12/7/12

¿CÚAL Y DÓNDE ESTÁ LA VERDADERA FELICIDAD?

He pensado que la verdadera felicidad está en cualquier recóndito lugar esperando por nosotros. Que hay que ir por ella, de la misma manera que buscamos el calor o el fresco, según nos lo pida el cuerpo. Es posible que sea así, pero también existe la posibilidad de que la felicidad nos llame y hasta que la hayamos despreciado por ignorancia, al no saber que anda, que va de acá para allá dando tumbos, palos ciegos al aire, hasta llegar a dónde estaba destinada. Es feliz quién la desea, ya que súbitamente nos sorprende, a veces, cuando más la necesitamos. Luego hay matices y consideraciones extras, no escapamos de nuestra culpabilidad y mucho menos de aquella indefensión que siempre nos inhibió en cualquiera de aquellas restricciones emocionales. ¿N0 hay memoria? Es lamentable que ocurra eso, también el olvido…

Y no siempre depende del estado anímico del individuo en sí, para poder entenderlo. Si pudiéramos predecir esa extraordinaria magnitud emocional, degenerada o no, habríamos adelantado tanto tiempo perdido. A veces, por conocer esa influencia trascendental, daríamos con gusto parte de nuestra vida. Empero, no siempre se consigue o se logra aquello que tanto deseamos; y por esa razón es que hemos de hacer hasta lo imposible, si queremos dicha felicidad. Y conservarla como si fuera una indiscutible necesidad hallarla, ir tras ella con la debida pasión, arriesgándolo todo si ello fuera necesario. Para nunca perderla y retenerla para siempre.

Creo que la felicidad es, quizás así sea, el elemento primordial que nos pueda permitir a corto o largo plazo acertar y descubrir en cada uno de nosotros, ese gran caudal que tan celosamente guardamos. Lo que nos distingue, evidentemente, siendo perseverantes, por nuestra capacidad al lograrla para llenar el vacía que haya culminado tal espacio sentimental que todos cuidamos y merece ser respetado y jamás ignorado.

Celestino González Herreros

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11/7/12

GRAN PODER DE DIOS Y NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN

En el transcurso de los años se ha mantenido inalterable la admiración religiosa hacia nuestro Gran Poder de Dios y la santísima Virgen del Carmen, a los que tantas veces hemos acudido suplicantes y hemos leído en sus dulces miradas las fuerzas redentoras de sus consoladoras aperturas al llenarnos de paz infinita. Cada uno de nosotros, los arrepentidos pecadores, esperamos ver realizado el milagro de sus favores cuando les necesitamos.

Ahí está, en su trono majestuoso, en ademán reflexivo y la mirada distante, desde un confín al otro, de este conflictivo mundo: porque así lo ha querido el hombre; vigilando todos nuestros pasos y escudriñando cada uno de nuestros pensamientos... Su gran Creación, hasta que surgiera el pecado, para causa de nuestras penas, desgracias y la habitual insatisfacción, generando así, tantas guerras, muertes y entre ellas el hambre consiguiente...

¿Cuál si no, iba a ser la expresión de su triste mirada, a pesar de haber dado la vida por todos nosotros para redimirnos del pecado?

Allí está callado y a la vez receptivo para consolarnos en todo momento. Y, como su influencia es infinita y a todas partes llega, nos acompaña en la vida y después de ella nos tiende su mano amorosa.

Hasta los lugares más apartados del Universo llega su “poder” y son muchos los rincones donde le veneran, no sólo en Puerto de la Cruz. De orilla a orilla le solicitan, tanto los más poderosos, como aquellos desvalidos que tanto abundan por doquiera, con la misma devoción religiosa. Para El, todos somos iguales, con más virtudes que defectos, pese a que seamos victimas de nuestras propias miserias.

Y no olvidemos nunca a tantos hermanos nuestros que luchan, y mal viven algunos; y aquellos que mueren con el desconsuelo de no poder estar aquí entre nosotros, máxime en estos momentos tan emotivos, rindiéndole pleitesía postrados al pie del Hacedor. Los que viven tan lejos, allende los mares, aquellos que emigraron ilusionados, buscando la oportunidad de ayudar a los suyos que quedaron aquí presos en sus diferentes situaciones, tanto económicas como sociales. A ellos le debemos, gran parte del progreso de algunos de nuestros pueblos y ciudades, como he insinuado antes y en muchos de los casos, a costa de la propia salud y la misma vida. Digo eso, sólo como un simple comentario, dignos de ser reconsiderados. No olvidemos tampoco a tantos enfermos y personas mayores de edad ausentes, en vida; y aquellos seres, psíquica y físicamente impedidos, que no pueden venir a verle en su trono, a colmarle fervorosamente, con sólo amor, sus sentidas oraciones y contarle todo aquello que guardan con tanto celo en su pecho y en su mente.

Quienes no hayan vivido fuera de este terruño amado, en otras tierras de Dios, no saben ni sabrán, desde esos apartados lugares, cómo se le adora, cuántas lágrimas brotan incontenibles, cuando se le evoca; y con cuánto amor le llaman.

En estos días, más parece que nuestra ciudad se fuera transformando en el ánimo de cada cual, así ha sido siempre, se renueva ese entusiasmo religioso por homenajear, como es tradición, a esas bellas imágenes, ahora el “viejito” con prendas de vestir nuevas, recientemente estrenadas, gracias a su hermano mayor, al tesón y arduo trabajo de sus cofrades y a la misma vocación religiosa de todos ellos.

Cuando vemos pasar su comitiva por las calles del Puerto de la Cruz, uno siente beatificada la ciudad y en ese ambiente religioso parece que despertaran recónditos sentimientos y profundos pensamientos, como si nuestro pueblo se tornara más humilde y la sensibilidad de los creyentes aflorara aún más, desde el corazón. Ver el callado cortejo procesional y sus pasos, sobrecoge, como si algo dentro se nos desatara. Sólo la luz de los cirios encendidos, agitados por la suave brisa, acompañan la dulce letanía de nuestros rezos. Cada perfil suyo delata su bondad infinita e impresiona, a veces, su insondable y serena mirada. Parece que nos hablara... En ocasiones, acompañándole durante su virtual recorrido por las calles del marinero entorno, advierto entre los fieles que le asisten, tal solemnidad y respeto, que tanto recogimiento conmueve. Uno llega a pensar que, en realidad está entre nosotros, que es EL quien nos acompaña en nuestro constante peregrinar, consolándonos, sedando nuestros pesares y mitigando el dolor de la desventura. Pareciera que se alegrara la triste expresión de sus gestos y sus pupilas se abrillantaran.

Siguiendo sus cansados pasos, igual he advertido, muchas veces, entre las gentes que le siguen, susurros incontenibles, furtivas lágrimas y el cadencioso musitar acompasado de los ilusionados rezos... Unos piden por los vivos, otros, en cambio, por sus seres queridos ausentes, reflejado en sus tristes rostros el inmenso desconsuelo al no tenerles cerca. Nos percatamos de que nada somos sin nuestro Gran Poder de Dios, que teniéndole y queriéndole con devoción y respeto, nuestras tinieblas se aclaran y la luz de su infinito amor, desde las Alturas, nos devuelve las fuerzas necesarias para seguir viviendo. Por eso, cada año en estas fechas, todo a nuestro alrededor, resplandece más, se inunda de esplendor celestial; es el tiempo del reencuentro irrenunciable, con su divina presencia, y de júbilo sentimos invadido el corazón. Todos estaremos juntos al Gran Poder de Dios y nuestra Señora la Virgen del Carmen, los presentes y los ausentes, no habrá fronteras que nos separen ni abismos que interrumpan estar juntos adorándoles.

Celestino González Herreros

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8/7/12

FIESTAS MAYORES DEL PUERTO DE LA CRUZ Y SU ECUANIMIDAD POLÍTICA

Esperamos que nuestras Fiestas Mayores, cumplan plenamente el objetivo deseado, que todo salga a pedir de boca, sin parafernalias pueblerinas; y es paradójico, cuando menos dineros hay mejor salen las cosas, se “timonean” los escasos recursos, sin desperdiciar elemento alguno.

El Programa o calendario festero, es muy ambicioso y bien distribuidos los espacios programados, acordes para todas las edades y circunstancias afines. Ahora falta sólo el orden necesario para que nadie tenga que lamentar habernos visitado para gozar de nuestra hospitalidad ciudadana y de nuestro único ambiente festero tradicional.

Siempre habrá alguna nota discordante, pero sólo anecdótica, donde se reúnen tantas gentes de todas partes es imposible controlarlo al máximo; y aquí, en estas ocasiones, es cuando más acertadamente se mide el grado de cultura de nuestros pueblos.

Es, aparte del nivel cultural, un sentimiento nato que nos caracteriza y aconseja el mejor de los comportamientos y el indispensable respecto colectivo que la normal convivencia demanda. Así se consigue que todos lo pasemos bien y podamos asistir a los Actos religiosos y los lúdicos, con plena tranquilidad, que es la mejor condición que se nos pueda exigir para el disfrute general.

Las pistolitas de agua y otros tantos artilugios, están solventadas. Las borracheras serán controladas y las trifulcas callejeras entre gallitos de pelea, serán castigadas con todo el peso de la Ley, es que si no se es contundente, acabaríamos por no poder celebrar nuestras tradicionales fiestas del Señor del Gran Poder de Dios, nuestra Virgen del Carmen y el marinero San Telmo.

Así pues, nuestras autoridades municipales, que no bajen la guardia, que estén como no podría ser de otra forma, atentos, y en prevención de accidentes molestos.

Hay un deseo generalizado en la población, un deseo justo y civilizado, el cual es, no confundir los términos ni las circunstancias que estamos viviendo. Cada cual guarde para sí, su ideología política, que vean con buenos ojos los sacrificios que hacen los responsables actuales para brindarnos la oportunidad de olvidar por unos días la difícil situación que estamos viviendo, dejar que las gentes ahoguen sus penas, los engaños sufridos, etc. Sólo por unos días y ya habrá ocasión de hacerlo mejor y sacar a nuestro Norte de Tenerife, a todas nuestras Islas Canarias, de esta actual y dantesca situación económica y política. Olvidémonos de la política y démonos un abrazo fraternal, brindando a la vez por lo nuestro, nuestros pueblos y las gentes, que mejoren unos y los otros, celebrando tan importantes fechas y dándole las espaldas a los fantasmas políticos que nos quieran confundir.¡Felices Fiestas, amigos todos!

Celestino González Herreros

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MÍSTICA NOCHE PORTUENSE

OTRA VEZ EN JULIO

Descompuesta la luz intermedia, entre la tarde y la noche, o lo que es lo mismo, el espectro solar, cuando se matizan los colores de la luz blanca declinando hacia el gris oscuro creciente, uno siente la sensación de abandono que obliga a la meditación distendida en un natural recogimiento. Ese trance sensorial obliga, a veces, a cavilar profundamente respecto a la evidencia que encierran nuestros temores, acerca de la corta permanencia de la existencia del hombre, aquí, en este mundo lleno de encantos y banales contradicciones.

Llegamos a percatarnos, con ciertos recelos, del caudal que hemos atesorado, lo que, superando ese transito vital, aún sigamos derrochando la fortuna que Dios nos ha dado en buen grado. Es ciertamente gratificante, retroceder en el tiempo y contemplar, en el basto camino, las huellas marchitadas de aquellos que, lastimosamente, han quedado atrás en la loca carrera por la supervivencia. Y considerablemente triste, no poder tenerles con nosotros. ¡Han pasado, desde aquel remoto ayer, tantas cosas!.. Y así será hasta la eternidad, unos nacen, otros mueren y siempre habrá un momento para reflexionar en todo ello. Vivimos condicionados y morimos ignorando nuestro verdadero destino, si no aceptamos la realidad del presente... ¿A donde iremos cuando exhalemos nuestro último aliento?.. Si queremos saberlo, hagamos acto de contrición y busquemos el camino de nuestra salvación. En esta reflexión teológica, hallaremos el consuelo de la indiscutible verdad. Sólo se gana la paz espiritual admitiendo nuestros errores; y no hay perdón si no queremos arrepentirnos...

Esta tarde y entrada la noche, en este mes de julio, nuestras plazas y calles públicas, deliciosamente engalanadas, verán el paso del Gran Poder de Dios. Siempre triste la expresión de su mirada, pero solícito, cuando escucha atento nuestras súplicas. Le vemos pasar en silencio, con la humildad solemne del virtuoso omnisciente que atrae y convoca a nuestra fiel entrega. Dan tanta paz contemplarles en la noche, con el fulgor de los cirios encendidos. Su perfiles admirables refleja cambios distintos con la brisa que le acaricia; y parecen que lo estuvieran viendo todo desde sus respectivos tronos y nos brindaran su cariño incondicional con discreción divina. No nos cansamos de mirarles y, a veces, parecen que nos dijera algo... No nos cansamos de amarles y entendemos bien, la expresión triste y a la vez serena de sus deificadas miradas.

El Puerto de la Cruz, con sumo respeto y tradicional ilusión, tanto popular como religiosa, da culto al Señor, al Viejito de mirada buena, al Padre redentor de todos por igual, los que viven en la abundancia y aquellos que adolecen de esa suerte material... Padre consolador de los enfermos, de los desahuciados por el hombre, los marginados y tantas víctimas inocentes que hay... El Puerto de la Cruz nuevamente, está de fiesta, en el ambiente callejero hay un halo de felicidad que contagia. Las gentes quieren participar, esta vez con mayor entusiasmo, al engrandecimiento de su celebración y rendirle pleitesía amorosa al Gran Poder de Dios y nuestra Señora, la Virgen del Carmen; homenaje merecido, por cuanto han hecho por este pueblo querido de todos; y por el destino que nos ha tocado compartir.

Cada año vivimos la misma emoción al verles pasar por las calles acostumbradas en magna procesión. La noche se alegra con el acompasado paso de los fieles y la custodia de las distintas Hermandades que fervorosamente les acompañan. Y el trepidar de los fuegos de artificios y la brisa marinera, los rezos y cantos, las sentidas poesías desde el vetusto balcón o la humilde ventana, alabando a Dios y nuestra Virgen, en estrecha armonía y popular devoción cristiana. Todo ello testimonia nuestra dedicación y justifica nuestra fe. Siempre será igual en julio, estaremos más viejos, pero habrá nuevas generaciones que seguirán manteniendo la tradición respetuosa de rendirle el máximo culto a nuestros protectores espirituales: el Viejito y nuestra “bella y hermosa” Virgen del Carmen.

Con los nuevos adelantos, desde hace algún tiempo, también nuestros queridos enfermos y personas mayores - verdaderos artífices de nuestra felicidad actual - podrán seguir viendo, a través de las distintas cadenas de televisión local, los actos religiosos que se vayan celebrando, y que, expresamente, pienso, para ellos cariñosamente transmiten.

Este año en julio, despertarán, nuevamente, profundos recuerdos del letargo de la ausencia, y sentiremos en nuestra garganta el ahogo del llanto contenido y nuestros ojos volverán a experimentar el calor de nuestras lágrimas, al recordar a esos seres queridos que también acompañan desde el Cielo, rogando por todos nosotros. También estarán siguiendo los pasos de nuestras Imágenes veneradas, por todo el Puerto de la Cruz; agradeciéndole al Señor y la Virgen, la inmensa felicidad que nos deparan con su presencia.

El amor despierta entre nosotros, lo vemos todo más bello al sentirnos más humanos. Que nada ni nadie interrumpa este ambiente de felicidad y que sea duradero, interminable.

Celestino González Herreros

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ASÍ ES EL PUERTO DE LA CRUZ ATRAYENTE

Se nota en el modo de dialogar la gente, la bulla que hacen y esa chispa de los portuenses siempre alegres y bromistas, como queriendo identificarse como buenos fiesteros. Aquí, en Puerto de la Cruz, mi gentes no ponen reparos al dirigirse a cualquier desconocido, preguntamos, respondemos, invitamos y ayudamos desinteresadamente a quienes nos necesitan de verdad, sólo que hay que saber entrar…. Ya sé que no es necesario que lo diga. Es que estaba medio abatido, tal vez cansado, por que no puedo estar quieto, sin hacer nada y no hice más que entrar donde me hallo y con el ambiente este, tan bullanguero, me contagiaron y me puse alegre como los demás, saludando a los conocidos e incluso a los desconocidos, como debe ser… Buena terapia, ¿verdad? Además, estamos en fiestas, las Mayores que celebramos cada año en el mes de julio, las de nuestro Señor del Gran Poder de Dios, nuestra señora, la Virgen del Carmen y San Telmo.

Desde aquí, un hijo mío me llevó hasta el muelle pesquero, pero antes tomamos dirección desde la Calle San Felipe hasta el cruce yendo por la Calle Mequiné. Admirable todo ese lugar, muy emotivo el trayecto, hoy para nosotros, los que ya peinamos canas; y al llegar al muelle, sin exageraciones, sin parafernalias, algo tiene de atracción virtual, si se quiere, es como llegar al oasis contemplativo del desértico mundo de las simplicidades, oasis del emocionado sentimiento de la más profunda inspiración reflexiva. El lugar más tranquilo y sugerente, donde siempre encuentras algunos amigos y demás conocidos que se alegran al vernos. Lugar que si profundizara en mis percepciones hallaría la verdad. Solemos decir, de místicas leyendas, pero debe haber algo más. En nuestro muelle pesquero, cada año en el mes de julio, se detiene serenamente la mirada divina de nuestro Gran Poder de Dios y acaricia todo su contorno, a veces insistentemente y en sus pupilas se dibuja la triste expresión del desengaño al ver que aún no comienzan las obras de las nuevas estructuras prometidas, cual es su deseo también, para ver resurgir de nuevo la ciudad de sus amores… No olvidemos la verdadera esencia de aquellos sagrados momentos y no digamos que aquello fue una casualidad, fue un designio divino haberse quedado aquí para siempre. Fueron un sagrado precedente aquellos acontecimientos los cuales ratifican la voluntad de Dios; y quienes quieran desvirtuarla pagarán por ello. Y ya se están viendo los resultados de esos desprecios históricos y del humano sentimiento de un pueblo que no ha podido crecer como crecen las criaturas y poder llegar a dar a la vida sus normales estructuras por que no quieren que así sea unos inconsecuentes señores que temen por sus abundantes intereses materiales… Nuestro Señor del Gran Poder de Dios y nuestra sagrada Virgen del Carmen, con sus divinos poderes, tampoco queremos tomaran represalias contra aquellos que les desprecian y entorpecen la evolución religiosa, cívica, financiera y política de nuestro Puerto de la Cruz, su decisivo destino por decisión del Padre.

¿Cómo es posible que hayan personas tan irrespetuosas, insensibles y hasta inconcientes, que no reparen en la Voluntad de Dios que quiso del Puerto de la Cruz fuera el centro socio económico y político de una Isla tan privilegiada como Tenerife con su Puerto de la Cruz como el mejor referente?

Celestino González Herreros

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6/7/12

COMPASES DE LA NUEVA AURORA

RELIGIOSA Y LÚDICA

Ya estamos inmersos en nuestras Fiestas Mayores y los ánimos no están caídos, todo lo contrario. Existe aquel extraño nerviosismo de otros años, o el gozo natural, según las edades de los distintos protagonistas. Es bueno olvidar por unos días, las dificultades propias de esta diabólica crisis que nos quiere hundir a todos, pero no pueden con nosotros. Cuando nos lo proponemos vencemos los inconvenientes que puedan surgir... Ya lo he dicho en otras ocasiones, muchas son las crisis que hemos superado, ello es propio de nuestra idiosincrasia. Así pues, a olvidar para poder disfrutar de estos días dedicados al Señor del Gran Poder de Dios, nuestra Virgen del Carmen y San Telmo. Practiquemos aquello de: "A mal tiempo, buena cara, que para allá no llevaremos nada".

Sólo sí, echamos mucho de menos aquellos ventorrillos y los guachinches de la zona de La Ranilla y aledaños del muelle pesquero; y cómo alegraban estas fiestas nuestras, costumbres aquellas que tanto gustaban, también a los visitantes nacionales y extranjeros que tomaban vino tinto a granel con nuestra gente y saboreaban la carne en adobo o a la braza… Aquellas parrandas callejeras y hasta en los mismos comedores que tanto animaban el ambiente. Un pueblo que no tiene pasado en un pueblo sin historia, un lugar muerto.

Eran tiempos más difíciles y sin embargo disfrutábamos más. No hay razón para que hoy no sea igual y si la hubiera, como ya he dicho, démosle las espaldas y estos importantes días que ya estamos viviendo no los desaprovechemos.

Los de mi reemplazo, aquellos que ya peinamos canas, no los vamos a gozar como cuando éramos jóvenes, pero vamos a ver qué podemos hacer para rememorar aquellos tiempos tan maravillosos.

Bien es cierto que los jóvenes son el alma de estos festejos populares, los viejos sólo sabemos conducirles al ambiente religioso, donde tanto tienen que pedirle al Señor y a la Virgen, para sentir el confort de la verdadera FE con la esperanza de que la divina Providencia les tenga reservado un mundo mejor, trabajo, mucho trabajo, estabilidad social, en definitiva, un nivel de vida más estable, un nivel de vida mejor y más cierto, para poder organizarse y formar familia segura en una sociedad más respetuosa, sin amenazas, ni recortes inoportunos, ni falsas promesas políticas y financieras como nos prodigan repetidamente.

Los jóvenes, si saben mantenerse unidos, si consiguen especializarse en determinadas actividades, tanto agrícolas, ganaderas, marineras, etc., con las experiencias que se adquieran ganaran oportunidades en el ambiente laboral y les será más fácil conseguir ver realizadas sus aspiraciones de trabajo y vida.

Según el Programa de estas fiestas, las Procesiones seguirán la ruta de años anteriores y los demás Actos religiosos serán celebrados en la Iglesia Matriz Nuestra Señora de la Peña de Francia, como de costumbre.

Las celebraciones lúdicas son abundantes y habrá tiempo para disfrutarlas, sólo sí, hay recomendaciones estrictas que debemos respetar, sólo será necesario colaborar en la medida posible: orden ciudadano, respeto y evitar las extralimitaciones…

Nos vemos amigos y que disfruten en todo momento de nuestra cordialidad y solidaridad ciudadana.

Celestino González Herreros

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4/7/12

¿POR QUÉ LAS HORAS NOCTURNAS CAMINAN TAN LENTAS?

He pensado si es para alargar la vida, que no se pierda el tiempo, que vayan lentas aunque así dure más la agonía de saber que la vida se nos está acabando… Y no quieran engañarnos, aunque dure tanto nuestra congoja, esa angustia inconsolable, que aunque no lo digan lapidan progresivamente, más ahora con tantos recortes que se han realizado y el despiadado castigo que sufrimos últimamente. Así se expresan algunos viejos con los que he hablado recientemente. Y me han dejado frió, impotente, muy pensativo reflexionando sobre el tema. Dicen los viejitos, los jubilados, aquellos que tanto contribuyeron al auge de la Seguridad Social durante tanto tiempo, para que hoy tengamos tantos adelantos; y se suponía que para consolidar y disfrutar una vejez digna y no el desencanto reinante que sufren desconsideradamente.

¿Saben qué me han dicho algunos de ellos? Y no es una casualidad más. Dicen que el gobierno español debiera autorizar, de acuerdo con la Iglesia, la autanacia, para poder poner fin a sus vidas y así no ser una carga nacional, ni vivir con la gran preocupación de saber que están de más, que no les queremos y deseamos que se vayan donde más lejos.

Ese sentimiento lo entiendo, aunque me cueste compartirlo, seguramente por que no estoy en sus dramáticas circunstancias. Sin embargo, menos apruebo la conducta de esos inconcientes políticos que se los quieren cargar a todos.

Hace unos instantes oí que decía la TV que se preparan inmediatos y muy duros recortes más, castigo que va a doler, tal vez sea la permisión de la muerte digna ante el acoso político que rige a España y sus apéndices nacionales. Como nunca había sucedido.

No, así no se puede seguir. ¿Saben, están provocando un alzamiento popular, ya las gentes no aguantan más. Es evidente que habrá muchos enfermos que van a morir sin ser atendidos o por que no tienen para ir a la Farmacia y menos aún para comer. “¡Como de todas formas no vamos a subsistir como hubiéramos deseado, vamos a tener que enfrentarnos en nuestra sufrida y vejada Democracia!". Nada iba a importar ya, ir al terreno del enfrentamiento bélico contra tantos locos que nos quieren contagiar y que al final vamos a tener que optar por acabar con ellos. La Justicia debe empezar donde acaben tantos abusos… Y la paz cuando el aire que respiramos sea limpio de verdad, no contaminado como el que tenemos que tragar.

Celestino González Herreros

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3/7/12

BREVES RESEÑAS DE NUESTRAS PASADAS

FIESTAS DE JULIO

Hablar del martes día del embarque, es sin exagerar, referir un acontecimiento único, en el se desbordan todos los elementos entusiastas que dicen por si solos la devoción por nuestra venerada Virgen del Carmen, madre de todos… Más en nuestras Islas y el océano que nos baña, porque es la reina de los mares, de los canarios todos. Somos hermanos, por consiguiente, hijos suyos. Nadie lo pone en duda.

Esa alegría que se refleja en la pequeña bahía del muelle pesquero, no es otra cosa que la expresión de un gran sentimiento y sus participantes no saben como disimular tanto fervor. Ratos lúdicos también, pero más poderosamente religiosos. Todos esperan el momento, cuando llegue la Virgen y descienda a la arena y se embarque. Verla pasear por nuestro litoral norteño, visitando aunque de lejos, las distintas playas con su presencia amorosa, en su recorrido marítimo, y según vayan vislumbrándose. Sin bajarse de la falúa, pero desde la misma repartiendo bendiciones.

Se hace difícil desenvolverse entre tanta gente moviéndose en todos los sentidos, gentes alegres y otros buscando el sitio ideal para gozar del magno acontecimiento. Y lo que tranquiliza mucho es apreciar el civismo con que responde tantas personas juntas, unos cuidando donde pisan o tropiezan y otros mirando al mar… La forma de comportarse de muchos jóvenes es natural estando bajo los efectos báquicos del momento y el calor reinante…

No me atrevo, ni podría hacerlo, decirle a todos esos hermanos nuestros que le pidan un deseo a la Virgen y de lo que si estoy seguro, iban a pedirle que se estabilice la “crisis” que sufrimos, no sólo la material. Que acabe la sinrazón y tantos otros problemas que nos afectan: políticos, cívicos sociales y aquellos que son la causa de tanta desunión entre nuestras islas. Como ven, siempre hay problemas, pero también es cierto que los canarios hemos aprendido a luchar contra esos abatares y, precisamente, con las únicas armas de que podemos presumir y nuestra fe cristiana. Tantos corazones juntos somos capaces de detener la furia del mar, si por desgracia se levantara. Son muchos rezos juntos y la ilusión nunca menos.

Me tranquiliza mucho saber que tantas personas mayores de edad, puedan ver a través de la televisión este emocionante encuentro en Puerto de la Cruz y puedan evocar tantas otras ocasiones pretéritas, cuando eran jóvenes de edad y podían saltar o brincar, ir de un lugar a otro sin sentir la huella del cansancio… EL DÍA TV Digital, ha tenido la gentileza y otras cadenas, de obsequiarles, llevándoles a sus respectivos hogares, tan bellas y emocionantes imágenes que seguramente para los realmente impedidos de salud, son más entrañables que para nadie. Un cariñoso abrazo para todos.

El amor que dispensamos a nuestros Santos Patronos es perenne, inacabable, no sólo en julio de cada año, siempre les llevamos con nosotros, están a nuestro lado mientras consumimos este vital tiempo, mientras Ellos nos permitan vivir, e incluso después de esa bendita Gracia. Nunca nos dejan solos, ni ahora ni cuando tengamos que partir, también a complacer con nuestra cercanía a tantos seres queridos que se han ido antes que nosotros. Nuestras miserias se quedarán aquí, en este mundo de intrigas y contradicciones, en esta selva de odios y rencores. Y, a veces, edén terrenal, donde nuestro amor humano tiene mucho de divino, donde siempre a nuestro lado les presentimos.

Celestino González Herreros

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EL SILENCIO DE MI VALLE

El Valle parece que gozara del sueño estival oportuno, como si aquella fisonomía de años atrás se hubiera alegrado y otros aires esperanzadores le estimularan... Viéndole hoy, aún sin ocultar la huella del evidente abandono del que ha sido víctima, diría que hasta el verde de su alegre platanar, bajo el sol radiante de estos meses, brillara hoy con evidente lucidez. La profunda oquedad de sus sombríos barrancos se pronuncian más oscuras que otras veces por contrastes luminiscentes en sus claros márgenes de la superficie, donde la campiña se abre al socaire de los rayos solares brindando su tierra fértil

Y el vuelo de las aves que regresan a sus nidos parece que marcaran otros ritmos que recuerdan melódicas sinfonías que sincronizan entre sí alegres notas musicales que se encuentran dispersas en el espacio etéreo, como ecos celestiales de armónicas alabanzas...

Pero, ¿qué le ocurre hoy a mi Valle de La Orotava que hasta los caminos se alegraron y el campesino parece que sonriera más convencido y satisfecho de lo que suele estar habitualmente, mientras va sachando la tierra bajo el cielo azul que fulgura ardientemente y encandila como el agua cuando corre por la ceñida atarjea emulando al pequeño arroyo y al cortejo de la vida y bajo esa luz radiante, por su angosto cause hasta llegar al profundo abismo salpicando a su vera el entorno florido, como si de un juego angelical se tratara, celebrando la alegría de nuestro arcaico Valle?

Al otro lado del camino me arrimo, para asomarme curiosamente buscando más deleite en la abundante estampa del silente campo y me sorprende sobremanera, ver los frutales colmados de olorosos frutos de vivos colores ya madurados, y la hierba crecida de exuberante sabia que se expande abundantemente a todo lo largo y ancho de los atajos y las orillas de los caminos hoy reverdecidos y profusos, que antes tantas veces anduve en busca de la hierba fresca, las flores silvestres y de la apetitosa frutas para ofrecérsela celosamente a quien al otro lado, siempre me esperaba al pie del vetusto castaño... Y seguíamos por las pendientes y escabrosas veredas hacia la era, donde nos sentábamos sobre las dispersas piedras del bordillo, íntimamente juntos, a contemplar la majestuosa alfombra verde, mientras seguíamos degustando la rica fruta que le había llevado. Abajo, hasta llegar al mar, se podía ver la estampa más emotiva que nadie pudiera soñar y a la par, que tanto deleitaba; transmitía bonanza y pasión y hasta que le dábamos fin a los apetitosos frutos hablábamos de cosas bellas, del milagro de la Creación, de la sensibilidad del ser humano cuando su entorno es la Naturaleza y el marco inspirador, un rincón cualquiera con olor a campo, con la paz y el silencio de mi Valle: entre animales y flores, al lado de una apacible campesina que solo sabe mirarte y decirte sin palabras sus nobles pensamientos, con olor a brezos y a hierbales del campo mezclados con el de la leña quemada...

Todo el tiempo estuve acompañado de mi fiel amigo Lukas, que no cesaba de dar saltos y cortas carreras durante el trayecto circundado de abruptas y empinadas lomadas cubiertas de los acostumbrados matojos que crecen con sus desiguales y onduladas formas, que trepan hasta la espesura del callado bosque a medidas que ascendemos por senderos y veredas según las vamos sorteando, para aminorar la distancia que nos separa del lugar inamovible y fantástico que nos ilusiona ver y cuyo enclave son nuestras entrañables Cañadas del Teide.

Caminamos aún un largo trecho hacia arriba, entre gigantescos pinares que en espesa formación parecen unidos sus ramajes que no dejaban pasar al sol, por lo que era tremendamente agradable la frescura bajo sus verdes ramas que asemejaban techumbre sobre la frescas pinocha y provocaba echarse, pero había que seguir...

Hacía un día espléndido, el azul del cielo y el verde del fresco monte mitigaba la sensación de cansancio e inspiraba profundamente idílicas percepciones que armonizaban con lo bello y silencioso del lugar y de los eufónicos cantos de la suave brisa que alguna vez acariciaba la piel y los sentidos, como queriendo eternizar para el recuerdo aquellos momentos llenos de eufórica evasión. Y hasta la tierra parecía que sintiera, al paso de nuestras sombras que lamían su desigual declive cuando le dábamos las siluetas reposadas de nuestros cuerpos y se escuchaba el quejido por nuestras parsimoniosas pisadas.

Lukas, media lengua fuera y sus nerviosillos ojos bien abiertos acechaba cualquier movimiento que surgiera y corría tras los insectos levantando gran polvareda en cada batida y no cesaba de ladrar y mirarme; me daba a entender que era feliz, que estaba a sus anchas y muy a su gusto haciéndome compañía. Como si me preguntara, qué cosa era lo que yo buscaba entre tanta vegetación, cuesta arriba y tanto silencio...

Atrás quedaba, en la fértil hondonada la esplendorosa platanera, y en el páramo más cercano nos detuvimos, sólo un momento, para asomarnos por si veíamos aún nuestros pueblos norteños que ya los iba ocultando la espesura del mar de nubes, que como inmenso cortinaje de esponjosas formas algodonosas corría presuroso hasta cubrirlo todo. Mi acompañante, al unísono que ladraba fijaba su atenta mirada a unos metros de distancia, como si algo se hubiera movido y me obligó a detenerme. Guiado por el interés del perro y viéndole avanzar sigilosamente pude comprobar de qué se trataba. Había una pareja de conejos preciosos comiendo hierbas tan distraídamente que no advirtieron nuestra presencia. Mas, Lukas seguía mirándome, como preguntándome que si atacaba o no. Verdaderamente, le tuve que contener si no se hace con las criaturas y de verdad, no nos faltaba comida y esos animalitos estaban en su mundo, viviendo su vida... ¿Qué daño nos habían hecho?, ninguno. Di un par de palmadas y desaparecieron como por arte de magia. El perro me echó una fulminante mirada de rencor y me ladró dos veces seguidas, luego, tomando una piña de pino que hallé en el suelo, la tiré lo más lejos que pude para que iniciara el juego que tanto le gustaba y contento la trajo a mis pies, evidentemente seguía siendo mi entrañable amigo; le di un trozo de queso blanco y quedó feliz, como siempre cuando está a mi lado.

Haber contribuido, de alguna manera, ayudando a aquellos inofensivos animalitos del lugar, dándoles la oportunidad de que escaparan del salvaje instinto del perro, completó el placer que el paseo en contacto directo con la Naturaleza me estaba deparando, eran sensaciones incontrolables de desmedida bonanza, como la terapia espiritual que viviera un ermitaño...

Ya se adivinaba un día claro, más claro que el cielo de nuestro Valle y que despuntaba de entre las desnutridas nubecillas del monte, apareciendo, paulatinamente, el calor solar como una caricia reconfortante que invitaba a seguir sin aminorar la marcha. Mientras mi amigo jugaba con dos piñas de la abundante pinocha, mis pensamientos tornaron nuevamente hacia el Valle y me hacía la misma pregunta: -¿Qué le estaba ocurriendo al Valle, que desde unos días atrás lo veo más fresco y alegre? ¿Será una premonición mía, o tal vez sea cierto que otros aires le animan? Dios quiera, porque nuestra gente también se ha vuelto más optimista. ¿Acaso es cierto que la Providencia no nos abandona en estos cruciales momentos de evidente renovación y profunda reflexión?

Con esos pensamientos anduve hasta detenernos bajo un frondoso pino y juntando un montón de sus desechos caídos, hice una buena elevación con los mismos y me eché sobre ella, con la mente perdida en arcanas meditaciones, acariciando la ardiente cabeza del perro que se alzaba insistentemente y no paraba de mirarme, guiñándome sus preciosos ojos con interrogante expresión, se acercó más a mí y descansando su cálido hocico sobre mi pierna, también se echó el plácido descanso de un ligero sueño reparador de energías antes de seguir caminando.

Reemprender el camino fue pensado y hecho, me coloqué la gorra y ayudado por un trozo de estaca que llevaba, comenzamos andar, ahora por el borde izquierdo de la carretera, disfrutando del delicioso paseo.

A menudo entablaba algún diálogo con Lukas, quien parecía como si me entendiera, respondiendo a mis monólogos con su nerviosa y mocha colita, que en agitados movimientos transmitía su lenguaje habitual cuando quería darse por aludido o intuía la necesidad de una comunicación expresa. Modalidad que yo, más o menos ya entendía, así como él comprendía mis connotaciones espontáneas y con intermitentes pausas, para no caer en el aburrimiento de la soledad y que por evitársela también consolaba al compañero más inmediato, el que nunca me dejará, sino cuando le llegue su triste hora...

Después de un largo rato y de haber hecho varios altos en el camino, bien sea saludando a algún conocido, o simplemente a alguien que se cruzara en la beneficiosa marcha, bien sea por casualidad o imperativos de rutina, o para tomar alguna fotografía interesante de algún motivo que no podía pasar desapercibido por su singular encanto. Reparando en lo andado, iba notando cierta lejanía. De mí se fue apoderando un sentimiento de tristeza que evidentemente comprendía, era fácil de entender. Aunque estuviera mi fiel amigo conmigo me sentía solo. Y aunque hablara con las piedras del camino y con las montañas, no me contestaban y yo sabía que me oían... Y que adivinaban mis callados pensamientos. En ocasiones, yo miraba al Cielo elevando un sugerente y único sentimiento: -Señor, Vigía del caminante en estas alturas, ¿sabes, que tanta soledad me abruma? Estoy pensando en lo triste que ha de ser tener uno que irse "en el viaje sin retorno" y dejar todo esto de impresionantes bellezas "TU Obra" y luego, no poder sentir jamás este silencio sobrecogedor, ni percibir nuevamente el perfume de la tierra seca imantado al milagro ecológico y ambiental de la florida retama de exuberante frescura, de nuestras violetas teidíferas y de los gélidos ecos de las brisas llegadas del inmenso océano de atlánticas influencias... La paz de mi Valle se acrecienta aquí, en el aire majestuoso de esta soledad, y a la vez, en este abanico de contradicciones y encantos. Se han despertados los hechizos y surge la irresistible visión de un encuentro sensorial excepcional, despiertan en la mente como un preludio celestial que anuncia la capacidad del hombre al poder alcanzar la belleza terrenal en nuestras cumbres y sus frondosos pinares que ocultan los misterios de un encantamiento bíblico y poético entre sus sombras y los claros del viril follaje con solemnidad y dulzura irresistible. Donde se refugian los sueños que con las brisas emigran hasta sus celadas, y como el águila solitaria vuelan a las alturas de aquellos peñascos gigantescos de elevadas prominencias a buscar la paz... E intuyendo con esta sosegada meditación la fortaleza de la mano creadora capaz de deslumbrar la ceguera del mundo, simplemente con la presencia de un trocito ilusionado de su Creación, en lo que a nuestro Valle se refiere, y sus faldas oceánicas y esas cumbres visionarias que se alargan y se pierden melodiosas hasta llegar al Teide, a dos pasos del Cielo.

Fue una experiencia única y al mismo tiempo puede ser repetido el placer que me produjo, porque ahí está, para propios y extraños, es un lugar entrañablemente respetuoso y bello, puedo volver a verle y sentir sensaciones distintas, es quizás, el lugar más pluriespectacular de nuestra Isla de Tenerife, varía su fisonomía al mismo ritmo siempre, más bello y atractivo, más impresionante. Ese es el paraje de nuestras Cañadas del Teide.

Y con estos pensamientos, después de haber pasado un día delicioso, tomamos el rumbo del regreso, luego de descansar lo suficiente e incluso, de haber charlado con alguna gente, que como yo, estaban tremendamente complacidos de haber sabido emplear inteligentemente el tiempo libre, y lejos del mundanal ruido...

Y como siempre nos ocurre a los canarios, en mi especial circunstancia, le comenté a mi fiel e inseparable amigo: -Oye bonito, sabes, desde hoy en adelante todos los domingos y fiestas de guardar, tú, quién nos quiera acompañar y yo, nos vamos a ir de paseo "pa" arriba que es donde estamos mejor.

Celestino González Herreros

http://www.celestinogh.blogspot.com

celestinogh@teleline.es

1/7/12

EL INSTITUTO AGUSTÍN DE BATANCOURT PREMIA EL ESFUERZO DE UN ALUMNO DESTACADO

Hay acontecimientos que siempre debieran ser tenidos en cuenta por lo que en si representan y el valor, en este caso académico, de la proeza lograda por el niño Mario González Suárez, de trece años de edad, alumno del Instituto Agustín de Betancourt del Puerto de la Cruz, estudiante de segundo de la eso en el curso 2.011-2.012 y que fue premiado por el mismo Instituto al ser reconocido por haber obtenido el mejor Expediente Académico en sus estudios, con una placa conmemorativa.

Desde muy pequeño, Mario demostró una firme inclinación a la lectura, todo libro que llegara a sus manos, con la vista y la pasión que pone al leer los devoraba. De carácter tranquilo y consecuente, creo que ve la vida con objetividad, todo le conforma y es incapaz de incomodar a nadie, por que sabe respetar a los demás y aunque no lo diga, le gusta que también le respeten a él.

Habría que decir mucho de Mario. Es indudable que existen vocaciones; y en los estudios nada es casualidad, vale el esfuerzo, la responsabilidad, el amor a los libros y la visión futurista de los alumnos en esa lucha por superarse y lograr las mejores metas en las distintas evaluaciones académicas. Pese a su corta edad, ha dado muestras de ser un muchacho responsable. Orgullo de sus profesores, de la Dirección del Instituto y, evidentemente, de sus padres, demás familiares y sus amigos.

Ya lo único que me resta por decirle a mi nieto Mario, es manifestar mi gran satisfacción por los éxitos logrados y en esta ocasión, por la distinción con la cual ha sido nominado recientemente.

No es costumbre, como yo lo estoy haciendo, el hecho de destacar esos esfuerzos de los muchachos, en este caso, por los chicos que estudian y luchan contra cuantas dificultades puedan presentárseles, por supuesto, siempre ajenas a sus voluntades; cuando insisten convencidos de llegar hasta donde hayan soñado o simplemente complacer sus instintos personales, la vocación por los libros y conocer sus misterios y enseñanzas como arma y bandera para el día de mañana vencer cuantas adversidades se les quieran interponer en sus respectivos caminos. Si, no es costumbre gastar el tiempo periodístico en alentar el entusiasmo de los niños, de los muchachos que en vida llegan a destacarse en sus difíciles, pero realizables proyectos personales. Como si los niños o los muchachos, no fueran lo suficientemente importantes y hasta ser capaces en el futuro, de dar una lección al mundo intelectual, social y hasta político, en pro de una calidad de vida para todos mejor. También los niños merecen la consideración y el respeto que los adultos deseamos para nosotros. Ellos serán hombres del mañana. ¡Suerte, muchachos!.. No olvidemos que la vida es un libro abierto.

Mario, de verdad, estamos muy orgullosos de ti. ¡Sigue cosechando éxitos!

Celestino González Herreros

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Puerto de la Cruz. 01 de julio de 2.012

26/6/12

LAS DOS CARAS DE LA CIUDAD TURÍSTICA

Evidentemente, existen contradicciones muy notorias en los respectivos análisis que hagamos respecto al perfil de nuestra ciudad, no ocultamos los contrastes que hallemos, ni negamos las mejoras ni los defectos existentes.

Como honrada contribución, quiero decir que no hay lugar como este, que reúna abundantes excelencias y cuyo ambiente cosmopolita enamore tanto. Hay rincones o lugares dentro de nuestro perímetro geográfico, realmente óptimos para satisfacer las exigencias reglamentarias turísticas. Las infraestructuras existentes lo corroboran, buena parte de la ciudad se ha restaurado y como ya he dicho en anteriores ocasiones, es un placer pasear por determinadas calles que poco o nada tienen que envidiar a otros lugares turísticos de nuestra isla de Tenerife, pese a los escasos recursos económicos de que disponemos, ni el apoyo institucional de los organismos oficiales tan necesarios en estos asuntos. No lo digo yo solamente, lo dicen la Prensa, Radio, TV y las gentes en la calle. Pese a ello, tratamos de mantener en las mejores condiciones a nuestra ciudad, con el objeto, principalmente, de darle a nuestros visitantes todo el confort y atenciones propias de la misma demanda, responsabilidades que en ningún momento hemos eludido.

Matizando un poco, debo añadir que no es tan importante crear como conservar lo que hayamos creado. La falta del mantenimiento de las Obras que se han hecho en Puerto de la Cruz, es el agravante de nuestros fracasos. Se gastan los millones en crear cosas necesarias, hacen maravillas y luego las dejan que se deterioren, el sol, el agua, el viento, etc., etc. Mejor no hagan más y cuiden lo poquito que tenemos. Y, no culpemos a nadie…

La otra cara de la ciudad, es evidente que existe y muy triste. Prácticamente, se trata de un tema aparte. Yo le titularía: Desidia en mi sufrida ciudad. Apatía, pobreza, abandono… Desde el añoso Paseo de Las Palmeras de Martiánez, al terminar ese agradable trayecto, fui caminando por la calle Valois hacia el Centro, pasando por El Belair, Estacionamiento La Estrella, Hospital Tamaragua, Torreón de Ventoso, resumiendo, llegué hasta la antigua Estación de Las Guaguas, Residencia de la Tercera Edad y paro de contar. Da pena ver y profunda lástima, la suciedad en las fachadas de los Edificios, no olvidemos, en la calle Dr. Ingrand, hace poco tiempo remozada. En la esquina, la vieja casa comercial de Hernández y Hnos. de tan céntrica ubicación, da pena… Locales comerciales cerrados, aceras inmundas por culpa de los chicles pisados, basuras, tierras, la in operabilidad extrema. Viví la sensación de estar pasando por una zona urbana en cuarentena después de una fatídica epidemia. Sentí vergüenza ajena y pánico a la vez, pensé que si esta trágica estampa seguía creciendo… ¡Adiós, mi Puerto querido!

Es cierto que hay muchos, muchísimos comercios en ruina, cerrados, pero si el entorno es un basurero, pierden, obviamente, credibilidad aquellos negocios que quieren progresar. No quisiera pecar de derrotista y hasta de entrometido, en Puerto de la Cruz lo que hace falta es control y vigilancia, ordenanzas municipales y personal que las haga cumplir. Las fachadas de las casas y edificios hay que adecentarlos, buscar las formas, pero ante todo, háganse valer. Hay que mantener limpia la ciudad, constantemente. Dado que las aceras son la vía para el transeúnte de a pié, hay que actualizarlas, limpiarlas… Si hubiera más vigilancia municipal y respeto ciudadano, no habría tanta miseria. Hay lugares que dan verdadera lástima, cochinos de verdad, pero, por suerte no es así en el resto de la ciudad. ¿Quieren que les diga más? Adolece la educación ciudadana y no es culpa de las gentes de la calle, es la tolerancia del sistema, la inconciencia de quienes permiten el libertinaje que se ha apoderado de nuestra ciudad, sus calles y lugares de ocio. Rompen coches, arrancan de raíz plantas y flores, pintan las paredes los grafistas… Hacen sus necesidades fisiológicas donde más fácil les sea, pelean, gritan, hacen el amor en cualquier rincón, vomitan… Y nadie les ve.

Y como el libertinaje está de moda, viene mucha gente de fuera a practicarlo aquí. ¿Qué les vamos hacer?

La verdad, que la cara fea de la ciudad es mucho más conflictiva de lo que parece y como no le pongan remedio, nos invaden y deshacen todas nuestras democráticas estructuras gubernamentales, convirtiéndonos en indefensos habitantes…

Celestino González Herreros

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celestinogh@teleline.es

25/6/12

EL SILENCIO DE MI VALLE

El Valle parece que gozara del sueño estival oportuno, como si aquella fisonomía de años atrás se hubiera alegrado y otros aires esperanzadores le estimularan... Viéndole hoy, aún sin ocultar la huella del evidente abandono del que ha sido víctima, diría que hasta el verde de su alegre platanar, bajo el sol radiante de estos meses, brillara hoy con evidente lucidez. La profunda oquedad de sus sombríos barrancos se pronuncian más oscuras que otras veces por contrastes luminiscentes en sus claros márgenes de la superficie, donde la campiña se abre al socaire de los rayos solares brindando su tierra fértil

Y el vuelo de las aves que regresan a sus nidos parece que marcaran otros ritmos que recuerdan melódicas sinfonías que sincronizan entre sí alegres notas musicales que se encuentran dispersas en el espacio etéreo, como ecos celestiales de armónicas alabanzas...

Pero, ¿qué le ocurre hoy a mi Valle de La Orotava que hasta los caminos se alegraron y el campesino parece que sonriera más convencido y satisfecho de lo que suele estar habitualmente, mientras va sachando la tierra bajo el cielo azul que fulgura ardientemente y encandila como el agua cuando corre por la ceñida atarjea emulando al pequeño arroyo y al cortejo de la vida y bajo esa luz radiante, por su angosto cause hasta llegar al profundo abismo salpicando a su vera el entorno florido, como si de un juego angelical se tratara, celebrando la alegría de nuestro arcaico Valle?

Al otro lado del camino me arrimo, para asomarme curiosamente buscando más deleite en la abundante estampa del silente campo y me sorprende sobremanera, ver los frutales colmados de olorosos frutos de vivos colores ya madurados, y la hierba crecida de exuberante sabia que se expande abundantemente a todo lo largo y ancho de los atajos y las orillas de los caminos hoy reverdecidos y profusos, que antes tantas veces anduve en busca de la hierba fresca, las flores silvestres y de la apetitosa frutas para ofrecérsela celosamente a quien al otro lado, siempre me esperaba al pie del vetusto castaño... Y seguíamos por las pendientes y escabrosas veredas hacia la era, donde nos sentábamos sobre las dispersas piedras del bordillo, íntimamente juntos, a contemplar la majestuosa alfombra verde, mientras seguíamos degustando la rica fruta que le había llevado. Abajo, hasta llegar al mar, se podía ver la estampa más emotiva que nadie pudiera soñar y a la par, que tanto deleitaba; transmitía bonanza y pasión y hasta que le dábamos fin a los apetitosos frutos hablábamos de cosas bellas, del milagro de la Creación, de la sensibilidad del ser humano cuando su entorno es la Naturaleza y el marco inspirador, un rincón cualquiera con olor a campo, con la paz y el silencio de mi Valle: entre animales y flores, al lado de una apacible campesina que solo sabe mirarte y decirte sin palabras sus nobles pensamientos, con olor a brezos y a hierbales del campo mezclados con el de la leña quemada...

Todo el tiempo estuve acompañado de mi fiel amigo Lukas, que no cesaba de dar saltos y cortas carreras durante el trayecto circundado de abruptas y empinadas lomadas cubiertas de los acostumbrados matojos que crecen con sus desiguales y onduladas formas, que trepan hasta la espesura del callado bosque a medidas que ascendemos por senderos y veredas según las vamos sorteando, para aminorar la distancia que nos separa del lugar inamovible y fantástico que nos ilusiona ver y cuyo enclave son nuestras entrañables Cañadas del Teide.

Caminamos aún un largo trecho hacia arriba, entre gigantescos pinares que en espesa formación parecen unidos sus ramajes que no dejaban pasar al sol, por lo que era tremendamente agradable la frescura bajo sus verdes ramas que asemejaban techumbre sobre la frescas pinocha y provocaba echarse, pero había que seguir...

Hacía un día espléndido, el azul del cielo y el verde del fresco monte mitigaba la sensación de cansancio e inspiraba profundamente idílicas percepciones que armonizaban con lo bello y silencioso del lugar y de los eufónicos cantos de la suave brisa que alguna vez acariciaba la piel y los sentidos, como queriendo eternizar para el recuerdo aquellos momentos llenos de eufórica evasión. Y hasta la tierra parecía que sintiera, al paso de nuestras sombras que lamían su desigual declive cuando le dábamos las siluetas reposadas de nuestros cuerpos y se escuchaba el quejido por nuestras parsimoniosas pisadas.

Lukas, media lengua fuera y sus nerviosillos ojos bien abiertos acechaba cualquier movimiento que surgiera y corría tras los insectos levantando gran polvareda en cada batida y no cesaba de ladrar y mirarme; me daba a entender que era feliz, que estaba a sus anchas y muy a su gusto haciéndome compañía. Como si me preguntara, qué cosa era lo que yo buscaba entre tanta vegetación, cuesta arriba y tanto silencio...

Atrás quedaba, en la fértil hondonada la esplendorosa platanera, y en el páramo más cercano nos detuvimos, sólo un momento, para asomarnos por si veíamos aún nuestros pueblos norteños que ya los iba ocultando la espesura del mar de nubes, que como inmenso cortinaje de esponjosas formas algodonosas corría presuroso hasta cubrirlo todo. Mi acompañante, al unísono que ladraba fijaba su atenta mirada a unos metros de distancia, como si algo se hubiera movido y me obligó a detenerme. Guiado por el interés del perro y viéndole avanzar sigilosamente pude comprobar de qué se trataba. Había una pareja de conejos preciosos comiendo hierbas tan distraídamente que no advirtieron nuestra presencia. Mas, Lukas seguía mirándome, como preguntándome que si atacaba o no. Verdaderamente, le tuve que contener si no se hace con las criaturas y de verdad, no nos faltaba comida y esos animalitos estaban en su mundo, viviendo su vida... ¿Qué daño nos habían hecho?, ninguno. Di un par de palmadas y desaparecieron como por arte de magia. El perro me echó una fulminante mirada de rencor y me ladró dos veces seguidas, luego, tomando una piña de pino que hallé en el suelo, la tiré lo más lejos que pude para que iniciara el juego que tanto le gustaba y contento la trajo a mis pies, evidentemente seguía siendo mi entrañable amigo; le di un trozo de queso blanco y quedó feliz, como siempre cuando está a mi lado.

Haber contribuido, de alguna manera, ayudando a aquellos inofensivos animalitos del lugar, dándoles la oportunidad de que escaparan del salvaje instinto del perro, completó el placer que el paseo en contacto directo con la Naturaleza me estaba deparando, eran sensaciones incontrolables de desmedida bonanza, como la terapia espiritual que viviera un ermitaño...

Ya se adivinaba un día claro, más claro que el cielo de nuestro Valle y que despuntaba de entre las desnutridas nubecillas del monte, apareciendo, paulatinamente, el calor solar como una caricia reconfortante que invitaba a seguir sin aminorar la marcha. Mientras mi amigo jugaba con dos piñas de la abundante pinocha, mis pensamientos tornaron nuevamente hacia el Valle y me hacía la misma pregunta: -¿Qué le estaba ocurriendo al Valle, que desde unos días atrás lo veo más fresco y alegre? ¿Será una premonición mía, o tal vez sea cierto que otros aires le animan? Dios quiera, porque nuestra gente también se ha vuelto más optimista. ¿Acaso es cierto que la Providencia no nos abandona en estos cruciales momentos de evidente renovación y profunda reflexión?

Con esos pensamientos anduve hasta detenernos bajo un frondoso pino y juntando un montón de sus desechos caídos, hice una buena elevación con los mismos y me eché sobre ella, con la mente perdida en arcanas meditaciones, acariciando la ardiente cabeza del perro que se alzaba insistentemente y no paraba de mirarme, guiñándome sus preciosos ojos con interrogante expresión, se acercó más a mí y descansando su cálido hocico sobre mi pierna, también se echó el plácido descanso de un ligero sueño reparador de energías antes de seguir caminando.

Reemprender el camino fue pensado y hecho, me coloqué la gorra y ayudado por un trozo de estaca que llevaba, comenzamos andar, ahora por el borde izquierdo de la carretera, disfrutando del delicioso paseo.

A menudo entablaba algún diálogo con Lukas, quien parecía como si me entendiera, respondiendo a mis monólogos con su nerviosa y mocha colita, que en agitados movimientos transmitía su lenguaje habitual cuando quería darse por aludido o intuía la necesidad de una comunicación expresa. Modalidad que yo, más o menos ya entendía, así como él comprendía mis connotaciones espontáneas y con intermitentes pausas, para no caer en el aburrimiento de la soledad y que por evitársela también consolaba al compañero más inmediato, el que nunca me dejará, sino cuando le llegue su triste hora...

Después de un largo rato y de haber hecho varios altos en el camino, bien sea saludando a algún conocido, o simplemente a alguien que se cruzara en la beneficiosa marcha, bien sea por casualidad o imperativos de rutina, o para tomar alguna fotografía interesante de algún motivo que no podía pasar desapercibido por su singular encanto. Reparando en lo andado, iba notando cierta lejanía. De mí se fue apoderando un sentimiento de tristeza que evidentemente comprendía, era fácil de entender. Aunque estuviera mi fiel amigo conmigo me sentía solo. Y aunque hablara con las piedras del camino y con las montañas, no me contestaban y yo sabía que me oían... Y que adivinaban mis callados pensamientos. En ocasiones, yo miraba al Cielo elevando un sugerente y único sentimiento: -Señor, Vigía del caminante en estas alturas, ¿sabes, que tanta soledad me abruma? Estoy pensando en lo triste que ha de ser tener uno que irse "en el viaje sin retorno" y dejar todo esto de impresionantes bellezas "TU Obra" y luego, no poder sentir jamás este silencio sobrecogedor, ni percibir nuevamente el perfume de la tierra seca imantado al milagro ecológico y ambiental de la florida retama de exuberante frescura, de nuestras violetas teidíferas y de los gélidos ecos de las brisas llegadas del inmenso océano de atlánticas influencias... La paz de mi Valle se acrecienta aquí, en el aire majestuoso de esta soledad, y a la vez, en este abanico de contradicciones y encantos. Se han despertados los hechizos y surge la irresistible visión de un encuentro sensorial excepcional, despiertan en la mente como un preludio celestial que anuncia la capacidad del hombre al poder alcanzar la belleza terrenal en nuestras cumbres y sus frondosos pinares que ocultan los misterios de un encantamiento bíblico y poético entre sus sombras y los claros del viril follaje con solemnidad y dulzura irresistible. Donde se refugian los sueños que con las brisas emigran hasta sus celadas, y como el águila solitaria vuelan a las alturas de aquellos peñascos gigantescos de elevadas prominencias a buscar la paz... E intuyendo con esta sosegada meditación la fortaleza de la mano creadora capaz de deslumbrar la ceguera del mundo, simplemente con la presencia de un trocito ilusionado de su Creación, en lo que a nuestro Valle se refiere, y sus faldas oceánicas y esas cumbres visionarias que se alargan y se pierden melodiosas hasta llegar al Teide, a dos pasos del Cielo.

Fue una experiencia única y al mismo tiempo puede ser repetido el placer que me produjo, porque ahí está, para propios y extraños, es un lugar entrañablemente respetuoso y bello, puedo volver a verle y sentir sensaciones distintas, es quizás, el lugar más pluriespectacular de nuestra Isla de Tenerife, varía su fisonomía al mismo ritmo siempre, más bello y atractivo, más impresionante. Ese es el paraje de nuestras Cañadas del Teide.

Y con estos pensamientos, después de haber pasado un día delicioso, tomamos el rumbo del regreso, luego de descansar lo suficiente e incluso, de haber charlado con alguna gente, que como yo, estaban tremendamente complacidos de haber sabido emplear inteligentemente el tiempo libre, y lejos del mundanal ruido...

Y como siempre nos ocurre a los canarios, en mi especial circunstancia, le comenté a mi fiel e inseparable amigo: -Oye bonito, sabes, desde hoy en adelante todos los domingos y fiestas de guardar, tú, quién nos quiera acompañar y yo, nos vamos a ir de paseo "pa" arriba que es donde estamos mejor.

Celestino González Herreros

http://www.celestinogh.blogspot.com

celestinogh@teleline.es