15/5/10

¡TAMBORES DE GUERRA¡

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El año que pasó terminó mal y el comienzo del presente, que ha sido increíblemente nefasto por los hechos acaecidos y la zozobra consiguiente acerca del si y del no, ha sido también “extremadamente, de una evidente confrontación ideológica. Si analizamos las causas y los temores que sufrimos, así no se puede seguir viviendo, es muy molesto no saber qué va a suceder en definitiva. Pese haber estado agotándose toda clase de recursos; y no hay entendimiento posible. Por la tozudez de unos y otros, de aquellos directores de esta singular orquesta política, sin que se haya logrado el cese de las hostilidades. Y lo triste es que, la mayoría no queriendo más guerras, no se les escucha. Por más que quieran justificar sus conductas bélicas, otra cosa sería razonar y pensar en las verdaderas consecuencia que íbamos a sufrir. No se trata del juego aquel con los soldaditos de plomo, volvamos a la realidad. Desde luego, los más pobres, pese a vivir en piases tan ricos, serán las primeras víctimas y nunca dejarán de ser pobres de solemnidad, caso de sobrevivir... Funesto, visto desde cualquier punto de vista y ángulo de nuestro planeta.

Desde la desgraciada circunstancia de las Torres Gemelas, son influyentes, por el natural odio generado en los norteamericanos hacia el otro mundo y sus representantes políticos, el poderoso sentimiento vengativo existente; y cada día avanzamos más aprisa hacia el desastre colectivo, al menos eso es lo que tratan de hacernos creer. Pienso que no habrá guerra, a pesar de la testarudez y las provocaciones compartidas. Hay un mutuo respeto que les inhibe a la hora de declararse en guerra. Se agotarán todas las posibilidades, porque las hay. Dentro de ese respeto, en conciencia, aunque esté interferida por el egoísmo y el alevoso interés por la dominación exclusiva de sus respectivas fortunas, les domina también el temor consiguiente… A pesar de ello, repito, no habrá guerra, aunque suenen los tambores. Más parecen tanteos.

Sólo imaginarlo aterroriza. Las necesidades y carencias actuales que sufren esos pueblos... Las apetencias de sectores ambiciosos de algunos piases... Todos caerían en la misma tentación; y el afán colectivo va a despertar más furia, anulando toda razón y a la conciencia misma..

Así acabó el que se fue y sigue el que comenzó. Amargos calendarios, si miramos hacia atrás y vemos el tétrico cortejo de los enlutados acontecimientos universales, todo el mundo enfrentado por el absoluto dominio, sin reparar en el daño que se hacen así mismo con sus intransigentes posturas y apetencias egoístas. Despreciando vidas ajenas y arruinando todo principio ético, la cultura universal, despreciando la propia condición humana.




Celestino González Herreros
http://www.celestinogh.blogspot.com

UN RAYO DE LUZ EN MIS TINIEBLAS ME SORPRENDIÓ…

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Ordenando un poco el laberinto de mis papeles sueltos, donde en algunos hay escritas algunas historias de pretéritas vivencias que cualquier día pasado me dio por escribirlas y muchas de ellas no he tenido tiempo disponible para destruirlas o echarlas a la papelera…

Comentaba que estaba ordenando mis cosas, cuando hallé un sobre abierto que contenía varias fotos antiguas de mis padres de hace muchos años, siendo yo un niño de poca edad. Con las fotos en mis manos surgió o sentí un extraño silencio que se apoderó de mí; y que un rayo de luz en mis tinieblas me sorprendiera y sintiera un profundo sentimiento de añoranza indescriptible. Retrocedí en el tiempo; y mientras besaba las fotos, igual sentí rodar por mis mejillas algunas ardientes lágrimas. Súbitamente cerré la puerta de la habitación, no quería que me vieran en ese doloroso trance, necesitaba estar solo, muy solo, que nada ni nadie turbara esos sublimes momentos. No cesaba de mirarles con intensa devoción y con voz entrecortada por la emoción les musitaba palabras de ternura, de amor. Hasta me pareció verles mover sus labios, que aunque no dijeran nada legible, adiviné sus palabras y volví a besarles.

Nunca sabré qué tiempo estuve con ellos balbuceando frases que me salían del alma tratando de consolarles. Ya que por momentos sus facciones se entristecían o eso me parecía. Como si aún yo fuera aquel niño pequeño que llora por ellos.

Hoy, por que soy padre y hasta abuelo comprendo mejor… Que no es necesario comparar las edades, los viejos también sentimos igual que los muchachitos, tal vez más que nunca y les necesitamos de igual manera para llenarnos ese inmenso vacío que nos han dejado al morir. No recuerdo haber llorado así, ni cuando era niño. Siempre nos han hecho falta para ayudarnos a vivir felices.

Dichosos aquellos que tienen consigo a sus padres y pueden darles lo mejor que tengan y desean brindarles todas las atenciones que se merecen. Al tenerles la vida cambia –aunque muchos hijos no lo entiendan- y al perderles la vida se nos convierte en una inmensa laguna de soledades; y aquellos pasares, al pensar que no supimos hacerles todo lo feliz que ellos, sin palabras, sólo con hechos, nos lo pregonaban. Con sus silencios y sus bellas lecciones de amor. Con su abnegada resignación y sus oportunos buenos ejemplos.

Todos los días del año, sus huérfanos hijos, les recordamos con la más pura ternura, o sólo en días señalados. Sin embargo nos emociona mucho, es diferente el sentimiento que nos embarga, cuando vemos caminar por las calles del pueblo a tantas personas, de todas las edades, con ese regalito para el día de la madre… El mío lo llevo dentro y sólo le pido a Dios que se lo haga llegar, es sólo un beso…


Publicado en el Periódico El Día
Página 28 Sociedad 01.05.2.010

Celestino González Herreros
http://www.celestinogh.blogspot.com