5/6/11

LOS DERECHOS DEL NIÑO




Protección de menores

Todo niño, por el simple hecho de serlo y por su condición de ser humano, tiene los siguientes derechos que deben ser respetados en todo momento de su vida como tal. No habiendo alternancia alguna que lesione ese derecho. Por consiguiente, en nuestro Estado de Derecho, cúmplase esa Ley. Ellos son:

Vida prenatal.- Se debe considerar esos derechos desde su concepción y nacimiento, porque desde entonces pertenece a nuestra sociedad, hasta su mayoría de edad. De aquí, que el primer derecho del niño en la normalidad de su gestación, lo que se traduce en la necesidad de proteger a la madre durante el embarazo.

El nacimiento.- El nacimiento es el hecho biológico que independiza al hijo del organismo materno. Ese hecho tiene también importantes consecuencias para la vida del niño, por que de las condiciones en que se produzca dependerá su porvenir biológico.

La tuición materna.- Si la madre biológica no puede proteger y cuidar a ese niño, por las circunstancias que hubieren, ese niño necesita que alguien lo cuide y le de aquello de lo que adolece: abrigo, alimento, amor, cuidados tanto físicos como morales, etc. No puede quedar desamparado, habría que buscarle una madre que le adopte y le de cuanto necesite una criatura para vivir con dignidad y una posición económica que le permita un porvenir lo más seguro posible a través de sus estudios y el mejor de los ejemplos familiares. Entonces aquel desamparo que antes existía iba a traducirse en normales garantías resolutivas de un futuro bienestar. Y he aquí un derecho primordial que debe sobreponerse a todo concepto jurídico, por que traduce la necesidad del niño de ser protegido en su indefensión por ese inagotable amor que acaricia con dulzura en la intimidad del hogar. Resumiendo, no hay razón si ello es demostrable, que impida el derecho fundamental que permita darle al niño lo que le corresponde cuando hay alguien que le quiere proporcionar lo que nadie puede hacerlo, darle todo el amor que necesita y un futuro halagüeño, envidiable y seguro.

Concretamente, este es el caso de la niña “Piedad”, ¿porqué se le niega su libertad y que vuelva con Soledad Perera Pérez? ¿Acaso se disfruta con ello? Da la impresión que sí. Ya está harto comprobado, según los distintos Informes tramitados, que la madre biológica no la quiere y mucho menos puede hacerse cargo de la niña. ¿A qué esperan?..

Celestino González Herreros
http://www.celestinogh.blogspot.com
celestinogh@teleline.es

EN LA FAMILIA EL VALOR DE LA UNIÓN Y LA SOLIDARIDAD

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Y bien, dije al niño que se paseaba arrogantemente a lo largo y a lo ancho delante de la casa paterna ¿Qué hay de nuevo, Miguel? Pareces muy contento.



-Señor, respondió él mirándome con un aire pleno de gravedad. ¿Usted no lo sabe? Y mostrándome con el dedo el ojal de su saco adornado con una pequeña cinta: - ¡Hemos sido condecorados! - dijo, haciendo un gesto de dignidad y de orgullo.

- ¿Condecorado?, grité yo. ¡Condecorado a tu edad! Eso es hermoso, es admirable. Pero…

- No soy yo, señor, es papá.

- Y entonces, dije sorprendido: ¿Por qué?..

Y él, adivinando mi pensamiento: - ¡Papá soy yo, señor, es nosotros, es toda la familia!

Al primer momento, estuve a punto de reír, pero, me reprimí prontamente y, besando al niño en las dos mejillas, entré en la casa para felicitar al feliz padre. Y me decía para mis adentros: ¡Tiene razón, Miguel tiene razón! Cuando el padre es honrado, ese honor se esparce entre todos los suyos de la misma manera que si hace el mal, la vergüenza recae sobre ellos.

He allí la familia. Tal es el vínculo estrecho que une sus miembros. Se llama solidaridad. Esa palabra significa que en la familia todos los miembros son uno.




LA PÁLIDA LUZ DE ESA NUEVA AURORA

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Toda la luz, cual sinfonía celestial que llegara, fue como si se volcara sobre el blanco papel donde escribo y ella quisiera, de súbito, borrar con su transparencia virtual los borrones que hubieran, esas dudas y contradicciones que a veces nos acosan o acompañan en el concierto mundano de nuestra existencia. Toda la luz llegó como un vendaval inesperado y en ese claro de luz, mi mente fue liberada y brotaron nuevos pensamientos como en un sueño de amor; y los caminos florecieron todos; y las quebradas y los atajos más dispersos... Todo fue transformándose con la solemnidad del momento en otra dimensión distinta, en lugares nunca vistos, aunque muchas veces soñados, inesperadamente soñados. Y por la empalizada me pareció verte, silente, cruzando el callado pavimento tantas veces andado juntos. Se desataron las firmes ligaduras de nuestra propia incomprensión y aparecieron los desperfectos ya viciados por el tiempo transcurrido, apenas reconocibles, pero eran nuestros defectos y nuestra intolerancia, la vaguedad de nuestra escasa experiencia y las indecisiones de nuestros sanos impulsos a pesar de todo.

¡OH Dios!, necesito un amplio lienzo, que sea el mayor... Ya que este trozo de papel es muy escaso para volcar en el todo el caudal de voces y pensamientos que han renacido en mi mente. De súbito ha sido, al pensar en ti. Un lienzo para buscar en ese mar de luces aquellos resquicios de sombras volatizables de mi pasión. La otra cadencia del singular concierto, donde se esconden los recuerdos más turbios, los inconfesables recuerdos, el llanto callado y las lágrimas que aún titilan como perlas encendidas en nuestro corazón.

La brisa cuando acaricia, más parece que nos devolviera esa paz tan necesaria... Y entre tanto, escapamos del cruel laberinto de nuestras confusiones.

Donde hay o hubo amor, siempre hay perdón; hasta en los sueños Dios perdona, aún cuando desafiemos las leyes divinas y luchemos por conseguir “oníricamente” lo que el destino nos quitó.
Con tanta luz y un lienzo apropiado, de pinceles armado y un montón de pinturas, con mi mente alocada y el corazón tan henchido de amor, ¡ay, Dios mío!, cuántas pinceladas, qué torbellino de luces y colores juntos, de sombras y abismos... ¡Ay!, si pudiera plasmar en ese imaginario lienzo mi pasión y el amor que siento por todo cuanto me rodea hoy y lo inalcanzable. La pálida luz de esa nueva aurora es ahora como un mágico amanecer que surgiera en mi alma, es la luz delatora de mi inmensa felicidad.

Si pudiera expresar con palabras el éxtasis que estoy viviendo en este apartado lugar, viendo frente a mí, sólo el estático horizonte de esa línea imaginaria entre el mar y el cielo, allá en la lejanía; la mar tendida y serena… Si pudiera guardar este poético momento y disfrutarlo en determinadas circunstancias, si pudiera eternizarlo…

Ante mí y ante la inmensidad del mar, sólo hay matojos y pequeños montículos de tierra abandonada, piedras sueltas y desordenadas por doquiera. Mirando al mar, siento que en mi mente se desataran viejas querencias como si quisieran volver a navegar por las cristalinas aguas del océano, como ayer. Sentir como entonces aquellos bandazos y las caricias yodadas de las brisas pasajeras y la salobre sensación que dejan en los sedientos labios cuando la mar se agita y la ola al romper salpica.

Tierra firme y abandonada, sin manos que la proteja, surcos también sedientos abiertos antaño por aquellos brazos que se esforzaron por fertilizarla un día y las semillas germinaran para hacerla próspera y generosa. Hoy sólo veo ruinas, un deleznable cuadro de abandono, ya nadie vive aquí, se fueron todos a ninguna parte mejor, se fueron en busca de las cosechas doradas de otros lugares y me han dejado solo, con un puñado de semillas en los bolsillos que espero germinen como la ilusión que me asiste y el amor que ponga en mi trabajo. Del cielo llegarán las lluvias y a través del mar llevaré lejos mi abundante cosecha, yo solo, mar adentro, aunque en mi mente siempre la lleve a ella.


Celestino González Herreros
http://celestinogh.blogspot.com
celestinogh@teleline.es

SOLEDAD DISTANCIA SIN HORIZONTES

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No voy a defraudarte amigo, trataré de armonizar tus deseos con mis escasas facultades a ver si consigo satisfacerte. Buscaré cómo acercarme a los viejos escenarios que tanto anhelas. Me pides que hable de aquellos viejos tiempos. Y recuerda que te dije: -Vamos adelantarnos un poco de esa etapa de nuestras vidas; mira, te propongo que hablemos del presente-. Y me dijiste que no, que esperabas buscara un poco en el pasado aquel, cuando éramos jóvenes y parecía que uno flotara en el aire como una burbuja... Cuando la ilusión era la fuente de nuestras inquietudes y no había otra razón que justificara la existencia misma. Ilusión por todo con irresistibles deseos de posesión, de descubrir los misterios de la vida junto a sus superficialidades. Entre otras cosas (propias de la edad) nos gustaba ir tras las chicas, que era entonces lo más apetecible y lógico, hoy son distintas las perspectivas, al verse uno ya mayor y en el preludio de la vejez. Pensar en todo eso me anima a conservar la ilusión, con los recuerdos que son en definitiva el aliento que nos sostiene ahora, cuando nos van faltando las fuerzas y las excelentes influencias de las iniciativas y el equilibrio dinámico de aquella juventud.

Me preocupa tu desánimo injustificado, por que no somos tan viejos como para que te excedas en tus negativas apreciaciones, o tal vez temores. Tú recordarás cuando me decías que no éramos nadie, que no teníamos ni para comprarle un caramelo a la amiga. Que dependíamos siempre de nuestros mayores mientras estuviéramos estudiando y no lo ganáramos de otra forma. Que cuando fueras en verdad un hombre jamás llegarías a ser viejo, o lo que pueda parecerse a un adulto aburrido. Que te las compondrías para estar siempre alegre y contagiar esa alegría a los que te rodearan.

Me estás decepcionando, repito, querido amigo. Anda, ven conmigo. ¿Algo te lo impide?. Pues vamos, y préstame atención, considérame como lo que somos y hemos sido siempre, buenos amigos y nada más.

Tú no sabes cuantas veces envidié tu carácter, tu forma de ser abierta y comunicativa, ahora no te me derrumbes, que aún me sigue llamando la atención ese don que tú tienes, o al menos, antes lo tenías.

Te acuerdas de aquella chiquilla de las trenzas largas y nariz respingona que te tenía en el aire (como una burbuja) y me decías que no dormías, que la tenías grabada en tus retinas y en la mente; que no podías soportar su ausencia ni un minuto más. "Ayer la vi." y me preguntó por ti. (Después de tantos años, ¡qué bonito!) Ha pasado el tiempo y no parece. Ella casó y enviudó. Me decía con insistencia que fue muy feliz, que él era muy bueno, que la tenía como a una reina...

Cada segundo que pasaba miraba a mí alrededor por si te veía llegar y no se diera cuenta; me hubiera gustado que la vieras, tan bonita como antes a pesar de los años. Yo intuía que había un extraño destello en toda ella. Algo estaba ocurriendo. Cuando me hablaba o hacía algún gesto, me traía recuerdos tiernos y algunos amargos, no voy a negarlo. Recordaba cuando me decías que era como una rosa, suave y aterciopelada...

Antes de despedirnos de tan casual y emotivo encuentro me volvió a preguntar por ti. Que si estabas bien, que si habías tenido suerte. Si te habías casado, si tenías hijos y cuántos. Al final ya conmovida me comentó, con un brillo de ternura en su mirada, que aún te seguía amando, que no podía evitarlo. Que ahora estaba más triste que nunca, que se refugiaba en el cariño de sus nietos, pero le faltabas tú, que fuiste el único culpable de vuestra separación "inútil", de aquel gran amor... ¡Que te necesitaba tanto! Que siempre se acordaba de aquellos ratos de incalculable ternura "que nunca más volvió a gozar" como esa vez, ni en ningún momento, de todas aquellas vivencias... Y que tú la inducías al éxtasis más profundo con solo mirarle... Me dijo tantas cosas enternecedoras que no pude menos que seguir envidiándote. ¡Y mira que han pasado años!

Luego, tú prefieres que te hable del pasado, nada quieres saber del presente, solo saber de ella "estáis los dos locos, siempre lo estuvisteis y yo soy testigo." que es cierto todo eso que digo, si no, me callaría para siempre.

Habla hombre, algo tendrás que decirme, te veo pálido y nervioso, sin tu habitual arrogancia. Estoy sintiendo interés por lo que vas a añadir a mis casuales comentarios... Sin habérmelo propuesto, previamente, he removido, ciertamente, cenizas que reposaban en el más profundo silencio. O tal vez en el abandono más absoluto.

Dime eso que necesitas tanto, esa dulce confesión de tus verdaderos sentimientos; aunque ya sin palabras lo adivino, me lo estás diciendo… Tú también la sigues queriendo, a pesar de todo. Si hubieras visto cuando pronunció tu nombre, se me puso un nudo en la garganta; y lo repitió varias veces, mirándome a los ojos fijamente, implorándome que no la engañara. Quería saber solamente si estabas bien, si podrías necesitarla, si te sentías solo. Y le hablé de ti, que me inspirabas lástima, que nunca quisiste saber nada de otra mujer y que estás prácticamente abandonado. Siempre callado y buscando, con la mirada ausente, más lejos que lo permisible... "Hay distancias que no se alcanzan ni con el pensamiento, por que huyen por el tortuoso camino de la sinrazón (inclemente distancia sin horizontes) y tristemente nos vemos sumergido en la más absoluta soledad".

Mira, antes de despedirnos le dije, que volviera otra tarde, que me gustaba oírle cuando hablaba de ti. Que guardaría el secreto, que no te diría nada si así lo deseaba. Y me detuvo con cierto ímpetu, sujetando mi brazo me dijo que quería verte, que te necesitaba antes de partir definitivamente... Que te buscara. Mas, para evitarte el encuentro he dudado si no fuese prudente, en fin, hasta ya estaba decidido a olvidarlo todo. Por esa razón, al comienzo te decía que mejor vivamos las cosas del presente momento, de todo lo que acontece en nuestro entorno y que te olvidaras de aquello que tú mismo un día destruiste por tu estúpida inexperiencia, esa lamentable situación que se vive con frecuencia en la juventud y luego sólo trae desencanto y sufrimientos.



Y me sales tú ahora, pidiéndome que te hable de los viejos tiempos ¡y yo queriendo evitarlo! Ya te lo he dicho, es lo que precisamente estabas buscando." Ella te quiere, siempre te quiso". Sólo que, otro le dio lo que tú le negaste. Sin vuelta de hoja.

Que no hay juego más traidor y sucio en el amor, que el de los falsos interrogantes, por que con ellos nace la incomprensión y las desleales dudas respecto a la felicidad. Y cuando muere la confianza y el amor se siente herido, existe el riesgo de perderlo todo y para siempre "aunque nunca muera", como ocurrió con ustedes.

Seguimos caminando juntos, pero ahora en silencio, él con las facciones ensombrecidas y sin apartar su mirada del estático pavimento me asentía con la cabeza, como queriendo darme a entender que era cierto cuanto le decía, aunque seguía sin entender, ¿de quién fue la culpa realmente y cómo sucedió?.. Ya era demasiado tarde, la había perdido.

Con lo bella que es la vida, tener que ver turbados sus esplendorosos atractivos. Y yo que llegué a envidiarle hasta este último instante.

Un caudal de luz cegó a mis ojos, sentí dentro de mí como si nacieran nuevas sensaciones que me inundaban de placer y ternura. Sentí deseos de correr a reunirme con los míos "de ir gritando por la calle..." Y pensar que le envidiaba tanto, mas, hoy me doy cuenta que en verdad soy yo el envidiable, teniendo lo que tengo, para mí un precioso tesoro y una paz incalculable...

¡Anda amigo, ve por ella a ver qué sucede!..


Celestino González Herreros
http://www.celestinogh.blogspot.com
celestinogh@teleline.es

QUIZÁS SEA SÓLO TURBULENCIAS SENTIMENTALES

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Oyendo por pura casualidad, durante mi corto trayecto automovilístico, unas suaves notas musicales de aquella exótica Venezuela, mientras conducía el auto y al llegar a mi destino, aún seguía oyéndose tan seductora y sentimental música de aquel bello lugar. Apagué, pues, el motor del coche y cerré los ojos en ademán de entrega y me puse lo más cómodo que en esos instantes pude. Casi sin darme cuenta, de súbito me sentí transportado y a la vez complacido, entregado hacia esas soberbias latitudes tropicales; y me pareció estar centralizado en un exótico paraje rural contemplando a mi alrededor todo el verde imaginable del tupido cafetal y el pequeño arroyuelo que acaba llevando, a través de su cimiento, la liquidez cristalina que su caudal arrastra hasta la amplia laguna donde abundan las aves, llamadas por los peces que allí comparten sus tranquilas aguas. Sentí hasta el inconfundible olor de la tierra húmeda y percibí el sueave y lastimero silbo de la brisa acariciándome… Mientras, la música seguía escuchándose a través del radio del coche; y yo me iba quedando dormido, extasiado de placer, poco a poco… Para soñar más profundamente, con aquel y otros bellos pasajes musicales de mi querida Venezuela.

Se me pasó el tiempo soñando; y viendo gentes que casi tenía olvidadas, aunque la mayor cantidad de ellos ya se hayan ido para siempre, los recordé con el mismo cariño.

Los pueblos y ciudades seguían iguales que cuando los dejé, nada había cambiado desde entonces. La música me había envuelto en una dimensión onírica indescriptible, todo me era familiar, como esa nostálgica música que tan alto suele elevar a mi espíritu, y, en verdad, a veces, no sé si estoy vivo o en realidad estoy soñando despierto. Y es que soñar con aquello que uno ama, cuesta tan poco…

Siempre fue Venezuela horizonte de los canarios en épocas difíciles, en cuyas tierras trabajaron duramente, dándole a la Nación el fruto de las semillas que sembraron en toda la geografía nacional. Y sus descendientes aún siguen laborando en lo mismo, aunque con nuevas técnicas, pero el mismo celo. Claro, que no todos eran campesinos, muchos cerebros adelantados desempeñaron y lo siguen haciendo, cargos importantísimos en todas las áreas y han contribuido, en todo momento, al florecimiento del país. Muchos, también han dejado la vida allá en ese empeño considerable. Ahora mismo, cuando nos ha sorprendido la crisis que sufrimos, si miramos hacia allá buscando una necesaria salida, vemos con desencanto que también están sufriendo lo suyo… Es más, ellos vienen creyendo que acá fuera posible salir adelante, pero se hallan con nuestra realidad, lo que en verdad nos da pena es, no poder ayudarles como en épocas pasadas nos asistieron cuando tanto lo necesitábamos. Es posible que con el tiempo y nuestra perseverancia, esta negra situación se vaya aclarando y volvamos a la bonanza de aquel nostálgico pasado. Que podamos ayudarnos mutuamente en la medida que fuera necesario. Lo que no debemos nunca es tirar la toalla y mucho menos permitir que nuestras ancestrales relaciones lleguen a dañarse. Que aquellas sanas semillas que germinaron en los fértiles surcos de esa generosa tierra, sigan dando el valioso fruto de pretéritas y presentes generaciones y la convivencia necesaria para mantener firmes nuestras comunes relaciones socio – culturales.

Aunque la música se haya detenido en el transistor, en mi mente la sigo escuchando, el arpa sigue gimiendo hiriendo el silencio de la tarde y en mi corazón despertando los más profundos recuerdos hoy llenos de añoranzas; tejiendo en mi alma aquellos sueños de juventud, reviviéndolos nuevamente, como tantas otras veces, cuando añoro a mi linda Venezuela, la que tuve la dicha de conocer cuando viví en ella, hace ya bastantes años…

Celestino González Herreros
http://www.celestinogh.blogspot.com
celestinogh@teleline.es

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AQUELLA REMOTA CIUDAD

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Aquella vieja Caracas
paraíso de ensueños,
le dio a los caraqueños,
al compás de sus maracas

la alegría de vivir;
y del arpa su lamento
le dio, y el sentimiento
de saber amar y sufrir.

Surgió primero el valle
luciendo sus techos rojos
entre los verdes matojos
a cada lado del Guaire,

en la inmensa sabana
preñada de cafetales
y espléndidos manglares:
un verde que engalana.

Una tarde crepuscular
contrito miré al cielo
sintiendo tanto desvelo...
¡ Aquello fue espectacular !

De ayer, con feliz mocedad,
en los esteros del hato
- atiendan mi fiel relato -
la defendimos con lealtad.

Fue cuna del Libertador
aquel valle de ensueños,
donde siempre los isleños
propiciaron su esplendor.

El amor de los canarios
que lucharon y murieron,
todas sus fuerzas le dieron
sin reparar en horarios.

“El trabajo como arma
y bandera el corazón
asistido por la razón
al enemigo desarma.”

Las gestas por la Libertad
y la digna Constitución,
con su nueva implantación,
al valle convirtió en Ciudad...

Aquella vieja Caracas
con influencia canaria
y su cultura legendaria,
sustituyó sus barracas...

conservando lo señorial
del predominio español,
allí, donde acaricia el Sol
su geografía Nacional.

El evidente progreso
todo lo ha transformado
y el pasado amado
en el alma quedó preso.

Nunca será como antes,
caminar por la Ciudad
con aquella tranquilidad
disfrutada por sus gentes.

Recuerdo discretos postigos
y las serenatas aquellas
con la luz de las estrellas
como únicos testigos...

Cuando la Luna salía
despejando el nublo espectro
y por su claror perfecto
creía que amanecía...

En las noches caraqueñas
llenas de luz y fragancias
admiré sus excelencias
como en mis noches isleñas.

Cuando salí de esta tierra
en vilo mi corazón
me impulsó una razón,
como quien va a la guerra

a luchar por un justo ideal
- así lo creía entonces -
desoyendo amadas voces,
cual capricho sentimental.

En ese País hallé
tal inmenso caudal de amor,
que supo callar mi dolor,
pensando en lo que dejé...

Aquella remota Ciudad
de bellos amaneceres,
por quien mis queridos seres
rogaron por mi libertad.

Aquella vieja Caracas,
edén de los sueños míos,
de los alegres albedríos...
¡Aún se oyen sus maracas!...


*****

Celestino González Herreros
http://www..celestinogh.blogspot.com
celestinogh@.teleline.es

VENEZUELA MIRA ESPERANZADA HACIA SU FUTURO

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Porque esté perdiendo el gallo no voy abandonar la gallera. Uno debe estar pegado a lo que considera suyo, hasta que la lucha acabe. Que gallo muerto "pa" la olla va. Y la vida sigue, con nuevas oportunidades para unos y otros. Así es Venezuela, un pais de oportunidades. Muchas son las vicisitudes por las cuales ha pasado; y ahí está, dándoles guerra a los políticos y buscando un chancesito, a ver si de una vez por todas, se agarra fuerte a la buena suerte. No puede pararse el carro, es cuestión de insistir y que no desfallezcan las fuerzas y la esperanza mucho menos. Que, acostumbrados a recibir guantazos del más fuerte, el pueblo aprendió a sufrirlos, hasta no poder más. Y la arrechera es mala consejera.

La situación, por la cual atraviesa el país, realmente es lamentable, está muy débil el enfermo, apenas le queda aguante para más. Y eso nos entristece a los canarios también, aquellos que tanto han trabajado, que lo dieron todo por ese querido lugar que les cautivó desde el primer momento, a quienes entregaron todas sus fuerzas e ilusiones en esa causa solidaria de engrandecer más aún a la patria que les dio tantas esperanzas y donde desarrollaron todos sus proyectos, con amor y trabajo, aquellos hermanos nuestros que se desangraron allá y tantos hijos han dado a ese entrañable país, para que ahora, los que aún quedan bregando, vean con desilusión la ingratitud con que les pagan, desposeyéndoles, en muchos de los casos, de sus pertenencias. Primero tanto amor por los canarios, y ahora, ¿qué está pasando? Ojalá esté equivocado y todo sea una pesadilla... El espíritu ha decaído, ya los ciudadanos se miran incrédulos, les cuesta admitir el fracaso evidente de aquellos que llevan las riendas del potro cansado, que da coses a diestra y siniestra, declarándose en rebeldía con su suerte - por no decir otra cosa -

Y aquella mirada lánguida y filosófica, se le va apagando poco a poco. (¿?)

Despierta, gallito colorado, esquiva los golpes del enemigo, no te dejes vencer. Practica la honradez contigo mismo, así acabarás por entender al adversario... El pollo melado escuálido debe ser respetado. Sí, la pechada debe ser dentro de las reglas del juego. No se salgan del círculo, que con inteligencia no hay gallo que te gane, porque la honradez será suficiente para aplacar la ira de los demás. Se gana más pronto que volando... Fíjese, que se lo estamos diciendo hace ya mucho tiempo. ¿Qué está haciendo?

Venezuela se merece más seriedad en los asuntos de Estado y menos argumentos demagógicos y programas imposibles de realizar. Con una pequeña dosis de sentido común gana la difícil pechada, así pues, píenselo bien, Sr. Presidente, aún está a tiempo de corregir tantos errores acumulados. Ayude también a los honrados extranjeros que con tantos sacrificios han aportado valientemente la semilla del bien a su país.

Venezuela mira esperanzada hacia su futuro inmediato, ojalá todo se arregle.

Celestino González Herreros
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celestinogh@teleline.es

30/4/11

PENSANDO QUE LA VIDA ES ETERNA

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Desestimando el recurso del silencio, hoy como una excepción, navego entre ruidos diferentes, sin querer aislarme porque así me siento a gusto. La algarabía la forman, unos que cantan, otros que ríen, los niños que corren como locos y gritan, liberando así sus revoltosas energías. La “cotorra” de la vecina, también parece que estuviera esperando a su duende encantado, pues tiene alterado como nunca al sufrido vecindario. Los coches que suben y los que bajan por la Avenida. Los perros ladrando en la plaza y allá afuera. El campanario anunciando la próxima Misa. ¡Y tantos ruidos más!, que sería imposible ponerle atención expresa a alguno determinado para diferenciar sus cadencias acústicas. Nada turba mi entusiasmo en estos instantes. Nada impide oír los latidos de mi corazón; me siento feliz como esos niños que, alocadamente corren en todas direcciones; estoy contento y no sé porqué. Nada me impide soñar en estos especiales momentos de alegría y euforia. Todo cuanto me rodea parece sonreírme y que estuviera impregnado de amor, y aromas primaverales, olor a vida fresca, a flores nuevas que se abren deliciosamente, desperezando sus suaves pétalos que saludan a la vida con sus aterciopeladas caricias y mágicos perfumes. Ahora, la música alegre que llega, quiere acompañarme en mi estado anímico, dándole a mi sueño, el ritmo propio, y las cadencias del éxtasis emocional más profundo.

Cierro los ojos y vuela mi mente buscando caminos antes andados... Y, voces amigas que llamen...

Dulce evidencia aquella, la de quiméricas tardes de fulgidos atardeceres; viendo, cuando morían las olas en la playa y llegaban a tus desnudos pies hundidos en la arena. Cuando jugábamos... Cuando nuestras miradas encendidas se encontraban y despertaban el deseo irrefrenable del amor. Aún conservo, a pesar de los años, en mis labios, el sabor salobre y dulce... Sabor del tiempo que nos ha dejado el recuerdo amado; y el calor de tus manos. Todo un mundo de fantasías que la vida nos brindaba, donde no había más poder que la inocencia compartida. Cuántas margaritas deshojamos juntos, y cuántas veces vi. tus ojos entornados despertar del sueño ilusionado con una angelical sonrisa en tus labios rojos dibujada. Cada una de las estrellas del firmamento, tenían un nombre propio para nosotros, y las veíamos parpadear con marcado nerviosismo en la distancia, si mirábamos al cielo.

Ellas fueron cómplices, de tantas cuitas amorosas.

Entonces no advertíamos estos ruidos, que aún persisten a mí alrededor, los desestimábamos, buscábamos los rincones donde sólo pudiéramos oír el jadeo de nuestra respiración y el susurro de algunas frases de ternura.

En este instante, para mí, ya es primavera... No la eterna primavera que argumentamos por sistema. Hoy me siento diferente, sin mirar el calendario, diría que la siento, ha venido a alegrarnos, con más esplendor, parece. En este instante, siento rejuvenecer mi espíritu, estoy contento. Hoy, cuando más necesitamos el calor apetecido y las fragancias frescas de sus flores, esperamos juntos a que asomen sus rayos de luz divinizada... Igual que esperan las aves en los aleros; y la cotorra de la vecina a su duendecillo, a ver si se calma un poco... Todos esperamos a la primavera, como si fuera la vez primera; con la ilusión que el niño espera a que nazcan las flores, para llevarles algunas a sus abuelos, y las pongan en un poco de agua, y sonreírles siempre que pasen por ellas, porque ya es primavera para todos. Entonces el amor también despierta, aflora... Y la vida se nos convierte en un sencillo jardín lleno de flores, para los viejos, los adolescentes, los jóvenes y esas inocentes criaturas, que las recogerán algún día para nosotros.

Mi amor, ¡cuánto hemos caminado juntos! Casi pierdo la cuenta. ¡Y, cuántos momentos felices hemos vivido! Los malos mejor es olvidarlos, los supimos superar y eso basta, porque juntos siempre fuimos invencibles, desde la responsabilidad, el respeto mutuo y el amor que nos une desde aquel entonces, y tantos buenos recuerdos... ¡Cuántas Primaveras cuidando nuestro jardín! Y buscando en los soleados caminos, la flor silvestre solitaria y aislada, para acariciarla con ternura... ¡Cuántas tardes, repitiéndonos siempre lo mismo, sin cansarnos nunca y cada vez con más ternura! Sólo me preocupa, eso si, no estar siempre juntos, ir así por los senderos acostumbrados. Eso me pone triste, sin saber ni qué pensar al respecto. Amémonos hoy, como siempre lo hemos hecho, viviendo el presente y recordando nuestro pasado, sin perder ni un segundo. Porque la vida es lo único que en realidad, nos queda. Vamos a vernos muy solos tú y yo... Acerquémonos más cada día, no nos separemos nunca y disfrutemos cada nueva primavera, con la misma ilusión que los adolescentes, como la vez primera. Pensando que la vida es eterna, interminable, y nuestro amor. Para siempre nuestra.

Celestino González Herreros
http://www.celestinogh.blogspot.com
celestinogh@teleline.es

CUANDO SE VA UNA MADRE

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Cuando paso por tu calle,
la ventana siempre miro.
Y la vista no retiro
por si acaso te halle...

Cuando me voy alejando,
en mi silencio te llevo,
mirando arriba de nuevo
por si estuvieras llamando.

Y te asomes, madre mía,
en mi mundo de soledades,
a pesar de la lejanía.
Me duele mucho no poder
entre mis brazos tenerte.
¡Ay, cuánto daría por verte!

Son mis noches tan negras
cuando no puedo traerte...
¡Y cómo pude perderte!
Que, aunque no te llorara,
todo lo que yo debiera,
siento que por ti muriera.

Cuando más falta me haces,
cuando me siento más solo
y necesito consuelo.
¡Necesito me abraces!

Si le rezo a la Virgen
o cuando hablo con ella,
le digo, que fuiste tan bella...
En las sombras de la noche
me consuela tu recuerdo
y entre sollozos me duermo.



Y al despertar la aurora
te rezo, madre, cada día.
Le pido a la Virgen María
que te ampare cada hora.

Que no hay en este mundo
cosa más grande y más pura.
¡Ni hay dolor más profundo!
Cuando se va una madre,
se nos quebranta la alegría
y la lloramos noche y día.

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Celestino González Herreros
http://www.celestinogh.blogspot.com
celestinogh@teleline.es

DIOS BENDIGA A TODAS LAS MADRES AUSENTES Y PRESENTES

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Cuando se nos va nuestra madre, qué estela de silencio y dolor arrastra y se lleva, qué vacío tan hondo nos deja. Nuestro entorno se nubla como si una pesada y negra nube nos cayera encima y nos envolviera… Desde entonces ya nada es igual, aunque la vida sigua consumiendo nuestro tiempo y sigamos adelante, como obligados a caminar por los ensombrecidos atajos de la incertidumbre misma. Ese vacío que nos deja jamás va a llenarse, ni su añorado espacio, permanecerán en nuestro corazón para siempre. Y no nos acostumbraremos a vivir sin ella en este tortuoso mundo. A pesar de lo bella y hermosa que es la vida y de ella, todo cuanto Dios ha creado.

Solamente nuestra fe cristiana podría mitigar un poco el profundo dolor que sintamos, pensando que nunca estará sola y que nos esperará fielmente a que volvamos a su lado allá, en el Reino de los Cielos.

Cuando la tenemos en vida, todo lo que hagamos por verla feliz iba a ser muy poco, no acabaríamos de compensar sus desvelos y cuanto nos haya dado. Detengámoslos a pensar, desde la concepción de nuestro ser, fue siempre generosa y sufrida. Nos trajo al mundo dándonos la vida, a veces, a costa de la suya misma. Nadie iba a ser capaz de dar tanto, sólo a cambio de una sonrisa, la primera que acaricia teniéndole por primera vez en sus brazos. También, a veces, envejecemos juntos y hemos compartido juntos nuestra suerte.

Cogidos a sus manos aprendimos a dar los primeros pasos… Y entre sus amorosos brazos guarda nuestro gran amor queriéndonos con completa abnegación y cariño.

Todo cuanto hagamos por ella, también nuestros desvelos, lo tiene bien ganado. No le defraudemos jamás, que aunque nada nos pida a cambio de tanto amor suyo, sinceramente, creo que necesita sentimentalmente ese gesto nuestro y se sentiría más que compensada. Algunas agradecen una simple flor cortada con amor… Un cariñoso beso brotados de nuestros labios espontáneamente y que se sienta su calor… Una sentida oración desprendida desde nuestro corazón. Unas lágrimas jugosas que al rodar por nuestras mejillas les lleguen como emotivo ímpetu que delate nuestra paz y dolor; de profunda reflexión comprensiva... O, quizás, el silencio que a veces nos envuelve cuando le recordamos con religiosa devoción y nostalgia, cuando nos comunicamos…

Que no se repitan los sucesos que aquellos hijos descarriados protagonizan en determinados ambientes, que abusan de sus padre y demás familiares, que hasta acabar con ellos no dejan de mortificarles. Escalofriantes son las noticias que en algunos medios de divulgativos aparecen habitualmente, por ejemplo, de que un hijo mató a su madre porque no le daba dinero para sus vicios -madres mayores de edad- y por negarse acaban asesinadas. cruelmente.

A mí, personalmente, me parece, que para perder el tino en esos momentos, no tienen disculpa alguna esos delincuentes, son los bajos instintos que deben ser castigados con todo el peso de la justicia, pero no. Si la madre no ha muerto con tremendas palizas, es ella quien retira los cargos ante la ley para dejar tranquilo a su hijo. Y lejos de hacerle un favor a ese hijo del alma, nunca sabrán el daño que les hacen. Pero las madres son eso, lo dan todo, lo perdonan todo, se vuelcan con atenciones hacia ese retoño suyo, sin calcular las consecuencias, en esas tristes ocasiones. Sólo ellas saben perdonar y dan su propia vida, desde el comienzo feliz hasta un final doloroso. Pocas son las que le niegan a sus hijos su amor y protección, gesto que debiera ser reconsiderado por sus hijos siempre.

Hoy no es un día cualquiera, en el ambiente se percibe más calma que otras veces, una sensación nostálgica para algunos y en cambio para otros la bonanza propia de los acontecimientos familiares, cuando se reúnen todos los miembros de la familia para celebrar el “Día de la Madre” unidos todos para verle contenta. Los primeros hemos de resignarnos a sólo llorarla, llevarle algunas flores a su tumba y rezar por el descanso de su alma mientras le acompañamos un rato. ¡Qué otra cosas más se puede hacer! Sólo recordar épocas pasadas, momentos diferentes que jamás se olvidarán, cuando todos juntos compartíamos nuestro gran amor con ella y el calor familiar, con la alegría de poder estar celebrándolo en armonía…

Un año más para poder testimoniarle nuestra gratitud a ese ser tan querido, autora de nuestros días y luz permanente en nuestro corazón. Aquellos que la hayamos perdido, no olvidemos nunca tenerla presente, también, en nuestras oraciones. Que es, definitivamente, la mejor manera de estar cerca de ella. Y el mejor de los regalos es, un beso, una oración, una flor… Obsequios que pesan poco y más pronto llegan a su alma.


Celestino González Herreros
http://www.celestinogh.blogspot.com
celestinogh@teleline.es

NADA TAN HERMOSO PASA DESAPERSIVIDO

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No sé si son los años de esta permanencia mía en el pasaje de la vida lo que condiciona a mi espíritu. No sé si es el miedo que sentimos cuando pensamos si nos va a tocar, por mala suerte, la desgracia de ser, para los que han de cuidar de nosotros, carga alguna, cuando se nos vaya acercando la hora del más triste desenlace: dejar la vida para siempre, con todas sus miserias y tantos encantos...

Hablemos de la importante relación entre el médico y el enfermo... Los segundos, a quienes se les ve, a veces, como a un sentenciado objeto destinado a ser clasificado y luego a ser tratado fría y sistemáticamente, - frecuentemente - como un elemento más en el trabajo cotidiano, que a la par justifique los honorarios de los primeros, o el salario "acordado" de cada mes.

Esta reflexión personal que delata mis inquietudes actuales, ha sido quizás, la causa de este escape sentimental tanto tiempo contenido, y que mi experiencia profesional me permite argumentar. Por lo que uno ha visto y tristemente ha vivido... Quien refiere a los enfermos, en sus diferentes condiciones patológicas y circunstanciales, no olvida, en ningún momento, a los ancianos indefensos... Aquellos que lo dieron todo... Algunos que ya no saben ni a donde mirar en busca del necesario consuelo que les permita soportar los últimos coletazos de la brutal evidencia. Expectantes, cual ladrón al acecho de su próximo destino

No quiero que se interpreten mal mis palabras por cuanto digo. A lo que añado, eso sí, que de poco tiempo a esta parte, se viene percibiendo un halo inconfundible de grato humanismo por parte de los señores facultativos en el ejercicio de su funciones. Existen en las Islas Canarias, ejemplares médicos, de intachable conducta profesional y humana, hombres y mujeres, muchos de ellos, con una valiosísima preparación. Médicos que nada tienen que envidiar a los más renombrados o famosos de allende los mares. Sin embargo, los hay que dan lástima, que adolecen de ética profesional, por intransigentes, mal educados en todos los sentidos, indudablemente en el profesional, en el universitario, pues pasaron por la Universidad y la Universidad no pasó por ellos. Claro, son contados los casos, pero no dejan de ser lamentables. Algunos se creen dioses, los intocables de la sociedad. Y nada más incierto, son mal vistos y despreciados, sólo que no se dan cuenta, pero sabemos sus defectos morales. ¿Acaso, tanto cuesta ser humildes consigo mismo para entender mejor a los demás? Es cuestión de sopesarlo. Cada vez hay más médicos extranjeros en Canarias, algunos muy buenos, por cierto. Luego, mañana no se quejen... ¡Se prestan cariñosos a sus enfermos y familiares, sin distinciones ni privilegios!.. Eso da mucho que decir en su favor. Convencen y mitigan, en mucho, la deshumanización de la medicina actual. Nada tan hermoso pasa desapercibido.

Celestino González Herreros
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celestinogh@teleline.es

3/4/11

LOS LIENZOS DE MI HERMANO ENRIQUE

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Para ver el video en alta resolución: http://www.youtube.com/watch?v=jm0SF9pAN4o&hd=1


Sus delicadas pinturas son los más bellos poemas que cantar pudiera, como culto a nuestra canariedad, los elegidos... Son versos que el poeta glosa para transmitir un sentimiento apasionado; sin palabras, sólo con el cálido lenguaje de sus artísticas y pictóricas exposiciones. Con el equilibrio justo de la tonalidad de sus sombras y la luz reflejada en sus refinadas pinceladas hasta lograr el equilibrio deseado en la temática de su obra, dando libertad a la extensa gama de colores que utiliza con envidiable maestría. Es la expresión, sin palabras, de su inspiración que llega a materializarse en imágenes naturales con singular espontaneidad; de tal manera, que expresa y convoca, con emocionado acento poético, al conocimiento de lo que fue y aún es nuestro mundo canario desde el punto de vista paisajístico. Nos insta a conocer, por ejemplo, cómo era nuestro campo, nuestros pueblos, nuestras costas y demás. Cómo debieron haber sido nuestros antepasados, cómo vivirían entonces, antes que la máquina del progreso nos anulara un tanto, casi por completo. Aún quedan lugares bellísimos; y es evidente, de que si están ahí es por que el hombre detractor de nuestros ancestrales patrimonios rústicos y arquitectónicos, no ha descubierto esos escondidos enclaves. Enrique González Herreros, conserva en su mente, cada una de las estampas paisajistas que el hombre sin escrúpulos ha destruido a lo largo del tiempo. Pero lo más interesante de este artista, es que las ha llevado al lienzo, escrupulosamente. Su técnica nos permite disfrutar con éxtasis de las excelencias de aquel ceremonial y lírico pasado: la esencia de nuestros tradicionales y remotos pueblos. Esos cuadros están diseminados por todo el mundo, desde hace medio siglo, aproximadamente. Y su nombre es tan familiar, allende los mares, que nuestros visitantes lo buscan con ávido interés cuando llegan a Tenerife, Puerto de la Cruz, lugar común del origen de su arte y profesionalidad; y saben distinguirlo por su sencillez e inteligentes perfiles. Si pudiéramos rehacer todo aquello que hemos perdido... Recordemos, desde la bocana de nuestro muelle pesquero, cómo era la entrada, bahía adentro, del Puerto de la Cruz frente al mar. Aquellas casonas tan emblemáticas de impresionante atractivo urbano; y aquellas calles adoquinadas, cuyas piedras eran firmes para que los años pasaran sobre ellas sin deteriorarlas: fieles testigos del tiempo que inexorablemente ha pasado y han quedado enraizadas para siempre en nuestro suelo las huellas de pretéritas y presentes generaciones. y las futuras impresiones de los pasos de nuestras gentes y multitudes de complacientes visitantes… Así eran todas nuestras calles y románticos callejones. Las casonas de anchas paredes y amplios patios, soleados y llenos del colorido de nuestra flora y el verde abundante de la vegetación de entonces, cual alfombra mágica que se extendía desde nuestras cumbres solitarias hasta las arenosas playas salpicadas de blanca espuma... Viendo sus cuadros, la nostalgia que inspira, es tan aguda para nuestro espíritu, que profundiza en lo más íntimo de uno, y deja un encantamiento tal, que cuesta reponernos y el deleite hace sentirnos sumamente gratificados. Así eran nuestros campos: pensemos, no sólo en la belleza de sus casas y sus huertas. Abundemos un poco en la fisonomía de sus caminos, calles estrechas y sombrías, sus callejones de pronunciadas pendientes, en aquellos inviernos reverdecidos en los intersticios, entre piedra y piedra; y las soleadas veredas y atractivos atajos accidentados y polvorientos, pero alegres. El verdor predominaba, la tierra era un manantial de riqueza, lo vemos en sus cuadros, son imágenes gratas, a la vez que entristecen por la evidencia del destino de tan triste suerte; también consuela y alegra, saber que así era, así vivían; y que tanta hermosura paisajista nos perteneció, que nuestras raíces son algo más de lo que estamos acostumbrados, en la actualidad a ver y a entender... Hay una civilización culta tras todo esto y los artistas y pintores como Enrique González Herreros, han sabido rescatar el encanto de esos insignes emblemas regionales, eternizados ya para el recuerdo en el mundo entero, a través de los lienzos que han emigrado para testimoniar nuestros valores culturales. Aquellos hombres que tanto trabajaron la tierra, nunca sospecharon lo que estamos viendo; y lo que hemos perdido, que pudo haberse respetado, pero la inteligencia de nuestros “representantes” no dio para algo mejor. Hoy nos recreamos viendo felices a los explotadores, como amasan fortunas y se las llevan para fuera, sigilosamente para no humillarnos más, lo que se agradece, ¿a cambio de qué? Hay varios motivos pictóricos que me seducen, en tal grado, que vivo con intensidad el pasaje, desde el comienzo hasta sus rincones más ocultos e intuyo, incluso, verme con los viejos del lugar platicando sobre nuestras cosas, las mismas preocupaciones y la influencia de los años que nos han tocado vivir a expensa del poderoso progreso, del capital extranjero y sus limitadas concesiones, viendo con tristeza la pérdida presurosa de nuestro poder adquisitivo y la renuncia obligada de nuestras pertenencias... Otros escenarios más alegres, en torno a la “era” con una pelota de gofio amasado, en una mano y en la otra un buen vaso de vino, viendo a los chiquillos jugando en la trilla... Despiertan en mí, una inevitable sonrisa, recordando cuando yo era un muchacho, en un lugar como ese. Entonces, tampoco yo sospeché que todo aquello iba a desaparecer, que sólo en el recuerdo estarían esas imágenes cuando fuera viejo. Que sólo volvería hallar esos maravillosos motivos, recreándome, en los lienzos enternecedores de mi hermano Enrique.


Celestino González Herreros


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celestinogh@teleline.es