12/3/13

LA TRISTE REALIDAD DEL TERCER MUNDO




Considerando las distintas situaciones que viven muchos de nuestros semejantes en distintas latitudes, pensando en ello, uno llega a sentirse, si no cómplice, si bastante incómodo y no soporto tanto silencio, ni tanto distanciamiento existente. Hay quienes no quieren entender el verdadero dramatismo de esos pueblos, aldeas, inhóspitos rincones, cuáles son las necesidades más perentorias, más urgentes de que adolecen. Oír el grito inconfundible en nuestra conciencia, aquel eco que nos llega desde lejos, desde tantos lugares donde la gente está muriendo de hambre, de sed…
También mueren de frío y de tristeza al comprender que han nacido sólo para sufrir. Y que sus agónicas voces no se oigan porque “la bulla de la abundancia” nuestra, ensordece ese lamento humano que progresivamente se apaga en su lacónico medio… Así como mueren las más sagradas ilusiones del ser humano.

Después de haber exhalado un profundo suspiro, sigo igual de descontento, a veces, ya ni lo que como me sabe a comida, viendo en la TV los acostumbrados programas radiotelevisados y precisamente a la hora del almuerzo, pensando en esos trágicos acontecimientos sufridos por tantos desposeídos, en tantos seres olvidados que ciertamente sabemos que mueren a diario por no tener lo que a nosotros nos sobra y que botamos a la basura, ni las atenciones socio sanitarias que por suerte, a pesar de cuanto protestamos, hoy las tenemos. Lo nuestro sabemos que es una situación pasajera, una crisis que estamos sufriendo por razones obvias, mala administración de los bienes recibidos. Así como la misma palabra indica, más pronto que tarde, seguro que nuestro problema quedará resuelto. Son situaciones pasajeras, lo nuestro. Pero esa inmensa mayoría que sólo han venido al mundo ese de ellos, para sufrir. Mueren sin haber experimentado la grata sensación de alguna vez haber sido felices, aquello que tantas veces hemos despreciado, inconcientemente, o al menos no hemos sabido valorar en su justa dimensión y nos pasamos los días protestando de todo lo envidiable que tenemos y que siempre hemos tenido.

Haciendo un detenido análisis de la suerte que hayamos disfrutado, posiblemente aprendamos a valorar lo afortunados que hemos sido desde el momento que vinimos a este espléndido mundo nuestro, aunque esa suerte no haya sido igual para todos, pero a nuestro alcance hemos tenido, siquiera,  lo elemental para poder seguir viviendo. No pueden decir lo mismo en tantos lugares geográficos de nuestro planeta, sólo que necesitan de la ayuda nuestra y la solidaridad de nuestros respectivos Gobiernos.


Celestino González Herreros
celestinogh@teleline.es


11/3/13

NUESTRA ANTIGUA CALLE SAN TELMO PELIGRA




Viendo una fotografía añosa del paseo o calle de San Telmo me recordó aquel entrañable lugar, vivencias de un pasado por cuyo sitio transitaba todos los días para ir a holgazanear en la Playa de Martiánez, estudiar, zambullirme en sus deliciosas aguas o retozar en sus cálidas arenas. Camino obligado aquel hasta llegar al ensoñador paraje marítimo de nuestros mejores días. Aquel atractivo y deleitante lugar más perecía un enorme desierto de arenas negras bañadas por el mar, cuando llegaban las olas y rompían su furia vencidas al llegar al cálido arenal subiendo la espuma blanca lo más adentro posible, según fueran la fuerzas que trajeran hasta derrapar…

Volviendo a la Calle San Telmo, según refleja la oportuna foto, es admirable la discontinua pendiente en dirección ascendente hasta llegar a la ermita y cuyo perfil natural se presta caprichosamente para satisfacer el instinto poético del más exigente pintor de curiosas callejuelas. A un lado un elevado muro todo blanco tras el cual todo eran ricos platanares cuyas hojas asomaban para ver el mar y oír sus susurros constantes y distantes. A continuación algunas casas que daban a la calle un acento familiar inconfundible, como era la del señor Escobar, don Mario Martín que llegaba a la esquina transversal con la calle Corales donde vivió con su familia don Juan Barlet y otros. Al llegar a la Punta del Viento nace el fornido mura de menos altura hacia la ermita, elemento que separa la calle del boquete o pequeña bahía de San Telmo, con sus respectivas modificaciones, pero sumamente discretas, sólo algunos escalones. Dicho muro que aún se conserva con su vieja fisonomía y color blanco, sobrepasaba el metro de altura y de ancho considerable, cuyo perfil urbanístico se ha exhibido en el mundo entero a través de tantas fotos que han disparado miles y hasta millones, eso hay que decirlo, de turistas que desde entonces nos han visitado. Hoy día es, quizás la vista panorámica más hermosa que pueda ver retina alguna. Es evidente que cualquier reforma que se haga con fines estructurales, si desaparece ese nostálgico muro y practiquen cuantas más innovaciones quieran improvisar, va a ser un lamentable atentado e imperdonable contra nuestro patrimonio arquitectónico y cultural. He oído decir que los talentos del actual progreso urbanístico quieren desaparecerlo. Si eso ocurre, ese vestigio valiosísimo de nuestra ciudad va a sufrir un error irreversible e imperdonable. Íbamos a ridiculizarnos ante el mundo inteligente, nuestros asiduos visitantes, aunque se haga con la mejor buena fe. Son mentes jóvenes que no sienten lo que sentimos nosotros, los viejos o románticos, como quieran catalogarnos; y mentes no tan jóvenes que nunca han pertenecido al Puerto de la Cruz, que sólo han metido las narices donde no bebieron hacerlo, para con ello hallar un dudoso protagonismo que choca frontalmente con toda lógica y sentimiento con nuestra evidente  idiosincrasia. Repito, gentes que no son de aquí y se las dan de intelectuales, ambiciosos que sólo buscan situarse… Y no hay nadie que proteste contra tal atentado. Que hagan, pues, lo que quieran. Llévense su parte y acaben de una vez por todas con nuestra sufrida ciudad turística.

Yo no estoy en contra del progreso razonable, no me crean  tan retrodraga, lo que me impacta son los abusos urbanísticos y la indiferencia de aquellas personas que están obligados a poner coto a los desaguisados que se están tolerando… Y si lo logran, seguirán esquilando nuestro suelo hasta acabar con lo poco que nos queda.


Celestino González Herreros
celestinogh@teleline.es

9/3/13

A VOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO…



A veces cuando escribo deseo tener el temple de los acostumbrados críticos que no hieren ni dicen las verdades, que ni ignoran, pero calculan sus efectos secundarios si las revelan. Pero no puedo por más que lo intento. Algo me callo siempre, por que tampoco podemos ir por la vida “rasgando”. Hay circunstancias que duelen al ver con el desprecio que nos tratan y tenemos que aguantar sus maquinaciones, sus prioridades doctrinales, sus puntos de vista y sus apetencias personales.

¿Saben?, lo más doloroso para un crítico de los aludidos ya, es tener que desenmascarar a otra persona, sea amigo o no, y ponerle la cara colorada. Bueno, hay caras y caras… Y tanto más triste es, cuando se trata de una persona a la que le tenemos respeto y estima, independientemente de las siglas políticas que tenga. Eso es fuerte, de verdad. Es cuando tenemos que callar cosas que debiéramos gritarlas; y de hecho lo intentamos, pero se nota cierta consideración en el tono que se emplea.

Pienso que el buen político, el representante legítimo de un municipio debiera obsequiar los mejores ejemplos en sus respectivas funciones. Si se trata de un Alcalde determinado, nunca debe ampararse en sus Concejales y gentes de confianza. El que manda es él y si dirige bien a su equipo de gobierno nada debiera preocuparle respecto a las necesidades de sus vecinos. Y si el equipo no funciona debidamente debe salir a la calle y ver cómo está el ambiente, hablar con la gente, hacer parte del trabajo que no hacen sus subordinados y llamarlos a capítulo, obligarlos a cumplir honestamente con sus obligaciones que es el deber asignado. Exigirles, si fuera necesario, un Informe semanal de las deficiencias halladas, los desperfectos, las necesidades e incluso las mejoras halladas y aprobadas por unanimidad del conjunto vecinal. Todo hay que anotarlo y luego, el señor Alcalde, desde su Despacho sacar sus propias conclusiones, ver el equipo que tiene; y el que no respete sus decisiones sancionarle… ¡A la calle! Y verá que para las próximas Elecciones Municipales no gana menos, al contrario, se lo íbamos agradecer dándole nuestra confianza. Ni siquiera digo que eso le parezca mucho trabajo… Las palabras sobran en determinados casos y este que nos ocupa amerita una elevada dosis de responsabilidad y esmero.

En la calle está el desorden, la anarquía, la burla y los abusos cotidianos, está la miseria social que nadie quiere denunciar por cobardía. En las aceras están las cagadas de los perros y sus asquerosas meadas, las pintadas en las paredes, los coches subidos en las aceras, la droga, los abusos sexuales, los carteristas, etc. Y en los Despachos, cómodamente ubicados están aquellos que tienen que preocuparse, más que yo mismo, por que nuestra ciudad turística reflote, vuelva a ser lo que fue, fuente de trabajo para ocupar a miles de ciudadanos hoy en paro por culpa de la decidía, la inoperancia e indiferencia de aquellos que se comprometieron públicamente a sacarnos de esta angustiosa situación y es patente que han hecho todo lo contrario.

Debiera mencionar nombres y apellidos, posiciones y demás, pero no lo considero ético, así me daño a mi mismo y no pierdo a tantos amigos que no están haciendo la labor encomendada con absoluta responsabilidad. Guárdense las palabras bonitas y los buenos modales, a mí sólo me basta alertarles para que no sigan equivocados, que a la larga el pueblo, villa o ciudad, o premia o castiga. ¡Saludos, amigos todos!


Celestino González Herreros
celestinogh@teleline.es

8/3/13


CONSECUENCIAS DE LOS PARCHEOS URBANÍATICOS


Se habrán dado cuenta en el estado que se hallan las carreteras de Tenerife, comenzando por las del norte, es una verdadera lástima; y no es de ahora, precisamente,  llevan varios años pidiendo que se las cuiden… Entonces pudieron remediarlas, el mal estaba allí y no se les atendió, al contrario las dejaron para que el mal se acrecentara y se ampliaran los socavones. Nuestra suerte es que en el norte llueve muy poco, si no fuera así, sería igual que un barranco, así los coches no salen no salen de los talleres de mecánica. Y para más inri con las últimas eso va a dar que hablar. Cuando cae una agüita la situación se agrava en el asfalto en nuestro norte. Yo me pregunto: ¿A quiénes compete el adecuadamente de las carreteras y autovías? Cuando lo sepa con seguridad volveré a tocar el tema.


En este caso, en casi todo el casco y barrios de la ciudad turística, hay desperfectos en el asfalto. A ver, ¿a quién corresponde el asunto del saneamiento urbanístico? Sólo pregunto. Por lo menos, que yo haya visto, hay calles en las distintas urbanizaciones, que dan lástima. Y no me vengan ahora que en las urbanizaciones sólo  viven ricos, hay de todo y todos merecen el mismo respeto y consideración. Además pagan sus impuestos religiosamente.


Celestino González Herreros
           celestinogh@teleline.es



7/3/13


           LA MÚSICA CUAL VÍNCULO POÉTICO DE LOS SUEÑOS

A veces, la música nos traslada, a parajes insospechados. Sus melódicas notas, o el concierto de las mismas, nos elevan; olvidándonos de nuestro entorno real. En estado melancólico y entre profundas sensaciones, nos lleva lejos, nos aísla... En una de esas ocasiones de embriaguez sentimental, deambulé, retrospectivamente -cuando tenía alas fuertes para volar- por sendas imaginarias en busca de nuevas aventuras; y los caminos, mientras volaba, iban abriéndose paulatinamente, a medida que mi éxtasis crecía, permitiéndome realizar la visión soñada y tantas veces esperada. ¡Oh, sí! Ahora mismo, escucho, "Danubio Azul", magistralmente interpretado. Si estos compases duraran un rato más, me sentiría aún más feliz,  presintiendo de nuevo mi inspiración galopar por esos lugares del romance, concebidos sólo para soñar.


¿Cómo es posible, que, a pesar de los años ya vividos, uno aún pueda soñar despierto? Y, ¡cómo se enriquece el espíritu oyendo estas composiciones musicales! Todo lo bueno de uno, aflora, lo de menos es la edad, nada de eso importa, porque el alma despierta emocionada en tales circunstancias. Un viejo soñando como si no fuera un viejo, sonriendo para sí, como si fuera un muchacho que sintiera las primeras sensaciones que prodiga el tierno amor en la adolescencia. Cabalgando cual potro desbocado en pos de un ideal soñado. Como el pájaro cantor que salta de rama en rama para llamar la atención de su amada.


La mágica influencia de la música mueve cerrojos tiempos silenciados. La música, como cualquiera rama del Arte, sabiendo interpretarla, es fuente inspiradora que nace en cada uno de los seres humanos, si le prestamos la debida atención. Es la terapia del alma y el consuelo de aquellos que la descubren a tiempo para motivar los impulsos del corazón y la quietud del espíritu. A veces, suele hacernos llorar, y eso es bueno, al darnos cuenta que somos sensibles. Oyéndola comprendemos mejor nuestros verdaderos instintos, valoramos la sutileza de la pequeña flor silvestre, delicada y frágil... El murmullo de la brisa al pasar... La entrega del pintor en su obra, dándole vida al lienzo con sus improvisados colores... El poeta lo dice cantando, o se expresa llorando. También sonríe y llora a la vez, el rapsoda mientras recita... Como cuando el artesano da el toque triunfal a su amada obra, aunque ella no responda.


Y, a veces, descender de esos místicos lugares, donde todo es amor, cuando nos damos cuenta de los cambios sufridos actualmente en nuestra sociedad, entendemos, sin dilaciones, que la conducta de los ciudadanos del mundo, aunque haya mejorado algo, aún quedan sueltos los excéntricos más peligrosos, los incrédulos de turno, los que ni sienten ni padecen... Quizás, si oyeran, de vez en cuando, algunos fragmentos de buena música, otra iba a ser su suerte en adelante.

Los noctámbulos, amantes del aire fresco de la noche, buscamos, entre místicas percepciones, el consuelo de la reciprocidad amorosa. Cabalgamos, navegamos o volamos, siempre buscando el calor humano y sentimental de quienes nos lo ofrecen. Nada ni nadie nos detiene, somos cómplices de la noche y ligeros como el aire para escurrirnos entre sus sombras, oyendo esa dulce caricia musical que nos embriaga.




  Celestino González Herreros
           celestinogh@teleline.es





6/3/13


PASADO Y PRESENTE DEL PUERTO DE LA CRUZ

Viendo documentales de pretéritas épocas y luego, fotografías antiguas, también de nuestros pueblos canarios, verdaderamente, se observa la existencia de un gran abismo que  separa los cambios experimentados a través del tiempo. La realidad de entonces, evidente pobreza y el consiguiente abandono propio de ese acontecer. No había recursos suficientes a los que pudiéramos echar mano. Asimismo, las fachadas de las casas y las calles, algunas hasta sin aceras, pura tierra y muy pocas adoquinadas, presentaban una imagen deprimente. Denotaban cierto aspecto de suciedad, aunque las casas por dentro pudieran presumir de pulcritud y esmero, era la estampa lamentable de nuestros pueblos y sus barrios. Generalizando, no sólo en las Islas Canarias, también en la metrópoli española y en los distintos lugares de nuestra Europa, donde se repetían las mismas escenas. Fueron tiempos muy difíciles de las postguerras... No había medios económicos suficientes para cambiar tan lamentables aspectos, ni forma alguna. No había trabajo estable. Pese a que algunos vivían bien, la élite, aquellas familias que podían permitirse, obviamente,  vivir su mundo aparte. Lamentablemente, eran a quienes había que pedir ayuda, algún trabajo y ello a expensa de ciertos condicionantes y burdos excesos...


Como si Dios hubiera puesto su mano, el panorama cambió. Aunque siga existiendo múltiples necesidades estructurales. Los pueblos se han emancipado y se han maquillados. Las gentes parecen más pulidas, pero no es oro todo lo que reluce. En el embrión se esconde la evidencia. Aún hay mucho por hacer y ocasiones mil, para demostrar nuestra capacidad en aras de seguir progresando.


Actualmente fascinan los cambios que vivimos, algunos jamás soñados, atractivos conmovedores –aunque no los mencione, uno a uno, todos sabemos que existen y cada vez más vamos mejorando-. Sí, aún hay deficiencias, muchos hombres y mujeres sin trabajo, pocas ayudas estatales y debemos insistir en ello, pero no quiero empañar este trabajo, desvelando esos guardados secretitos... La perfección no la hemos logrado, pero sí, todos juntos, trabajando con ese fin –sin distingos de colores partidistas- y en pro de nuestros pueblos, llegaremos a esa común meta patriótica. Lo demás son argucias para lograr otra clase de objetivos, por supuesto, algunos muy  mal vistos.

La luz no llegaba a todos los lugares, ni el agua a todos los hogares, que tenían que buscarla fuera, a veces muy lejos. Las mujeres de entonces lo tenían muy difícil, más de lo que pudiéramos sospechar algunos. No hay homenajes, rótulos, monumentos, ni elogios suficientes, para compensarles tantos sacrificios y desconsuelos sufridos.




Recientemente, viendo la proyección de un programa televisado por un ente local, por primera vez vi. en la pequeña pantalla, otro conjunto de fotos de gentes de antes; y al reconocer a muchos de ellos, de cuando éramos muchachos y menos mayores; y saber que ya no están entre nosotros, he vivido unos momentos de pena por el profundo dolor sentimental que sólo el silencio calma. Se han ido para siempre, así como todos tenemos que irnos también, por designio de nuestro destino... En realidad, ¡uno se va sintiendo cada vez más solo, se han ido tantos! Los conocidos, algunos, aunque nunca hayamos tenido ni el menor trato, en vida, debiéramos acercarnos más y ganarnos el afecto que al final les vamos a echar de menos, cuando se hayan ido. Y vamos a sufrir su ausencia, que es, precisamente, lo que me ha ocurrido a mí ahora, al reconocerles en esas fotos publicadas.

Anoche estuve hablando con una señora mayor, muy querida en nuestra ciudad. Hablamos un buen rato de cómo era nuestro querido pueblo. En todo coincidimos, no hubo discrepancias. Recordamos, cómo hasta se pasó hambre. Cuando los vecinos iban llamando de puerta en puerta, en las casas para pedir “prestado” gofio, azúcar, etc. Y quienes tuvieran y pudieran dar, jamás lo negaron. ¡Había tal concepto de la solidaridad!.. Ello nos bastó para que los pueblos sin recursos ni alternativa posible, pudieran ser lo que son hoy.
Al hambre se asociaron las enfermedades... No había, a veces, ni los medicamentos necesarios, ni dinero para comprarlos. Dramas para jamás olvidarlos y que no se repitan...

Nuestra idiosincrasia ha salvado la imagen reveladora de nuestro entorno cívico y social, nos ha permitido compartir lo poco que siempre hubiéramos tenido, y, como en el Evangelio:...”los panes y los peces se multiplicaron” siempre hubo para todos.

Y con esa verdad resurgimos, con nuestro trabajo y el respeto hacia nuestros semejantes.

Surcamos la tierra en los campos, sembramos y recogimos cosechas regulares, tan necesarias para nuestra subsistencia. Así comenzó a crecer Puerto de la Cruz, con la ayuda de Dios, nuestro trabajo y los mejores propósitos: luchar sin descanso, y en los demás pueblos, villas y ciudades, donde hubieran las mismas carencias, donde existe aún en algunos lugares, la triste huella del abandono y el desconcierto. Ya que, aún hay pobres en nuestras calladas islas, pacientes y sumisas.



Celestino González Herreros
          celestinogh@teleline.es


5/3/13




PERFILES DE PUERTO DE LA CRUZ

Siempre ha sido Puerto de la Cruz lugar de encuentro entre nuestras gentes y foráneos. Lugar tranquilo, humilde y paradisíaco, puertito de mar donde se han forjado tantos sueños... Escondido entre basálticas ruinas de un pasado legendario. Nace al pie de la mística ladera del  Valle de La Orotava, entre su mar bravío, montes y cañadas; y entre las mismas, los barrancos que desembocan en las tranquilas playas de nuestra costa atlántica. Custodiado, desde su atalaya, con expresión serena, por nuestro Teide gigante. Lugar acogedor y atractivo, no sólo por sus excelencias naturales, su clima incomparable y demás condiciones climáticas, sino también, por lo distintas y amables que son sus gentes.


Aún considerando la salvedad de que aquí convivimos con diversas culturas. Es el sitio idóneo, donde atesorar los más gratos recuerdos...  El hecho de que los que nos visitan repitan nuevamente, es una evidente circunstancia a tener en cuenta; y que en demasía deseen quedarse aquí  para siempre, ello también dice mucho. Donde satisfacer al más exigente. Es ese remanso de paz lugar donde se encuentran, llamados por sus abundantes bondades y atractivos naturales, con agrado y la misma curiosidad de aquellos que le buscaron siempre, un destino acertado, sin equivocación alguna. Trampolín para ir a visitar el resto de nuestras islas canarias a recibir nuevas emociones. Si, aquí se han realizado, muchos sueños y deseos... Y, todos estos substanciosos atributos, los menciono a colación de lo que oye uno de boca de algunos, despotricando de su propia ciudad, inspirados por sus fracasos y frustraciones “políticas y sociales”, al no haber logrado, jamás, ver realizadas sus nefastas ambiciones. Para esos inadaptados, todo está mal hecho, a buen seguro hallen algo que les satisfaga. Y nadie sabe más que ellos. Sí, son unos pocos, o al menos van quedando menos. La tolerancia y el sentido común, objetivamente, se hacen indispensables en cada momento, clamando nuestra atención ciudadana; también para nuestros políticos.

Al Puerto de la Cruz, le debemos mucho, Por lo menos, pongámosle un poco de cariño, que las críticas que se le hagan, sean sinceras y constructivas y que cuando nos sorprendan sus encantos naturales, digamos con gracia y honradez, la grata impresión que sus bellezas nos causan. Como hacen la mayoría de nuestros visitantes, los cuales dicen sentirse atrapados y deliciosamente atraídos, hasta por el más insignificante detalle de nuestro mágico entorno.

Lo viejo lo valoran como la cara sentimental de la ciudad, donde aparecen algunos de aquellos añosos vestigios que nos traen tantos e imborrables recuerdos y que forman parte de nuestra historia local. Está la otra cara de la ciudad, moderna... Que, más ofreciera si hubiera dinero y buena voluntad, si entre todos pusiéramos un granito de arena hasta ilusionarnos y defendiéramos nuestros derechos y el de nuestros descendientes, con coraje.

Pero, últimamente, observo en el ambiente el vicio pululando nuevamente, del afán protagónico de unos que no se cansan de fastidiar… Otra vez los enfrentamientos, como la hienas defendiendo sus presas y no quieren soltar migajas… Nuevamente los encendidos rescoldos del rencor y el odio  amenazan con prender la llama de la intolerancia y sin reparar en las consecuencias se lanzan a la batalla desacreditativa de los insultos barrio bajeros, calumnias y despropósitos. El progreso de nuestra maltrecha ciudad no les importa, hacen que sí, pero sabemos las verdaderas intenciones y las apetencias que les inspiran tanta locura e intereses partidistas. Si no conociéramos el panorama nos podrían convencer, pero ya quedan pocos incautos que no se hayan aprendido la lección. Cada día que pasa otro se acerca… Volverán las urnas a llamarnos y haciéndonos promesas que ni ellos se las creen, nos lambuzarán… Lástima que sigan equivocados, que no sepan ganarse a un pueblo honesto como el nuestro que sólo quiere resurgir desde sus ruinas cuando políticamente le han matado entre unos y los otros…
Si supieran las ansias que sentimos de hallar  algún equipo capaz de devolvernos el prestigio perdido… Si supieran que ya no somos sólo los portuenses quienes lamentamos nuestra dramática situación, que es la isla entera que ya está cabreada de tanta falsedad e ignominioso proceder político y que estamos decididos a no permitir más abusos. ¡Ténganlo bien en cuenta! Y tomen ejemplo de tantos políticos honrados que han dignificado a sus conciudadanos. La crisis económica es otra cosa bien distinta a la crisis política. Conteniendo mi ira, mi gran pesar ciudadano, pregunto: ¿Por qué han de irse siempre primero los mejores? Al menos, los entendidos dicen lo mismo, ¿por qué, Señor?




Celestino González Herreros
         celestinogh@teleline.es
             





4/3/13


CONJURO POÉTICO DE UN BELLO AMANECER

Rodeado de exuberante vegetación, esbeltos árboles, enredaderas y plantas trepadoras, así como aves por doquiera, entre el mar y estos hermosos jardines, al otro lado la civilización, uno llega a sentirse inmerso en un mundo de fantasías, habitando en una exótica y solitaria isla caribeña, oyendo el run run de las olas y el trino de los pájaros que de rama en rama saltan buscando el sustento diario de sus crías y el ellos mismos.


El silencio y el tenue canto de las olas, ese canto lastimero y monótono, al alma dan los cómplices compases del recogimiento nostálgico del espíritu, cuando se mecen los sentidos y todo a nuestro alrededor cobra el sentimiento del abandono propio para la libre meditación... Un silencio tal que llega a enternecernos y a asustarnos a la vez. Las gentes que van de un lugar a otro en ese paseo matutino, más parecen autómatas que temieran profanar la paz que me envuelve, que acentúa mi estado anímico y me ubica en otra dimensión de mi vida, en otros lugares privados, yermos y callados, aptos para soñar.

Aún sin haber llegado los influjos del nuevo otoño, Playa Jardín, en Puerto de la Cruz, conserva su esplendor poético, resalta  el verde del palmeral acariciado por los primeros fulgores del Sol naciente, destacando los primores de sus formas naturales y de elegancia selvática. Y desde los árboles y frondosos arbustos, hasta mí, llegan como un íntimo concierto, el aviso habitual de las crías revoltosas de los pájaros salvajes anunciando la hora de la primera embuchada alimenticia.


Y la brisa comienza con su cálida presencia a traernos el calor del ambiente tropical y el perfume de las múltiples y variadas flores que armonizan los cantos alegres en este matinal encuentro.

Hoy la mañana comienza sonriéndome viendo despertar con el nuevo día sus encantos marinos, botánicos y ambientales, que han propinado el clima ideal para que mi inspiración lírica aflorara y desbordara sobre el blanco papel...

Uno en estos momentos  idílicos descubre lo importante de la vida del hombre y la grandeza del poder que tiene la intimidad con la Naturaleza y sus gratas influencias. Cada soplo de aire es como un nostálgico suspiro que trae aromas sobrenaturales de fragancias místicas; y consigo vienen los elementos pasionales más puros para tejer los velos ilusionados que cubran las miserias del mundo en que vivimos; y nos abren puertas nuevas, causes distintos, sin limitaciones ni fronteras intimidatorias y nos conducen al soberbio plano de la verdadera felicidad.


¿Es posible no ceder a tan sublime atractivo de la vida en nuestro nostálgico presente, al conocer el pasado tan íntimamente y haber resistido?.. Hoy, si lo comparamos con nuestra deslumbrante ofrenda, notaremos al conservar la ilusión del deseo de vivir que también existe, además de la esperanza de poder compartir lo que nos falta de existencia… Es imposible contener la felicidad cuando se nos desborda dentro del pecho y nos acaricia enteramente, y nos invita a vivir intensamente con quienes nos rodean.

Los sueños sólo son sueños cuando nos sorprende un hermoso amanecer y la luz de la aurora matinal acaricia a nuestros sentidos; y el aire del campo llena nuestros pulmones, Es fascinante sentir las manos llenas de ilusiones y la mente serenamente entregada a la mística meditación y los ojos a la contemplación de tanto amor que nos ofrece nuestro presente, al despertar el alba.
¡Gracias Señor! ¡Gracias por la vida!..



Celestino González Herreros
         celestinogh@teleline.es

3/3/13


VISLUMBRANDO LA BOCANA DEL MUELLE EN SILENCIO

Sobre la mar, con el vaivén de las olas, las rosas que te obsequié se deshojaban solas... Sus encendidos pétalos se dispersaron buscándote y la estela que dejaron, indicaron el rumbo de mis sueños, hasta hallarte.

En este tranquilo lugar, junto al mar, nunca ha dejado de oírse el rumor de las olas, que, como cántico marinero, guardan los más hermosos secretos y dicen que han sido confidentes de muchas historias y aventuras soterradas en sus profundidades, protagonizadas por nuestros viejos marinos.

Tal vez no sea yo la persona más indicada para glosar y elogiar a todas aquellas mujeres, las pescadoras o gangocheras de Puerto de la Cruz. Aún conservo el recuerdo de cuando sólo era un niño, de verles subirse en las guaguas para llevar su mercancía a los municipios que conforman el Valle de La Orotava, y algunas veces, también hacia Santa Ursula, La Matanza y La Victoria. Las cestas iban repletas de los elementos del mar y regresaban también repletas de los productos del campo, para resolver el principal problema, que era el de la comida. Siempre se sentaban atrás, así controlaban la escalerita que conducía a la capota, techo del vehículo,  por si acaso... Durante el trayecto, todas tenían algo que decir, y cuando no, hablaban a la vez y se reían con sus chistes y ocurrencias. Y el resto de los pasajeros se divertían con ellas, quienes hacían sus amistades comerciales. Las pescadoras de Puerto de la Cruz tenían fama de buenas conversadoras y quienes cayeran en desgracia con ellas, que se cuidaran. No tenían pelos en la lengua, ni papas en la boca... Al pan pan...


Luego fui creciendo, ya iba solo por la pescadería y desde entonces, me atrajeron, dichas señoras, por su particular forma de ser y espontáneo comportamiento, nada desdeñable, y por tantas historias que siempre contaban mis mayores y el resto de los mayores del pueblo, incluyéndoles a ellos, claro está. Mi padre, Enrique González Matos, que en la Gloria esté, era el Practicante en Medicina Oficial de los Pescadores y funcionarios del Ayuntamiento. Los conocía bien a casi todos. Por esa especial circunstancia nos acercábamos más… Aún me asombra cuando hablan de mi viejo, con el cariño y respeto que lo hacen. Sólo Dios sabe porqué. ¡Cómo hubiera disfrutado al saber que se le ha rendido en nuestro pueblo, tan sentido homenaje, a todas aquellas mujeres, incansables trabajadoras y ejemplares madres que, con tesón y tantos sacrificios y no pocas privaciones, sacaron a sus hijos adelante, llevando al campo, pueblos y villas aledañas, las hermosas capturas logradas por los hombres de la casa, con el riesgo de sus propias vidas, pasando frío en alta mar y expuestos, cada noche, a los cambios de mareas y vientos, bajo la lluvia, a veces. Mientras en tierra firme, sus sufridas mujeres e hijas, rezaban por que volvieran sanos como cuando salieron a la mar. A veces en la playa, en el Muelle pesquero, desde las santas horas de la madrugada, se veían algunos de sus perritos esperándoles para recibir las primeras caricias de sus amos. Alguna vez naufragó la barca y se hacía tan profundo el silencio en la bocana, era tan frío el mensaje... que hasta los perros entendían esa soledad sobrecogedora y no se apartaban de la orilla, mirando insistentemente a la mar con expresión de reproche, e incrédulos insistían con la vidriosa mirada por si se hubieran retrasado, esperando que volvieran.

Así, pues, dedico estas sentidas y humildes líneas, a todos aquellos pescadores que una vez salieron y no volvieron por designios del destino, y a sus familiares que también lo sufrieron en su soledad; y al resto de las mujeres homenajeadas con tan hermosa réplica erigida en la explanada de la playa del Muelle, acariciada por las briznas marinas, yodadas y salitrosas de nuestro litoral portuense.

Han sido tantas las leyendas acerca de nuestro Muelle pesquero, que lo que yo diga, aunque no sean invenciones, bien merecen cierta consideración.
Nosotros, los portuenses, de las aguas del muelle respetamos sus protagónicos mensajes, ellas son responsables de nuestros propios conjuros. En las aguas, cuando están tranquilas, oímos voces que nos intimidan. A veces parece que quieren protegernos, que nos animan. Voces sin saber desde dónde llegan realmente, que nos transmiten la paz necesaria; e influenciados por ellas, podamos morir después sin pesar alguno.
La mar tiene alas, la mar tiene brazos que alcanzan las turbulencias del dolor, la mar seda al alma… Consuela oír el run run de las olas; y el silencio que ha precedido al dolor, es como una mística prolongación que llamara para consolarnos y darnos su pronta protección.
La mar y el alma, siempre han sido buenas consejeras, con sus influjos siempre trata de ayudarnos a sobrellevar la tristeza de las penas… No quisiera pecar de supersticioso, lo del Muelle pesquero es verdad, se han curado misteriosamente dolencias increíbles, es un remanso de paz espiritual.

Hemos visto pasar el tiempo viendo con recelos los distintos perfiles de nuestro amado muelle y a medidas que nos hacemos mayores cada vez lo vemos más reducido y menos activo. Posiblemente, Dios mediante, vuelva a ser tan atractivo como lo fuera antes. A nuestro muelle sólo le falta el cariño y el respeto que se le ha negado por razones políticas, más que nada. Al evolucionar los pueblos y ser muchas otras las necesidades, al Puerto de la Cruz le ha tocado, con suerte, el milagro de la consideración. Parece que todos nos hemos puesto de acuerdo para que sea efectiva nuestra vocación ciudadana al aceptar los proyectos estudiados y comenzar cuanto antes las obras por fases del nuevo muelle y podamos verla terminada y con ello, funcionando correctamente, con lo que nuestra ciudad turística iba a revitalizarse como fuente de trabajo y lugar ideal para nuestros dilectos visitantes. Tenemos sobrados motivos de esperanza sobre tan feliz acontecimiento.


Celestino González Herreros
           celestinogh@teleline.es
     











2/3/13


SEGÚN LAS ENCUESTAS OFICIALES ESPAÑA VA BIEN


Nuestra gente mira al cielo con estupor, dicen las noticias metereológicas que habrá fuertes vientos, hoy, mañana… Dado que, como no siempre aciertan, por que los elementos se trasladas imprevisiblemente y van en distintas direcciones, ojala esta vez tampoco acierten y nuestra sufrida y escasa agricultura no sea arrasada y quemada por el calor climático. ¡Lo único que nos faltaba en nuestras islas!



Es cierto que las condiciones agrícolas están continuamente amenazadas por estos tiempos atmosféricos tan variables, pero no hay que tirar la toalla, si no hay avatares climáticos las cosechas son buenas y seguimos luchando contra cualquier imprevisto, las plagas, etc. Aunque es esta Comunidad nuestra –y creo que en todas es igual- los intermediarios son los más favorecidos, los acaparadores. Lastimo que en estos largos años de democracia a ninguno de nuestros inteligentes políticos no se les haya ocurrido la sana idea de hacer una reforma agraria en toda regla y máxima seriedad. Entonces no habría tanto campo abandonado y habría suficiente, además, hasta para exportar y no estar consumiendo tantos productos importados.


Si hablamos de empresas canarias, si hubiera ayudas estatales y de nuestras Instituciones Oficiales, algunas estuvieran funcionando. Cualquier ejemplo que les ponga, iba a ratificar lo que digo. En Canarias muchas industrias han cerrado sus puertas, como le ha ocurrido a ingentes cantidad de pequeños y medianos empresarios al tener que enfrentarse a tantos impuestos estatales y municipales, ya que los beneficios no alcanzan ni para pagar las nóminas de sus empleados. Así se cierran tantas industrias y centros de trabajo, echando a la calle a sus empleados y empobreciéndonos cada día que pasa mucho más. Repito, en tantos años ninguno de nuestros gobiernos han sabido contener el desastroso rumbo de nuestros sucesivos fracasos, sin embargo, “miles de ciudadanos” han amasado grandes fortunas… Tampoco controlaron, ni lo están haciendo, el patrimonio de cada uno de esos nuevos ricos. ¿De dónde les viene el dinero? ¿Y la protección oficial que no les controla, al contrario? Buen vendaval debiera sorpréndeles en todo el País, a ver si barre tanta inmundicia.

Nosotros jamás podremos competir con la producción del exterior, sea cual sea, escaseamos de materias primas, los medios de comunicación dejan mucho que desear, resultan canísimos, e incluso ya traen personal “más barato”. El transporte terrestre resulta inaguantable, etc. Y el Gobierno Central mira hacia otro lado, no se involucran con nuestros problemas, ahora por que hay crisis y antes por que siempre hemos sido unos conformistas, aplatanados y mal organizados por nuestros políticos locales que nunca se ponen de acuerdo para ayudarnos de verdad. ¡Al diablo! ¿Qué más podemos decir? Y la cultura que nos distingue se la debemos a nuestra mundología y a la influencia que ejerce en nosotros y nos enriquece, del turismo internacional. Gracias a ellos estamos en pié, pero, ¿las divisas nuestras a dónde van? Y para colmo de males nos anuncian que habrá vientos fuertes al final de esta semana y comienzo de la próxima. No se preocupen, estamos acostumbrados a estos castigos… Además, según las encuestas o estadísticas oficiales España va bien j……

 



Celestino González Herreros
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