31/3/13

LAS GENTES DESESPERADAS Y EL MAR




I
 
Cuántas veces,  fue remanso ilusionado de los valientes que ayer emigraron, quienes nunca a su terruño olvidaron. Periplo obligado del expatriado
 
Viendo un programa televisado, aquí, en Tenerife, al cual estaba invitado a participar y no pude asistir por razones obvias, ajenas a mi voluntad, viví momentos de perplejidad y de verdadera pena; también de congratulación, por cosas ciertas y hermosas que oí, y por la forma y modo que algunos participantes enfocaron el tema que se debatía: ¿Cree Ud., que los emigrantes retornados son bien atendidos cuando regresan a su lugar de origen? Quiénes hayan visto el mencionado programa ya habrán sacado sus propias conclusiones. Resultó muy corto el espacio televisivo disponible, cuando estaba en su momento álgido, cuando los conceptos y sugerencias estaban aclarándose, se acabó el tiempo preestablecido. Debo añadir que estuvo muy bien coordinado -lo cortés no quita lo valiente- Y los invitados, excepcionales, sin desmerecer a ninguno,  en modales y respeto mutuo y a la audiencia. La temática del mismo giró en torno a la figura del emigrante canario, del que consigue retornar por su cuenta y riesgo, con la ilusión indescriptible de abrazar a los suyos y acariciar las cosas y lugares que habían quedado atrás hace muchos años. Sin pensar que el tiempo, también, por estos lugares ha pasado y que las gentes ya no son, ni están, aquellos que un día inolvidable, ya lejano, nos dieron la triste despedida en el muelle... Los pueblos de entonces, eran lugares y aldeas empobrecidas en esa época de escasez, y los campos sin luz ni agua ni caminos aconsejables, algunos, 


sólo para bestias. Soledad colectiva que fue anulando al campesino que sólo pensaba en emigrar hacia Venezuela, único país que abrió sus puertas, para poder ayudar a sus familias. Hombres y mujeres de distintas condiciones sociales, obsesionados con la misma idea, los que fueron sumándose al éxodo emigratorio. Y así comienza la difícil experiencia de tener que abandonarlo todo, sin más. Esa gente, valientes aventureros y desesperados conciudadanos nuestros, salieron de la forma que pudieron, según las posibilidades económicas de cada cual, etc. Algunos empeñando todos sus enseres y sacrificando a las 


familias, que, iban a esperar la ayuda tan necesaria, la cual, de alguna manera, amainaría el amargo problema de la pobreza existente. Como todos sabemos, muchos murieron sin ver realizados sus sueños, porque nunca les fue fácil conseguirlo. Otros, en cambio, si, salieron adelante. Los que fueron reclamados por sus familiares  más directos y ayudados desde que llegaron; hasta por los amigos, que nunca les negaron, si estaba en sus posibilidades, esa ayuda tan necesaria... Las gentes, desesperadas, a través del mar vieron abiertas las puertas de la esperanza. El mar fue entonces, para los canarios, el único nexo que nos llevaría a Venezuela, anteriormente, también a Cuba, aunque en ello muchos sucumbieron, sin lograr sus buenos propósitos, empero llegaron muchos y hallaron en ese país lo que buscaban y habían soñado.


LA TIERRA SUPO ACOGERLES CON GENEROSIDAD 
Polvo entre las manos que llegaba hasta la ancha llanura fue la gran promesa

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Entre unos y otros, hacían lo indecible por situar decentemente al recién llegado. No digo que algunos no se hayan hecho los "locos" para así desentenderse de su obligación moral para con los suyos. Fui testigo de ello en no pocas ocasiones y hasta lo sufrí en propia carne. En cambio, familias venezolanas, independientemente de su condición social o económica, sin conocer al inmigrante, al "mosiux" como nos llamaban cariñosamente unos, otros despectivamente. Créanme, es cierto cuanto digo, al venezolano le cuesta muy poco - porque le nace- compartir su mesa, por pobres que éstos sean, con aquel que llamara a su puerta. Eso es conmovedor, máxime cuando comprenden las necesidades del semejante caído en desgracia. Canarios los hay que abandonaron a sus familiares y allá se buscaron una compañera y formaron otra familia, olvidándose de éstos. A veces es cuestión de educación cívica y social. Salidos de un ambiente sensiblemente pobre y verse luego en una tierra de promisión como Venezuela sin nadie que les convenza de lo contrario, pierden los estribos y se desbocan como potros a la ventura, alocadamente, hasta cegarles la indiferencia respecto a sus obligaciones morales y cristianas. Allá se vieron mejor tratados por la vida y se olvidaron de todo lo que atrás dejaron. Hay un fenómeno sicológico que les anega sentimientos y recuerdos, confundiéndoles y viven como si flotaran dentro de una burbuja de aire... Les ciega el trabajo y el cansancio de forma extraña; la misma nostalgia les enfermó, cautivándoles irremisiblemente, viviendo en la inconsciencia de sus enfermos sentimientos, un túnel sin salida al exterior... Los solteros están en su derecho de rehacer su vida de la forma que mejor lo estime, ese no es el caso.

Retornan, asimismo, aquellos que hicieron fortuna; y vienen a mirarnos por encima del hombro, según su grado de cultura, se supone, creyéndose importantes. Algunos han crecido de la nada y se han hecho fuertes con el trabajo ininterrumpidos e incalculables sacrificios, los que acompañados de la buena suerte no han querido dejar de trabajar. Tampoco todo el dinero que amasaron es, en algunos casos, dinero limpio. Y están ahí, menospreciando al que vino con "una mano atrás y la otra delante" a gastar sus dineros para que sus conocidos les vean en la opulencia, sin importarles el daño que hacen a quienes no tuvieron la misma suerte. Se les ve en el rostro otra imagen distinta a la que llevaron a Venezuela, expresiones lamentables, vacías de humanismo y que no pueden ocultar; al final se ven solos en su lugar de origen, del que muchos acaban renegando... Creen que es porque no se adaptan a vivir entre nosotros, sin ni siquiera percatarse de que también aquí somos laboriosos y hemos sabido salir adelante en nuestro terruño amado, sin tener que menospreciar a nadie. Todo lo contrario, nos preocupamos siempre por los problemas que pudieran surgir donde viven compatriotas nuestros; y es el caso de Venezuela, lo mismo que por los venezolanos, por nuestros paisanos; y les ayudamos con lo que podamos, que es más, mucho más, que lo que dan los que presumen tener más. Por suerte, siempre ha habido excepciones, tanto entre los venezolanos, como en los españoles y canarios.


CON EL DEVENIR DE LOS AÑOS FUERON ACORTÁNDOSE LOS CAMINOS

 Desde tan lejos, para algunos inmigrantes, el terruño amado más parece un espejismo

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También los hubo con menos conciencia, aquellos que trataban de explotar al que llegaba... Pero, para no generalizar, los hubo de una sensibilidad encomiosa practicando la caridad. Y volviendo al asunto del trato que aquí se le suele dar al retornado, estoy de acuerdo en que es poco lo que reciben, que no les alcanza para cubrir las primeras necesidades, si reciben en la actualidad, alguna "ayudita"... Es lógico y triste a la vez, no recibir más atenciones de los centros oficiales, asociaciones humanitarias, etc. Sabemos que se hace cuanto se puede. 


Mas, desde mi modesto punto de vista, es la familia quien debiera corresponder, en mayor grado, con su calor humano y los cuidados prioritarios que necesitan en esos tristes momentos. Y no olvidar jamás, que muchos de ellos hoy no tienen nada porque todo lo enviaron como habían prometido y a costa de grandes privaciones resistieron ese exilio forzado, todo el tiempo viviendo en soledad y el trabajo. Envejecieron y muchos enfermaron estando sin recursos económicos, deambulando por doquiera buscando quien les dé un poco del pan de cada día. Y no regresan, - son muchos los casos - por vergüenza y dolor, al no tener con qué comprar un pasaje y no querer que les repatríen del País que tanto han amado y que les brindó la oportunidad de poder sacar adelante a esa familia que dejaron aquí, para evitarles pasaran más estrecheces y que ahora viven bien. Pueblos enteros surgieron con la construcción de sus viviendas, buenos comercios, etc. Los jóvenes han podido estudiar carrera, están acomodados; y ya no se acuerdan de la indigencia en que vivieron... ¡Prefieren morir en la calle y no crearles problemas a los familiares! Tantos sacrificios, tanto luchar, para luego perderlo todo, por una u otra razón, o verlo devaluado, cuando no, haber sido, desde siempre, desheredado de la suerte y al descubierto...
Así pues, no todos son seres despreciables, como se acostumbra a decir cuando no queremos saber de ellos, para quitarnos el problema de encima.

La vida del emigrante no siempre discurre por los caminos de rosas, es un peregrinaje casi siempre doloroso, donde empieza acaba el horizonte de los sueños y comienza la realidad; y la propia evidencia nos brinda toda clase de venturas y avatares. En ese "juego" acabamos sumiéndonos... vamos arrastrados por las gélidas corrientes del infortunio, cuando no, sacando la cabeza del agua para ver más clara la realidad, decidimos ilusionados cual debe ser nuestro verdadero futuro, no sin luchar para evadirnos del acoso de las persistentes pesadillas...
Canarias se han visto reconocida por Venezuela, en cuanto a sabia regeneradora se refiere, está, pues, en su Historia reflejada, en los más hermosos capítulos, como una cuenta importante en el rosario clamoroso de las relaciones que nos unen. Y por eso, Venezuela para Canarias, es lo que el mar para el cielo, es el mismo sentimiento indisoluble que siempre nos ha unido, a través de los siglos



Celestino González Herreros
            celestinogh@teleline.es






30/3/13

LAS HUELLAS DELATORAS DE LOS PERROS DE CUATRO PATAS






Tengo que ir a ver el Parque Infantil correspondiente a la comunidad de vecinos de El Tejar – San Felipe, del Puerto de la Cruz, respecto al cual últimamente he oído comentarios desastrosos. Esta vez yo no he visto nada, pero si se confirma el abandono que dicen los vecinos del lugar, volveré a la carga, a ver si me oyen esta vez. Comentan que hay excrementos de perros por todos lados y muy cerquita unos de otros, imaginemos, entonces, las hediondas meadas de los chuchos y el mal olor que generan. ¿Cómo es posible que se llegue a esos extremos, que no lo dudo, sabiendo que aquel lugar es para expansión de los niños, ahora y siempre, y no lo respetan, expuestos a las dañinas pulgas y enfermedades infecciosas, algunas de trágicos finales?

¿Qué hace Sanidad? Los respectivos Concejales, ¿no quieren enterarse? ¿Me callo entonces? No puedo. Y créanme, siento tener que repetir la misma cantinela, una vez más. Pero moralmente es nuestra obligación hacerlo. Y, ¿saben? Nosotros sabemos quienes llevan a sus mascotas al Parque Infantil, son vecinos de por allí. ¡Qué poca vergüenza! ¿Cuántas veces nos hemos manifestado a nuestro Ayuntamiento sobre los mismos inconvenientes y por el continuo descaro de quienes debieran velar por la salud pública en nuestro municipio? ¿Dónde están las Ordenanzas Municipales? Aprendan con el Municipio de Los Realejos y sus ediles. Entérense. Son más enérgicos y también tienen más dignidad, y si no es así, demuéstrennos lo contrario. Cuando se ordena una ley es para cumplirla y si no es así, multad a quienes no la cumplen. Pobres perritos, son los dueños más inconcientes y abusadores que ellos. ¿Qué más quieren que les diga? Eso no ocurre solamente en el Parque Infantil aludido, más abajo está la Plaza del Instituto y de la Iglesia, eso da pena, cagadas de perros y manchones de las meadas de los mismos. Las aceras algunas están intransitables y los visitantes, los turistas en cantidad, no paran de disparar sus flash tomando fotografías que luego las exhiben en sus respectivos países de origen para con ello despertigiarnos, no sólo al Puerto de la Cruz, a todo Tenerife, desde el punto de vista turístico. ¿Saben el daño que nos están haciendo consintiendo a sus bonitas mascotas? Alguien tiene que poner remedio a estos desordenes cívicos y ambientales. Pero no quieren perder votos llegado el momento. Pues sepan de una vez por todas, esos votos los van a perder y merecido lo tienen por no querer poner remedio a tantas incoherencias, ¿son o no lo son, cuidadores de nuestros intereses económicos y de salud pública? ¿Aún hay que explicarlo mejor? Amigos si, pero cada cual por su lado. Veo que no pensamos igual, a cada cual le importa más sus conveniencias y al pueblo que nuestra imagen política y financiera, nuestro orden público y nuestro horizonte turístico se aclare…



Celestino González Herreros
          celestinogh@teleline.es


28/3/13

MANIFESTACIONES ESTÉTICA Y ORNAMENTALES





Siempre he dicho que en mucho nos hemos beneficiado con las distintas corrientes culturales turísticas, no sin antes repeler ciertas malas costumbres a las que no estábamos acostumbrados, por suerte corregible. Pero bueno, quitémosle importancia por su escasez. Pensaba en la manifestación estética y el estilo ornamental de sus terrazas, solanas, azoteas, galerías y jardines, por el amor que le tienen a la Naturaleza y todo lo relacionado con ella. Virtuosos de la jardinería; y con ellos algo habremos aprendido, pero nos queda mucho por saber y desprendernos de nuestra natural apatía para con los cuidados hacia las plantas y por ende a la botánica.


Cuando transitamos una urbanización cualquiera y nos fijamos en sus jardines, siempre decimos que en ese bonito lugar deben estar viviendo familias extranjeras, se les ve al vuelo. Pero los nuestros, muchas veces, no siempre, dan lástima verlos tan abandonados, ya digo, salvo algunas excepciones. Vemos que la tierra está seca y los dueños suelen pasar de largo. Mañana lo hago.


A mi esposa le decía, no ha mucho, mientras íbamos en el coche, que con el cielo y la tierra que tenemos y la vehemencia del clima casi todo el año, podríamos presumir de los jardines y plazas públicas más bellas del mundo, sólo hace falta vocación y amor a la botánica; y técnicos cualificados. No mirarlo como un trabajo más, ha de ser un placer incalculable. En esas hermosas imágenes queda de manifiesto el inconfundible sello de cultura y buena educación, que se aprende desde pequeños, en las primeras escuelitas cuando las maestras sienten curiosidad por saber la afición vocacional de los muchachos y sus natas posibilidades. Ni escuelas pequeñas ni grandes, ni institutos, ignorando el tesoro abandonado que guarda la fértil tierra donde pisamos. Nuestra mentalidad no alcanza a comprender los valores de nuestro medio agrícola. Tienen que venir gentes foráneas para abrirnos los ojos y que veamos nuestras ricas posibilidades. El negocio de los plátanos, tomates y cebollas tubérculos, hortalizas, hierbas medicinales, etc. La vid y demás frutales, la ganadería y la pesca. Nunca hemos sabido aprovechar tantas oportunidades, sólo sabemos lamentarnos e inspirar lástima. Los invernaderos hechos a conciencia, que sean capaces de contener la furia de los vientos, serían una ocasión única. Miren hacia Holanda cuanto le han robado al mar y el gran negocio de las flores surtiendo al mundo, pero hay que dedicarse a ellas y organizarse debidamente. Los Gobiernos que hemos tenido tampoco han contemplado esas oportunidades que la Naturaleza nos ha brindado siempre, que aunque no tengamos ríos existen varios recursos acuíferos para regar nuestras laderas, parques y jardines. Lo que faltaba es que entonces tengamos que pagar cuantiosas multas por usar el agua...
Celestino González Herreros
         celestinogh@teleline.es







27/3/13

PERFIL SOCIOLÓGICO DE LA ESPECIE HUMANA




Nuevamente vacaciones de Semana Santa, los que tengan recursos, a las playas a remojarse y cambiar el color de la piel, al monte para aislarse… Visitar nuevos países y conocer culturas distintas, en fin, cambiar de aires y olvidar el tedio cotidiano, hallar nuevas emociones y ver caras distintas. Las Procesiones son para aquellos ya pasados en años. Los que cumplen religiosamente los preceptos de la Santa Madre Iglesia. Acompañan los distintos Pasos Sacramentales y demás actos religiosos con fidelidad. Se acercan a Jesucristo de forma muy especial, suplicantes. La vida la ven desde otra perspectiva, se sienten inseguros, temerosos, ya que el tiempo se les acorta por momentos y asustadizos buscan refugiarse en la paz divina antes que ya sea demasiado tarde. Buscan en la dulce mirada del Cristo su compasión y apoyo divino y el perdón de sus miserias terrenales, la paz… Buscan en la Iglesia el apoyo misericordioso que los sostenga un tanto más optimistas. Temen quedar solos cuando llegue aquel fatídico momento de la triste despedida, cuando se baje el pesado telón de la vida y quede todo a oscuras. De Dios recibir su brazo fuerte que les va ayudar a sostener el liviano espíritu al sentir desfallecer las pocas fuerzas que les mantenían en pié. Todos los temores habrán desaparecido intuyendo la divina presencia consolándoles  con su dulce y serena mirada.

En las playas no podrían siquiera sospechar el valor de tales sensaciones, que a veces la lujuria nos ciega y enturbia la imagen del hombre, alejado sistemáticamente, de sus más importantes responsabilidades; y así anda nuestra maltrecha sociedad, incrédula, desorientada y estéril. Así nuestra juventud perdió aquel rumbo señalado en aras de nuestra salvación espiritual, de nuestra atribulada conciencia… ¿Son mojigaterías mías? No lo creo.

Se pueden combinar nuestras actividades, es justo salir fuera, cuando se puede, pero nunca evadirse de las otras obligaciones para que estemos razonablemente más tranquilos donde quiera que nos hallemos, nunca dejar de cumplir con Dios y el recuerdo de su Pasión por limpiarnos de todo pecado, dando su vida por cada uno de nosotros redimiéndonos…


Celestino González Herreros
           celestinogh@teleline.es


26/3/13

CORREN AIRES DE ESPERANZAS…





Sí, me siento jubiloso leyendo por doquiera noticias de nuevos proyectos a realizarse en Puerto de la Cruz, obras y reformas, específicamente en el casco histórico de nuestra ciudad. Y arreglos en una treintena de calles, aparte de otras más modificaciones: La Estación de las guaguas, los jardines del Taoro, Jardín Botánico, etc. La verdad sea dicha, ello confirma mi entusiasmo, que no podía ser menos.

Parece que esta vez van en serio, pese a la crisis que sufrimos. No sé de dónde van a sacar tanto dinero, si del Cabildo de Tenerife, del Gobierno de Canarias, del Central, etc. A nuestro Ayuntamiento no lo menciono por que de todos es sabido que no tienen de donde cogerlo, a menos que nos suban los Impuestos… Y hagan algún cambalache más como es costumbre.


Lo importante es generar confianza y que nuestros inversores y los foráneos pierdan el miedo de emplear sus capitales, que en definitiva, al generar puestos de trabajo, mitigarían las exorbitantes cifras existentes de parados y se mueva el comercio con la ayuda de todos. Si hay sueldos fijos y llegamos económicamente a fin de mes, ahorrando algo, la moneda circularía en las calles y los negocios revivirían. Claro, que a La Banca hay que controlarla, las cuales ha contribuido en gran manera a que estemos sufriendo  esta cruel crisis que se hace insostenible.


Las gentes de la construcción están desesperados, muchos de ellos arruinados y sin saber qué hacer con la maquinaria adquirida y grúas compradas con los créditos que les dieron los Bancos y que ahora lo han perdido todo y lo más denigrante es que tienen que seguir pagando las hipotecas. Aquel mundo tan prometedor se les vino abajo y el verdadero negocio lo han hecho los Bancos y lo seguirán haciendo hasta abastecerse; y ahora quieren enmendar los atropellos hechos con esa juventud engañada, con o sin mala intención (¿?) pero los han arruinado moral y económicamente.

Lo cierto es que, al no haber garantías bancarias se vino todo abajo y ellos, los de la Banca y sus cómplices, hasta la fecha de hoy, siguen inamovibles viviendo del gran pecado de la inocencia y la ignorancia de nuestras gentes confiados en ellos, y: ¡fírmeme aquí!


Dicen que la esperanza es lo último que muere y en esa línea debemos seguir, repito, aunque parezca utópico, me siento optimista y sea difícil creer que estamos saliendo, como dicen, de esta condenada crisis que tanto daños ha causado, sobre todo a la clase menos favorecida, al que ahora es más pobre que antes y que no saben donde ir, ni qué hacer. Hay que hallarse en la misma situación que están ellos para poder entenderlo.

Dios quiera que en verdad esta situación se arregle en bien de todos y volvamos a ser lo que fuimos, pero nunca olvidemos lo que son las crisis económicas, males que pueden evitarse.



Celestino González Herreros
           celestinogh@teleline.es




25/3/13

SEMBLANZA POÉTICA DE NUESTRO TEIDE



Son muchos los años, toda una vida, que he sentido admiración mística por la presencia impresionante de nuestro Teide. Instintivamente, cada mañana corro las cortinas de mis ventanas, para verle allá, en su atalaya, vigilante y callado. A veces con expresión triste sus estáticos perfiles, recordándonos su lejanía, la soledad de su entorno paisajístico, amenazado siempre por los distintos embates climáticos que soporta.

Cerca de su placentero amasijo volcánico se oyen voces entrecortadas que van y vienen con las suaves brisas en el abandono de la noche, voces que nos recuerdan las de ángeles acariciándole, voces que adormecen en medio de tanta soledad… Hay ráfagas  de vientos hirientes cuando la ventisca arremete con furia incontrolable en el lugar de Valle Ucanca, furia que muchas veces nos obliga a buscar refugio seguro por su temeridad. Luego la calma. Todo parece haber sido un sueño, cada amanecer, cada nueva aurora aparece sin previo aviso, de súbito, aún en la penumbra de la noche, la aurora matinal. Como rayos de luz vacilantes que llegan cautelosos alumbrando los distintos contornos de las aún adormecidas montañas y laderas; y se interna y penetra a través de los verdes pinares hasta lamer la húmeda tierra de los escarpados senderos.

Pero antes llega el claro fulgor al Teide, desde el naciente y en majestuosa proyección, acariciando la piel curtida del coloso. Vigía inamovible que, entre golpes de suaves o recias brisas despereza su forma elevada y poética, cuya sombra proyecta sobre el mar y la isla de La Gomera, como un tierno abrazo mañanero; y a las otras islas del archipiélago brinda su protectora presencia.


Recuerdo, después de una larga ausencia, al llegar a Tenerife, justamente en el mes de diciembre, yendo a la altura de Santa Ursula y por los altos del Valle de La Orotava, el Teide de pronto apareció cubierto de nieve bajo nuestro cielo azul, más hermoso que nunca se me antojó, tanto que su blancura encandilaba. Fue tal la impresión y el sentimiento que me embargó, que sentí no poder contener las lágrimas más ardientes que nunca antes sintiera, no cesaban de rodar por mis mejillas. Alucinado le contemplé en silencio, sin decir palabras, con tal opresión en la garganta… Comprendí lo que para los canarios representa el Teide y la admiración y respeto que nos inspira. Siempre hemos esperado los inviernos para verle vestido con sus mejores galas y besamos sus pies cuando subimos para acariciarle de cerca. No quiero pecar, al decir que sentimos admiración religiosa. Si, existe en cada uno de nosotros un atractivo mágico hacia su figura, tal que sin reservas nos obliga a considerarle y amarle como algo único.

Hoy, como cada mañana, al asomarme en la ventana de mi hogar para verle y saludarle a mi modo, me sorprendió nuevamente, lo confieso. Después de tantos trastornos climáticos sufridos y verle ahora tan elegante, sentí una sensación indescriptible.


El Teide, cada estación del año tiene un aspecto diferente, aunque no cambie de lugar ni su forma. Cuando subimos a verle y nos vamos acercando, cuando le vemos aparecer, nos sorprende mediante distintas perspectivas. Y cada vez que asoma, al terminar las curvas de la carretera, está distinto, no parece el mismo, hasta  su rugosa  piel cambia de color y se pronuncia de distinta manera y su elegancia es cada vez más sorprendente. Cada nueva estación del año su entorno es más bello y nos inspira la sensación del pleno disfrute. Quienes lo ven por primera vez no hallan las palabras apropiadas para expresar adecuadamente la impresión que haya causado; parecen estar en otro Planeta, en otra dimensión... Su suelo volcánico, el cielo azul, el aire tan puro y grato, su flora, su fauna y el silencio que nos rodea, viéndole tan cerca, impresiona sobremanera, inspira, ante todo, respeto y amor. Mas, cuando le damos, al regreso, las espaldas, no podemos evitar cada instante mirar hacia atrás y hacer una triste mueca de despedida, por si no le volvemos a ver...




Celestino González Herreros
         celestinogh@teleline.es










23/3/13

LA DROGA PROBLEMA SOCIAL QUE PREOCUPA



Habrá cenas agrias en muchas  mesas, cualquier noche de cada año, cualquiera amanecer… mientras haya familias destrozadas por culpa de la droga. Cualquier día del año, habrá un desconsuelo terrible en los hogares afectados, donde existen miembros de esas familias adictos a la droga; sólo Dios lo sabe. Habrá sentimientos contenidos, en cuyo silencio, se encierra el atenazado dolor... También el “enfermo” toxicómano lo sufre y guarda su pena; y es mayor aún, su incapacidad para poder superarse.
 

Los Centros de Asistencia a la drogodependencia, luchan denodadamente, con todas sus fuerzas y las únicas armas de que disponen son pocas y se han logrado avances considerables en esa ardua lucha que libran por ayudar a tantos enfermos angustiados que buscan salir del túnel en el que han entrado, arrastrados por las “malas amistades” y que cayeron en las redes desafortunadas de la infausta evidencia. Y lo más desesperante es, comprobar en la calle, cómo la juventud se deja llevar por sus frívolos instintos anárquicos, desconocedores de las dramáticas consecuencias que genera esa libertad fácil de la irresponsabilidad y el injusto desprecio que manifiestan algunos hacia sus familiares, a los que van a sentenciar con la más triste de las penas; como si fuera un castigo que le imponen por haberlos traído al mundo, después de verse en plena juventud, frustrados ante la vida por no haber sabido luchar o ni siquiera haberlo intentado. Oyen más atentamente, al “colega” de turno, que a los suyos, los cuales le han dado todo o lo poco que han podido... Pero cuando no se quiere entender o razonar sobre el asunto, dan la espalda a la única verdad. ¿Por qué mueren tantos padres y hermanos jóvenes aún? Mueren de pena... Han sido asesinados por sus propios hijos y hermanos, les han matado, más que la vergüenza, el dolor y la impotencia por no haber podido hacer algo frente a la droga para acabar con ella. ¿Porqué hay tantas familias arruinadas?... Y tantos golfos, que siguen comerciando con la salud de la “despistada” juventud... ¿Dónde están?.. ¿Acaso no sabemos quienes son?.. ¡Qué desastre! Tampoco se han manifestado, para decir qué es lo que quieren en realidad. Y porqué se dejan arrastrar. Si me argumentaran que es por la elevada cota de desempleo actual, me adelantaría a decirles, que, en muchos de los casos, los jóvenes y no tan jóvenes, no han insistido en prepararse para hacerle frente a la vida. Tampoco vamos a ignorar, de que muchos han recibido más de lo que se han merecido. Hay que arrimar el hombro y demostrar a los demás de lo que se es capaz y hasta donde trabajarían con honradez, que ya habrá tiempo de defender la dignidad, quien en verdad la tenga. Hay que saber presentarse, y, sobre todo, hay que inspirar confianza a nuestros semejantes. Es duro, pero hay que decirlo, a ver si les entra en la sesera, a algunos, de los que se hacen la vista gorda y oídos sordos. Más que nada, lo digo para aquellos que aún no han caído en la “trampa”, a los que quisieran presumir de mayores de edad sin serlo y de valiente sin, tampoco, serlos.


Los que cayeron están siendo atendidos, abnegadamente, por el personal cualificado de los distintos Centros de asistencia o acogida al drogodependiente, quienes, según las estadísticas, han logrado resultados muy favorables. Claro, que ello implica, para el enfermo, muchos esfuerzos, constancia no interrumpida y disciplinada, hasta lograr recuperarse.

A dónde vamos a parar, mientras hayan corazones insensibles y mentes tan estrechas, que, con sus argumentos improcedentes “recortes” pretendan  obstaculizar los esfuerzos que hacen los defensores más directos en la lucha contra la droga, en una sociedad que está horrorizada y clama a gritos se haga más aún de cuanto se está haciendo, en favor de  los enfermos y sus desesperados familiares... Que hayan más recursos…Tratando de ayudarles lo más eficientemente. Más ahora, cuando se consiguen ayudas valiosísimas de personas altruistas y conscientes de tal trauma social. Y luego, sale el anuncio de los recortes... Flaco favor le están haciendo a nuestra sufrida sociedad. 

 

En fin, la lucha va a ser duradera, pongamos nuestro granito de arena, sensibilizando al resto de la sociedad, para que comprendan que el problema ya es de todos y un peligro inminente que nos acecha, no entorpezcamos la labor de los que tratan de resolver con su trabajo y fiel dedicación tan difícil reto social. 


Celestino González Herreros 
http://www.celestinogh.blogspot.com 
celestinogh@teleline.es

22/3/13

LA DROGA FANTASMA SOCIAL



 

Como si temiera que el tiempo acabase, me apresuro a hacer estos comentarios. Antes que llegue el expreso... Con mesura e intranquilo, hago por ordenar mis pensamientos. Quisiera hallar, para todos "ellos" la senda ilusionada de la recuperación, que volvieran al cause de la pronta desintoxicación, ayudados por nuestra sociedad y cuantos  en ella vivimos y luchamos. Como si fuera un mensaje de amor que llegara a la encrucijada de sus vidas desordenadas por causa de las drogas; un mensaje sin remitente, esquivando la poca luz proyectada  en el azaroso camino de sus vidas aletargadas, buscando despertar de tanto aturdimiento,  en este bello entorno que nos brinda la misma existencia; viendo rostros sonrientes  alrededor, que parecen no tuvieran  en sus vidas motivo alguno que se los impida. Aunque también tienen sus propios problemas, sólo que luchan por resolverlos, sin recurrir al veneno de la droga. No como "ellos" que se abandonan, para así, eludir toda clase de responsabilidades. Y, a costa del sufrimiento de los demás, se entregan a ese mundo falso de las estériles alucinaciones... Jamás se darán cuenta del daño que se hacen, ni sus consecuencias, ni el dolor que proporcionan a sus sufridos familiares y a la sociedad entera, que nunca les dio la espalda. Esperemos que de una vez por todas, consigan la paz necesaria que les permita entender el esfuerzo que hacen los Centros de Acogida, Dispensarios de Toxicomanía, etc., para que sea fructífero ese trabajo de titanes que por el bien de "ellos" ejercen.

 

La vida tiene varias facetas diferenciales, algunos seres ignoran los problemas de los demás: hay quienes lo han perdido todo y se ven con las manos vacías y el corazón desierto, y aún así, no se amedrentan, siguen buscando escapar del agujero oscuro donde se hallan estacionados. Otros, los más sonrientes, parecen felices, pero tampoco lo son, tratan de serlo y a veces lo consiguen, porque luchan...

Habrá, no digo que no, seres que ni siquiera lo sienten, por que piensan que no es su problema y les ven como si fueran espectros callados y a la vez sumisos, que sólo vegetan, viendo pasar el tiempo inexorable. Sólo esperando el expreso, la muerte, cuando se detenga a recogerles. Y se conforman, viendo morir la tarde, a los otros coleguitas perseguidos por sus lúgubres sombras que avanzan por las calles del pueblo o  en algún abandonado callejón, presos del hambre y el rigor del inclemente frío...

Nuestros pueblos, villas y ciudades, espléndidas y generosas, con su habitual deslumbramiento, hace sentirnos, a veces, inermes e inútiles ante esos rostros tristes. Quisiéramos evitarlos y no podemos.

Por suerte, siempre disponemos de atractivas y tranquilas plazas públicas. También, a la orilla del mar, un lugar donde andar y meditar. Allí me asomo, buscando el lejano y estático horizonte, donde parece que se une el mar y el cielo. Y, mientras la brisa me acaricia, siento un enorme consuelo, y no reparo  en sonreír, aunque de distinta forma, no como quisiera. Lo hago dándole gracias a la vida, por cuanto hemos recibido; y complacido vuelvo mis pasos hacia el hogar que me espera, donde puedo escribir cosas como estas... Y puedo ver, a través de mi ventana, cada nuevo amanecer, cuando despierta ante mis ojos el nuevo día; y tantas fingidas sonrisas que tratan de disfrazar sus tristezas y pesares. 


Celestino González Herreros 
http://www.celestinogh.blogspot.com 
celestinogh@teleline.es



21/3/13

ERA UN DÍA DIFERENTE QUE INVITABA A VIVIR




Quizás fuera que, el crepúsculo del alba prendiera el encanto de nuestros campos con su encendido fulgor de luz difusa al rayar el alba del nuevo día; cegándome su influjo matinal. Sentí, de súbito, renacer un poético impulso en mí. Todo mi ser se estremeció ante tanto esplendor que consolaba a la vez que hería; alegraba y descubría senderos que despertaban el adormecido encanto de nuestras vegas. Un día cuyo crepúsculo matutino fue distinto al de otros días de auroras mezquinas que ensombrecieron los caminos con el aire gélido del desencanto. Como cuando no cantan los ruiseñores en los aleros ni el gallo mañanero, porque está triste el cielo.


 Oí sonar los clarines que anunciaban la nueva aurora  y me invitaban a salir fuera, donde la luz estaba alimentando a las flores y las aves jugaban sobre las ramas, saltando contentas, como las vegas, como las trochas... Era un día diferente que invitaba a vivir y a correr por nuestros campos floridos. Entonces rompí la pared del mutismo anterior, fue como recibir un caudal inmenso de gozo que inundó a mis entrañas; y sentí desbordarse la incontenible euforia de mi felicidad; se escurría  sinuosa y con avidez, por el cálido espacio que contemplaba, todo él acosado de prontas fantasías que iban surgiendo en ese ambiente condensado de luz y de amor, de sosegada alegría; de la vida misma que prometía ese bello amanecer, para que olvidara el dolor del próximo ayer que también se nos va alejando y nos hizo sufrir, que nos privó de esta luz mágica...

Sentí deseos de abrazarlo todo y le di gracias al Cielo porque estaba contento al despertar envuelto en esa aureola de paz que transmitía el nuevo día; vi las flores de mis huerto que resplandecían como perlas suspendidas por hilos de oro y plata, como si fueran rayos de sol alados discretamente.


El tiempo se detuvo allí,  en las crestas del verde pinar, en la frondosa montaña, acompañada siempre de su silencio habitual, a veces sobrecogido. Y fue, al despuntar el alba,  cuando te recordé más intensamente, y tuve la sensación de tenerte a mi lado. Siempre buscamos en los amaneceres, esa luz que nos brinda la energía del amor, la vida, estando juntos... Ya no lo estamos  como ayer, ese ayer que dejó en mí vida tu último aliento, las últimas caricias que se ahogaron en el nefasto momento, como los últimos besos... Cuando te llevaban en hombros, sin poder detenerles, y oía tu voz  diciéndome: Te quiero, te quiero, te quiero... ¡Y yo, ¿qué hago ahora sin ti?!No puedo escapar de mi dolor por más que lo intente. Tú estás en mis manos, en mis labios, en todo mi ser. Te llevo en mi alma, somos uno sólo, aún somos aquellos que íbamos siempre juntos por los campos, por los montes, también abajo, en los gélidos barrancos, gritando, llamándonos mutuamente, a ver si nos escuchamos… y como respuesta, hoy que invitaba a vivir sólo oigo el eco de mi voz que se apaga.


Tal vez sea el crepúsculo del alba matinal, y el silencio que me acompaña; quizás aún siga soñando, a pesar del canto alegre de los clarines que ahuyentar quieren mis pesares... ¿Estaré soñando, viendo la verde campiña y tú en ella jugando? ¿Oyes la fuente, cuando cae cantarina el agua que va riendo por el angosto arroyo y se pierde en el sediento suelo del polvoriento camino?

 Mi silencio me dice tanto que ya me extrañan estos bellos amaneceres y sospecho de ellos, no sea que se detengan, como aquel lejano ayer y la faz del cielo se nuble... Prefiero seguir soñando y verte en cada uno de mis letargos, soñar que estamos juntos. Sin sonrientes amaneceres, viviendo entre las sombras de las nubes que van pasando, cogidos de las manos, mirándonos a los ojos. Sí, como era antes, cuando podía abrazarte y besarte. Cuando en tus miradas veía siempre asomada la felicidad que nos brindaba la vida.



Celestino González Herreros
celestinogh@teleline.es





20/3/13

FELICIDADES A LOS PADRES Y QUE CUMPLAN MUCHOS MÁS





Sólo aquellos que somos padres entendemos la importancia de la efemérides que hemos celebrado hace un par de días y que nos recuerda acontecimientos y desvelos, junto con la madre, figura indispensable y pilar fundamental para conservar la armonía del hogar cuidándonos en todo momento, los buenos y los malos,  y con cuyo amor siempre ha minimizado cuantos problemas surgieran en el ceno familiar.

Sin la presencia del padre falta la autoridad en casa, cuando el padre es una persona responsable capaz de cumplir el papel que juega y sabe representarlo con buen criterio y conducta y los mejores ejemplos que debiera aportar. Si no es así falla su papel. Es entonces cuando la esposa suele actuar en ese doble cometido con ejemplar acierto y dedicación, a pesar de tener que salir a trabajar, también en la calle, para ayudar a resolver los problemas económicos que la vida “moderna” exige. Con ello, los cónyuges y las parejas de hecho, en el mejor de los casos, han conseguido repartir las obligaciones del hogar asumiendo las responsabilidades contraídas. Y la otra vertiente de la vida de los conyugues, sus definitivas separaciones. Por Ley están obligados a cuidar de los hijos periódicamente, según lo estipule la autoridad jurídica y sin disculpa alguna, hasta que los hijos lleguen a cumplir la mayoría de edad y puedan elegir por voluntad propia su nuevo destino respecto a sus padres. Cuando son hijos pequeños la situación casi siempre es dramática, más que nada para ellos y cuando no existen los abuelos, que en esas lamentables separaciones juegan un papel decisivo, prestando toda clase de ayudas a los divorciados y dándole a la vez a los niños aquel calor que muchos de ellos han perdido, salvo pocas excepciones, que depende de la educación recibida en los padres.


Hogares rotos por culpa de la inmadurez de ambos conyugue y la irresponsabilidad consiguiente. Se acabó el amor, suelen decir. No se soportan, lo que indica que no cabe el sacrificio personal. Es evidente que se acabó el amor (cumplidos los sucios propósitos); se acabó la ilusión y ya nada hay que hacer, cada cual por su lado y en algunos de los casos a formar nuevas familias, los que tuvieran ganas de aventurarse nuevamente o no hayan escarmentado. Pero la desconfianza minará las fuerzas y esa nueva ilusión nunca será mejor que la anterior.

Y los hijos, ¿qué? ¡Nunca será igual! Aquellos que tanto unen y a la vez separan, dicen algunos, como queriendo echar culpas a quienes no la tienen. Los hijos serán los desamparados, aunque parezca que no. Cuando vienen los hermanastros la balanza se inclinará, toda ella, hacia los nuevos vástagos, quienes recibirán las más expresivas muestras de amor, desde todos los ángulos y los otros pasarán a ser hijos de segunda, los del otro conyugue.

Dichosos aquellos que todos los días del año tienen en casa a su único padre y pueden disfrutar de su grata presencia, su calor humano y todas sus atenciones familiares. Dichosa la madre que junto a su esposo educan a sus hijos y les ven crecer física e intelectualmente, preparándoles para cuando tengan que enfrentarse a las duras pruebas que a veces nos depara la vida. Los herederos universales de las lecciones más hermosas que puedan ser aprovechadas, siendo esos padres concientes de sus obligaciones ante todo y responsabilidades inherentes del sagrado mandamiento del matrimonio; y como nuestros padres y abuelos, hayan sabido conservarlo y luchar por no romperlo tan fácilmente, como lo hacen las moderna parejas. Mantenernos unidos hasta la muerte si fuera posible. Claro, antes había mucho respeto, al menos más que el que se goza hoy.

Antes las relaciones entre los pretendientes  duraban años y había tiempo suficiente para que los novios se conocieran bien y así ir  convencidos al Altar. Hoy apenas se conocen, muchos de ellos, se independizan y se van a vivir juntos y a los pocos meses, “cuando la ilusión se acaba” se separan y ella queda embarazada, en el peor de los casos.

Analicemos tales circunstancias y no hay que decir más respecto a la  madurez de los jóvenes, los hay respetuosos con los sentimientos ajenos. Y aquellos inmaduros e irresponsables que jamás llegarán a ser buenos padres y en el caso del chico un buen padre y por ende un esposo respetable, esos sobran donde vayan…

Celestino González Herreros
celestinogh@teleline.es











DESPUES DE LARGAS AUSENCIAS VOLVER ME ENTRISTECE


 

La mirada acaricio todo cuanto alcanzo ver, buscando algunos de los vestigios perdidos. Hoy, cuando la moderna ciudad suplantó la fisonomía nostálgica de aquel pueblo marinero de antaño, a veces siento, como si en este lugar también  fuera un extraño, pues lo que existe ya poco me dice. Nada es igual, ni las gentes son las mismas, sólo queda un halo nostálgico y los recuerdos deambulando a mí alrededor, no hallo nada de lo que busco: lo que hemos perdido.

 

Detrás tengo al mar, la bocana de nuestra pequeña bahía, puerta abierta a otras latitudes; mar que sigue siendo el mismo, lo único que conservamos con su propia imagen, a pesar de los años transcurridos. Donde han naufragado los sueños de muchos navegantes. Otros en él, hallaron el camino de su liberación y materializaron sus ambiciones, siguiendo la ruta de aventuradas travesías... Sin embargo, en estos instantes no navego, vago con la imaginación, por aquellos lugares de antes. Empero, aún conservamos el calor humano de entonces y el eco de cálidas palabras... Aquellas palabras trémulas de amor que susurraron tan cerca. Aquellas querencias amadas que, evocándolas, volvemos a despertarlas. Entonces nuestro pueblo era el amplio solar de tantas y tantas ilusiones; compartíamos alegrías y pesares con nuestras gentes... Ellas fueron parte esencial de esas escenas frecuentes vividas a través del tiempo. Sus calles y sus plazas enamoraban. Todas las flores eran bellas y los perfumes de las mismas embriagaban; un halo lírico en el aire despertaba el deseo de amar. ¡Sí, me basta con los recuerdos! Sus profundas miradas a cualquiera inquietaba, intuíamos en ellas abismos de soledades y pasiones soterradas en el subconsciente: eran las féminas de entonces. Así eran ellas, cautivadas por los encantos naturales de nuestro amado Puerto de la Cruz, aquel lejano y perdido rincón poético de apacibles ensueños...

 

Inconscientemente, girando sobre mis talones, me encuentro, nuevamente, cara al mar, aquel que tanto me llamara y me llevó lejos, en plena juventud, cuando emigré... A veces le doy la espalda, sin darme cuenta de lo que hago, cuando me extasío contemplando lo que aún queda de nuestro pueblo amado. Ciudad turística, como una promesa vanguardista... Y su metamórfosis social y urbanística me inquieta, aparte de impresionarme. La nostalgia, como observarán, me embarga y me asedian los remordimientos por haber estado ciego tanto tiempo, mientras morían tantas reliquias patrimoniales de este mítico lugar, cruelmente transformado, igual que el resto de nuestro Valle de La Orotava, la gran ladera desde el verde monte  hasta el mar, con sus pueblos y barrios. La realidad no es otra, y el cambio gigantesco es impresionante. Si le contemplamos desde la moderna autopista, a la altura de Cuesta de la Villa, sólo se ven casas apiñadas en el declive de la montaña. Apenas un poco de terreno cultivado y las huellas indelebles del abandono por doquiera, cual si fueran cicatrices crueles en nuestro suelo agrícola. La imagen dantesca, que tanto nos daña está ahí, en el evidente descuido y en los matojos secos, donde antes era verde nuestro Valle. La tierra que nos daba los mejores frutos y el sustento puntual en momentos difíciles de la economía canaria, tierras labradas con el sudor de tantos campesinos nuestros, y que, con el amparo de ellas mantuvieron a sus familias. Hoy, tierras fértiles abandonadas... Esperando brazos jóvenes y fuertes de hombres conscientes que las hagan producir nuevamente.
 

A pesar de ser, aún bello el “dudoso” panorama, se observan las sombras de la amargura de un idílico enclave natural, irremisiblemente muerto... y sin piedad alguna. Ahora más parece un valle de lágrimas o los espectros de una insólita muerte. Sin embargo, nos obstinamos en verle verde, como si todo hubiera sido la pesadilla de un triste sueño... Y al despertar le viéramos, tal y como era, radiante y verde al despuntar el alba. Como una exclamación sobrenatural de incontenible alegría, viendo correr el agua por las atargeas y en el reverdecido platanal, en sus circulares estanques, el agua refulgiendo bajo los rayos del sol. Y las aves, sobrevolando la inmensa alfombra verde, cual verde océano de vida y prosperidad que expusiera con orgullo sus naturales encantos, a tantos científicos universales, cauctivándoles, algunos de hinojos.



Así era nuestro Valle de La Orotava, un edén de prologadas ilusiones, alfombra verde y cuna amorosa de nuestros  ancestros. Hoy, una triste realidad para nosotros y nuestros hijos.

Con la mirada cansada, busco algunos de aquellos vestigios perdidos y sólo hallo abandono; y siento el desconsuelo de haberlo perdido "casi" todo. Después de largas ausencias, volver me entristece...


Celestino González Herreros
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celestinogh@teleline.es