5/1/13


PSICOSIS PORTUENSE RESPECTO AL DINERO
DICEN QUE YA NO HAY NI UN CHAVO

Hoy no tengo ganas de estrujarme el cerebro para asirme a algún motivo especial, que haberlos los hay, pero igual que todos los hallados últimamente, esos abundan. Todo es igualdad y miserias, contradicciones, denuncias y desvergüenzas. Hasta oí decir que este año no habrá dinero para las Fiestas Mayores del Puerto de la Cruz. Así pues, el Viejito, la Virgen del Carmen y San Telmo se van a quedar sin aquellas grandes celebraciones religiosas y en otro orden las lúdicas. Digo yo, con modestia, claro está, porqué no hacemos las fiestas nosotros mismos, como era antiguamente, pidiendo de casa en casa. Primero organizar una Comisión de personas altruistas y capacitadas. Sin pedir ayuda al Ayuntamiento, caso que sea cierto que no hay dineros… Las Procesiones no necesitan más ayuda que la fe del pueblo para salir a la calle. Para la Cultura no necesitamos el picadillo de los recortes, sólo que nos presten “gratis”  algunos locales en desuso, para celebrar exposiciones de pintura, esculturas, conferencias, conciertos de música moderna, clásica, folklore. Concursos de natación, pesca, partidos de fulvos, sortijas en bicicletas, teatro, etc.  Exposiciones de pájaros, palomas y gallos finos. Concurso de pintura en el Muelle. Cuenta cuentos en la Plaza del Charco y adornar la pila central. Elección de las respectivas Reinas, adultas e infantiles. Carreras de sacos, cabezudos y gigantes, mata la culebra y sonorizar la Plaza del Charco con música ambiental. Mercadillo de libros, sellos, etc. Si hay tiempo favorable elevar la cometa en la explanada del muelle. Traer ventorrillos como en los tiempos de antes e improvisar guachinches para animar el ambiente. Conseguir donde celebrar los bailes, blanco y negro, por ejemplo. Coches antiguos y rondallas populares en distintos lugares de la ciudad sin olvidar los Barrios. Concursos de pesca para niños y niñas. Venta de objetos antiguos para cubrir algunos de los gastos imprevistos. No habrá fuegos artificiales a menos que alguien pueda donar el valor de los mismos. Todavía hay más recursos que se podrían lograr sin necesidad de gastar fortunas. El Ayuntamiento que se despreocupe, sólo si le pedimos que nos ceda los lugares apropiados para efectuar los Actos a celebrar. Buscar una Imprenta altruista que nos haga gratis los diplomas acreditativos de los distintos eventos que se organicen, etc.

Y para terminar, digamos que no es el dinero lo que se necesita para darle el gusto al pueblo de ver a sus Santos en la calle y oír la música como signo de alegría ambiental, como si realmente fuéramos pobres, que no es más el que más tiene, sino el que menos necesita para sentirse contento más que nadie.
 

Celestino González Herreros
http.www://celestinogh.blogspot.com
          celestinogh@teleline.es



4/1/13

ESO SOMOS NADA MÁS


Qué grato es recibir alguna valoración, por pequeña que sea, capaz de compensar la misma inquietud que sentimos por los demás, aquellos que escribimos sin salirnos de nuestras posibilidades o experiencias, sólo buscando devolverle a la Sociedad esa conducción tan necesaria de armonía social cuando la vemos peligrar y deseamos estabilizarla de alguna manera.



Aquellos que escribimos, modestamente, por lo que a mí respecta, no vamos buscando otra cosa que no sea entendernos mejor, llegar a caminar juntos por los acertados senderos que la razón aconseja. Claro que, cada cual tiene una opinión distinta de todo cuanto acontece a nuestro alrededor o de las opiniones ajenas y que estamos obligados a respetar, por simple ética política, social, etc., para evitar posibles incongruencias.


En cierta ocasión me dijo un señor que le había gustado algo que escribí y con buen tacto me animaba a que siguiera… Me desconcertó ese apresurado gesto suyo, pero en mi fuero interno  le quedé agradecido. Pero, ¿cómo va a comprenderme nadie, si ni yo mismo me comprendo? Y ojala lo lograra alguna vez. Pienso que yo debo ser un producto mitigador que abandera al amor como si eso fuera tan indispensable en la vida. Las relaciones humanas aceptables, como eje social de la mejor convivencia. No se, sinceramente, si acierto o no, pero mi conciencia en la balanza de la verdad, me ayuda a vivir, me aconseja que no cambie, que siga igual, escribiendo lo que siento, denunciando las inmoralidades y los constantes abusos que sufrimos en nuestra modesta Sociedad. Me dice tanto, que de tanto ahondar en ella también he hallado algunos desengaños. Hubiera querido ser más aceptable, pero ello sólo tilda en no pocas manifestaciones de la vida; somos eso, juguetes animados de nuestro incierto destino, eso somos, nada más.





Celestino González Herreros
http.www://celestinogh.blogspot.com
         celestinogh@teleline.e

HAY QUE GUARDAR ESO CONVIENE


Todo sigue igual, después de las oportunas felicitaciones y los buenos deseos, todo sigue como antes. Unos con caras más o menos sonrientes, distintas a las de otros. Aquellos posiblemente fingidas; y los problemas donde los dejamos aparcados, a ver si alguien tiene la lucidez de resolverlos. Entre tanto esperar. Los que tienen la suerte de de estar trabajando también están temblando, pues son cada vez más las Empresas que están en quiebra y, además, los precios se disparan, todo sube y los sueldos casi generalmente están congelados, con una enorme diferencia adquisitiva respecto al coste de la vida.

Y dicen los “enterados” que este año que ha comenzado la crisis se acabará. No se si he entendido mal o será que la crisis acabará con nosotros. Lo importante es que nos mantengamos optimistas, a pesar de todo, no tirar la toalla y hacerle frente a las adversidades que nos vayan sorprendiendo, que no hay mal que dure cien años, ni quienes lo aguanten.


Como suele decirse, el papel aguanta todo cuanto en el se escriba. Pero hay veces que debiéramos alertar al que no entiende, que despierten y vean las realidades que no son otras, sino donde estamos metidos, en un grave lío; y un gran porcentaje de ciudadanos no se enteran o no quieren enterarse… Hay que ver y guardar para tempos peores, que quienes guardan  algo tienen para mañana. Hasta muchas de las especies de animales irracionales, guardan para tiempos peores, para aguantar mientras no puedan salir de sus madrigueras o escondrijos. Nosotros, los humanos,  estamos acostumbrados a vivir al día, venga lo que venga atrás. Nadie se priva de nada. Lo estamos viendo todos los días y nos cuesta aprender la lección. ¡Que se diviertan los que puedan!.. Ya habrá tiempo de lamentarnos alguna vez, mientras nos proyecten por la TV Partidos de Fútbol y aquí no pasa nada.






Celestino González Herreros
         celestinogh@teleline.es


3/1/13




A PESAR DE TODO EL TIEMPO DEJA HUELLAS

Matar el tiempo, ni con tirachinas… Es tan escurridizo, que ni podemos controlarle. Como solemos decir: Se nos escapa como un soplo de aire y nos deja atrás y en plena indefensión, sin poder contenerle.

Un año más se nos ha ido, quizás haya sido el año más impertinente y angustioso para muchas personas, vivido en nuestra historia democrática. Indefensos. Para unos más que para otros. Absolutamente dispar, engañoso, diferente según las economías de cada cual. Hubo y siguen habiéndolos, quienes no tienen ni techo, ni que echarse a la boca ni que darle a sus familias, ni siquiera pudo ser en la gran Noche Vieja… En verdad, es desconcertante, como son las cosas de la vida.

Un año más, un año nuevo que, ojala sea más alentador que el que se fue y nos dejó tan malos recuerdos y mil sinsabores. Dicen los “entendidos” que este año, el que está comenzando, se acabará la crisis nacional y también la canaria. ¿Ustedes lo creen? Que se acabarán nuestras escasas posibilidades de recuperación. Que los pequeños ahorros, para quienes los tengan, se multiplicarán como los peses… Que volveremos a ilusionarnos, que habrá trabajos para todos los parados, trabajo digno y duradero, etc. Bueno, que volveremos a nadar en la abundancia… Que habrá cultura, mejor sanidad y hasta la justicia cambiará, igual para todos.

Digamos, de mal a peor. Divididos políticamente, sin un atisbo de buena voluntad, cuando es tan necesario funcionar simbióticamente, aportando cada cual lo mejor de sí, desechando los egoístas protagonismos y mala leche, pensando sólo en nuestros pueblos que lo están sufriendo muy seriamente… Ya sé que es difícil, máxime cuando no hay buena voluntad ni conciencia ciudadana. Claro que es difícil, estamos sentenciados a vivir rodeados de –ojala fuera sólo de agua-  y no de pillos.



Celestino González Herreros
          celestinogh@teleline.es

31/12/12


COMENTARIOS CÍVICOS DE LA AAVV SAN FELIPE – EL TEJAR

PUERTO DE LA CRUZ


No estamos del todo conformes, pensamos que es necesario más cuidados en la zona donde vivimos, que se vea, por lo menos, cierto interés en sanear tantas deficiencias que aún prevalecen por doquiera a pesar de la sabia intervención del equipo de saneamiento de nuestra Corporación, limpiando las veredas y paseos, escaleras públicas de las calles, muros rotos por la erosión del tiempo, los cuidados con el parque infantil, etc. etc.… Pero, pensándolo bien, no debiéramos conformarnos con esos pequeños arreglos de la vía pública dentro de nuestra zona urbanizada, hay que conservar los arreglos que se hayan hecho y de manera eficaz, para que no tengan que empezar de nuevo y nunca acabar…

Nuestra Asociación no quiere comenzar el año 2.013 sin antes agradecer y felicitar a nuestro Ayuntamiento y dignos representantes, por tantos desvelos e interés demostrado, por que sea nuestro entorno social, San Felipe y El Tejar, ejemplos a imitar por otros municipios, manteniendo estable nuestro nivel de vida lo más dignamente posible. De momento sólo quedan pendientes de resolver pequeños asuntos y cuanto más denuncie la AAVV, que al final somos los veladores de nuestros problemas sociales, más íbamos a molestarles recordándoles, a quienes competa, que estamos aquí y que no nos moveremos. Sólo pedimos que nuestros ediles caminen por nuestras calles, veredas y escaleras y vayan anotando las deficiencias halladas y luego procurar subsanarlas. No es mucho pedir, pensemos la cantidad de vecinos que vivimos en el mencionado lugar y cuantos componemos nuestra Asociación, interesada siempre por la cultura, el ocio y cuanta colaboración necesiten de cada uno de nosotros y en las circunstancias que sean.

Comprendemos la situación económica que estamos viviendo, pero entendamos que las escobas no comen, barren la suciedad; la hierba mala crece cada vez más si no se corta; los muros si se caen hay que levantarlos de nuevo. Hay que tener iniciativas nuevas, ser creativos. Y, a la imagen de nuestros pueblos hay que darles lo que necesitan. Hay que ser más pedigüeño con nuestros Gobiernos, el Central y el de Canarias, que si saben hacer magias, a veces, que se acuerden de nosotros; y recuerden quienes y para qué lo hicimos. O, estamos pagando el precio de nuestros errores electorales.

¡Feliz Año Nuevo, señores! ¡A trabajar por lo nuestro primero, por nuestras prioridades, que lo demás vendrá por añadidura!   No olviden nuestro Muelle Pesquero., Comercial y Deportivo. ¡Ayúdennos a lograrlo!



Celestino González Herreros
          celestinogh@teleline.es

29/12/12


REBELIÓN ABORDO Y TIBURONES AL ACECHO


Hubo una época gloriosa, exceptuando aquellas limitaciones, que si las menciono tal vez enlutarían la esencia de los espontáneos argumentos que emiten mis palabras para recordarlas con nostalgia. Esa inolvidable época, aún la veo con la inocencia de entonces, nuestra  escasa madurez...
Hechos derivados y propios de la edad, ya que las pupilas de mis fantasías, sólo atisbaban  proyectada ante mí, la bella imagen de lo joven, de lo tierno...
Todo era de un atractivo conmensurable. El alma se llenaba de esas cosas que encantan e invitan a soñar. El Puerto de la Cruz, para los de aquella edad era el lugar obligado donde irían a encontrarse gentes de todos los lugares de la isla de Tenerife. Siempre hubo una razón para visitarnos.  Nadie ha olvidado aquellos célebres Carnavales del Puerto de la Cruz, donde se daban sita, sin distinción de clases sociales, todo quisque, y se derrochaba tanta alegría y entusiasmos, y tanta sencillez, que serán irrepetibles, aquellos encuentros. La sencillez de la careta y la sábana blanca fueron el preludio de los famosos carnavales actuales.

Así como, aquellas fiestas en honor del Gran Poder de Dios y Nuestra Señora La Virgen del Carmen, con todo lujo de devoción popular y fervor cristiano, conmovían. Esas eran las Fiestas de Julio y aún, cada año en el mes de julio lo siguen siendo, dada esa gran tradición nuestra. Siempre dieron la talla, sus distintos actos religiosos, también: competiciones deportivas, exposiciones y concursos, festivales nacionales de cine, festivales de la canción, moda, teatro, zarzuela, etc., hallaban en nuestro pueblo marinero, el lugar ideal para sus celebraciones. Su idiosincrasia acompañaba en esos eventos religiosos, lúdicos y culturales. Pero remontándonos aún más, cuando no hubo tantos "refinamientos" ni esquemas tan exigentes, en el lugar señalado, la vida transcurría más sumisa dentro del terreno político y social del momento, hoy harto superado. La sociedad estaba dividida entre ricos y pobres, entre necios y listos... Hubo entonces parcelas acotadas y prohibitivas, donde sólo estaba permitido la permanencia en las mismas a gentes determinadas. Hablo de la década de los cuarenta, viviendo en la pos guerra civil española, episodio lamentable de nuestra historia y hasta vergonzante. Contienda triste donde murió tanto inocente, para los que estaban bien vivieran mejor y los pobres siguieran siéndolo y aún más pobres.
En ese ambiente, cada cual iba por su lado, la clase media y los más pobres, habituados al "relativo" conformismo, con soberano orgullo, deliberadamente y sin querer hacerse notar, llegaron a fusionarse en el ámbito cotidiano, a excepción de algunos reminiscentes nostálgicos y rencorosos... Con todo ello y nuestra natural forma de ver la vida y aceptarla como era, nació en nuestra sociedad un nuevo sentimiento cívico que nos ha permitido, aún hasta hoy, andar juntos (¿?) y  luchar por lo nuestro con las únicas armas de que disponemos: la razón y el entendimiento, más el concepto de la Justicia.

Sin embargo, la ambición de algunos, divididos en bandos diferentes, ha deteriorado el panorama cívico, en vez de fortalecerlo, con sus intransigencias obstruccionistas. Ya hoy no se tienen en cuenta aquellas anécdotas… Cada cual vive su vida como mejor puede y sin anidar rencores. Aquello pasó…Ahora que es otra lucha diferente, a ver como lo resolvemos, porque evidentemente, es responsabilidad de todos. A ver como hacemos a ver cómo nos quitamos de encima la putrefacta lacra que está convirtiéndonos en un pis más pobre de lo que ya somos, rodeados de ladrones, timadores y sinvergüenzas que no nos dejan levantar cabeza y aparte, para más inri el castigo constante y progresivo de quienes debieran defendernos y, supuestamente, ser también cómplices de nuestras desgracias. Con todo ello, en la conciencia de nuestros pueblos está forjándose un sentimiento patriótico de solidaridad absoluta con miras a acabar con tantos abusos. No será sólo un hipotético deseo, será lo que será. Y ni solamente una rebelión a bordo de esta valiente nave mientras siga los tiburones al acecho.




Celestino González Herreros
          celestinogh@teleline.es

26/12/12


LOS CAMINOS SON DISTINTOS SEGÚN CUÁNDO

Y QUIENES LO TRANSITEN


Ese día de intuiciones diferentes, de mágica luz celestial, sinuoso y cálido, súbitamente, al despertar me sentí cautivado, llegué a creerme hasta más importante y seguro de mi mismo. Todo a mí alrededor resplandecía con luz propia y las matutinas brisas eran también cálidas y sigilosas, llegaban a través de las entornadas  hojas de la ventana, cómplices de mis devaneos y sentimentales sensaciones. ¡Hermosa mañana aquella de tan gratas connotaciones!

Al cabo del tiempo transcurido, desde mi ilusorio despertar sucedieron cosas que parecieran como sin importancia; lo verdaderamente importante era el sórdido camino donde, supuestamente, me esperaban nuevas sensaciones hasta el momento insospechadas. Transitarlo era lo importante hasta hallar la causa de tanta inquietud. Que los caminos son distintos según y cuando los transiten… Allá, en la distendida hondonada hoy tan solitaria, sólo se veía la tenue silueta de las huellas de sus inseguros pasos que a la deriva iban distanciándose hasta perderse en la lejanía; y al final de todo la nada invencible del mismo final, sin murallas ni fronteras, perdidas en el silente e infinito espacio.

Voces tampoco se oían, ni el batir de las alas agitándose de las distintas aves hoy asustadizas, huyendo de mi fortuita y espontánea presencia. Entonces recordaba el grato aroma de las rosas rojas, de la madreselva y los lirios que a la vez transmitían, no sólo dolor, sus cálidos efluvios despertaban en mí sensaciones y apetencias de amor, ganas de recorrer todo el camino antes que, también desapareciera como en los sueños desaparecen las percepciones más íntimas cuando creemos alcanzarla…

Ese luctuoso día tampoco ella estaba conmigo, al despertar y buscarle instintivamente en nuestro lecho, al buscarla mi temblorosa mano bajo nuestras ropas de cama ella no estaba. Me había olvidado que la había perdido para siempre, que ya no estaría más a mi lado, pero sin embargo intuía que podría hallarle si iba tras ella, si me echaba al camino esa mágica mañana de luz plena.


…Después de tanto tiempo sin verte
vuelves aparecer en mi vida
cuando creí cerrada la herida…
¡De qué me sirve ahora llorarte!

Si supieras cuánto te amé,
cuántas veces preferí mi muerte;
y lo que padecí al perderte.
¡Otra pena igual no sufriré!

Cuando creí tu amor olvidado
a pesar de haberte querido tanto
y haber añorado tanto encanto
y nunca de ti haber dudado,

vienes a despertar mi llanto
como si nada hubiera pasado
y tanto tiempo te haya buscado
entre tu amor y mi desencanto.

*****

Celestino González Herreros
        celestinogh@teleline.es

24/12/12

LAS HOJAS CAÍDAS DEL VIEJO CALENDARIO

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Imaginemos por momentos en medio del clásico silencio de la soledad un soplo de cálida brisa, muy tenue y sigilosa, que al cruzar dejar el lastimero eco de una suave melodía, distraída como la estela que dejan las fugaces estrellas en el firmamento que no se detienen, sólo se pierden el vacío, dejando como lamentos profundos en su precipitado curso.

Imaginemos que pudiéramos acariciar ese soplo nostálgico y pudiéramos detenerle para identificarle, saber descifrarle y apagar su llanto melancólico. A veces, intuyéndole cual cascada musical, nos parece adivinar en la cadencia de sus rítmicas notas musicales el lamento que arrastran consigo al ver distenderse su contenido  por aquellos causes silenciosos… Y ver correr como el agua del arroyuelo, como la fugaz estrella, como si se nos escapara de entre las manos y huyera de nosotros despavorida entre la maraña de nuestras dudas e imaginables intuiciones. Ese dorado hilo musical sólo deja la estela del tiempo consumido y los sueños rotos, viéndole volatizarse y alejarse sollozante, como un delicado llanto que en la distancia se apagara, se esfumara lentamente.

Así son los días de nuestro calendario, cuando se desprenden las hojas mustias del viejo curso del melancólico anuario; y en cada nuevo amanecer buscamos un nuevo eco de paz y de amor, en el futuro año de nuestra incierta existencia. Que cada nuevo amanecer sonriera igual para todos y recuperemos la dignidad perdida y el equilibrio socio económico tan necesario para reorganizar nuestras vidas, con música e ilusión, con trabajo y respeto. Que veamos nuestro futuro más alentador, que no se lleven las aguas del arroyo esos deseos nuestros de paz y felicidad.


Celestino González Herreros


23/12/12


SEMBLANZA SENTIMENTAL DE LA OTRA VENEZUELA

Entre las grandes reservas culturales que tiene Venezuela, podemos destacar la belleza de toda su colección musical: sus valses, joropos y demás repertorio nacional, interpretados, por ejemplo, algunos, por Aldemaro Romero, entre otros: Conticinio; Adiós a Ocumare; Luna de Maracaibo; Fúlgida Luna, etc., etc.

¿Quién se resiste, oyendo esas melodiosas interpretaciones? Acaso sea porque  sus aires musicales me recuerdan gran parte de mi juventud, cuando esos  embriagadores sones me acompañaban en cualquiera circunstancia,  en la aventura de mis tiernos años. Fueron sus notas como fieles confidentes en la difícil tarea de abrirme camino allá, en aquel hermoso país. Cualquier tramo que anduve, para mí representaba un atractivo diferente. El mágico acontecer estaba hasta en los más insólitos lugares, en aquellos pequeños detalles al margen de los caminos o trepados en las frondosas paredes del vegetal entorno. Estaban las pequeñas flores y las más hermosas, abiertas y lozanas derrochando sus naturales encantos como si saludaran al caminante. El agua cantarina de las quebradas o los barrancos circundantes, llevando el eco sonoro de sus fuentes nostálgicas, era cual letanía de amor discurriendo en sus limpios causes por todo el largo y escabroso trayecto... El Llano, solemnemente, abría sus amplias puertas y a través del pensamiento cabalgábamos oyendo su sentimental música que nos soltaba las alas de la evocación y trotábamos llamados por el llanto melancólico del arpa que nos transportaba deliciosamente y avanzábamos pisando la dorada hierba del paisaje llanero, cual inmenso mar vegetal bajo el sol ardiente y pertinaz de la llanura. Mas, el alma, cual flor lozana también cabalga, impulsada por tanta luz y la brisa que acaricia y nos devuelve el aliento imantado de tan dulces melodías.
En el Estado Lara, mi querido Barquisimeto… Cierro los ojos y pereciera que lo estuviera viendo, a pesar de todo, chispeante, alegre y bullanguero. Música que llega de todas partes y muchachas risueñas que te enamoran, graciosas y gentiles. Todo guardando el más delicioso equilibrio. Cuando las tardes iban agonizando, aquellos crepúsculos tan encendidos y soberbios, impresionaban a veces. Y cuando el alba despertaba era como un espléndido canto a la vida que invitaba a la lucha cotidiana. ¡Barquisimeto, qué lindo eres!..

Recuerdo aquella Caracas de antaño, cuando yo también era joven. A diestra y siniestra, a lo largo de los distintos caminos, más pareciera estar soñando o estar viviendo en otra dimensión. El verde abundaba por doquiera, era relajante; el halo perfumado de los ricos manglares entusiasmaba de forma extraña. La flora era profusa y el aire limpio. Sentía, entonces, tal embriaguez, que me dejaba llevar sin dar paso alguno y sentía que caminaba buscando nuevas sensaciones. Las aves se columpiaban despreocupadamente, aún viéndome seguían sus rituales amorosos sin asustarles mi presencia. Vi las flores más exóticas, de impresionante belleza. Las orquídeas de diferentes especies, abundaban como estrellas en el firmamento en una noche clara... No exagero, sólo apartarse un poco de la gran urbe capitalina, aquello era otro mundo cuya naturaleza invitaba a no abandonarla jamás. La tierra y el cielo, parecía un mágico espejismo de ternura y paz ecológica: sin ruidos ni malsana contaminación...

Oyendo los poemas musicales de Aldemaro Romero, sinceramente, sin poder evitarlo,   retrocedí en el tiempo yendo a dar con mis años mozos en algunos de aquellos románticos momentos, cuando yo decía que al otro lado de la Cuna del Libertador, se escondía el valioso tesoro de su espléndida Naturaleza, lugar idóneo para reflexionar. Y así, integrarse uno mejor en ese noble país donde aprendí tanto y tantas buenas lecciones recibí y que jamás olvidaré. También aprendí a valorar lo que había dejado atrás.

A veces, cuando abandono momentáneamente tantos nostálgicos recuerdos, me invade el más hiriente silencio… Como si cayera un pesado telón, dejo tras de sí, todas aquellas bellezas, su sentimental música, aquel contagioso e idílico rumor de sus salvajes cascadas de espumosas aguas cayendo precipitadamente desde tan alto, el ruido y la algarabía que antes tan gratamente me rodeara, y quedo sumido en el más ensordecedor silencio y la añoranza misma por lo inalcanzable; de todos aquellos momentos vividos, prácticamente aislado entre el presente y tanta lejanía… Semblanza sentimental de la otra Venezuela, la alegre y musical nación donde las brisas cantaban y las flores pareciera que sonrieran y las estrellas en el firmamento danzaran y alegres corearan sus cantos de amor y ritmos  tropicales.





Celestino González Herreros
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           celestinogh@teleline.es








22/12/12


EL TIEMPO, EL HOMBRE Y SU MENTE


La mente no necesita calzados para andar por los lugares amados, es tan ligera y ágil como el aire agitado  del propio deseo; liviana como el sutil suspiro... La mente liberada del hombre veloz recorre las distancias sin límites: desde una orilla a la otra. Es como el pensamiento emancipado, autárquico, corre abnegadamente  en pos de sus motivos idealizados, representados  en los sueños... Vivaz y muda, sin palabras que la delaten. La mente sortea toda clase de adversidades, vence  en sus obstinados propósitos y llega siempre puntual donde desee llegar. Sólo sí, a veces, no es correspondida esa abnegación y su etérea evocación se ve limitada. El hombre y su mente, también, suelen ser víctimas de sus propios impulsos, a pesar de la ingravidez de aquella.

¡Cuántas veces le hemos dado rienda suelta!.. Y, cuántos momentos diferentes hemos vivido  en aras de ese nexo espiritual al evocar situaciones diversas; y cuántas veces la pena nos ha minado, provocando el llanto callado que tratamos de ocultar siempre. Las doradas alas del pensamiento, cómo me han obligado a recorrer esas largas distancias, más allá de las fronteras que imaginamos, al final de todos los caminos, donde las voces se apagaron y el aliento ahogado se hace silencio, eterno silencio... ¡Cómo recuerdo cosas que han ido quedado atrás!..

Viendo,  en la concurrida playa norteña, una pequeña embarcación alejarse velozmente, que va dejando atrás la estela espumosa  en el mar abierto, sinceramente, con nostalgia he reflexionado  en todo cuanto digo: "el tiempo nos va separando de tantas cosas íntimas y queridas; como la blanca estela espumosa"... Ahora, y  en cualquier momento lo pienso,  en cualquier lugar y situación. Pienso  en aquellas vivencias pretéritas y tantos recuerdos que conservo, con tal reparo y conciencia, que valoro más el presente de esta corta permanencia nuestra. Siento la natural embriaguez que me deparan estos sentimientos... Y tanta añoranza de todo cuanto ya no puedo alcanzar por más que corra, o sea ardua mi persecución. Lo que ha muerto descansa  en paz, aunque la mente siga atormentada, buscándole...

Uno busca, entre las sombras, querencias perdidas de algún ser amado. Algún lugar,  hoy desaparecido, donde nuestras huellas estaban presentes, señalando momentos apasionados. "Aquel rincón tranquilo: abajo el mar, moviéndose apaciblemente, sólo oyendo el susurro, cual dulce y cadente melodía de sus olas. Arriba el blanco muro que bordeaba al camino, tantas veces transitado. Perdida la mirada, sin decirnos ni una sola palabra, mirando al mar, cogidos de la mano. Cosas así, muchas anécdotas más se fueron alejando, como la espuma  en la mar, separándonos para siempre. Uno va buscando esas vivencias idealizadas, tal vez, sin apenas percatarnos de la misma realidad. Teniendo tan cerca un corazón que está latiendo por nosotros. Uno sigue buscando imposibles, obcecadamente. Y aunque el camino sea escabroso y solitario insistimos buscando lo que ya no existe; y morimos  en ese empeño, obviamente, sin alcanzar ver realizados esos sueños...


Celestino González Herreros
          celestinogh@teleline.es






21/12/12

CUANDO LA BALANZA SE INCLINA


Emigré a América con mis papeles en regla y después de algunos años regresé, a mi lugar de origen con mi familia; mi esposa, nacida como yo en Canarias y dos hijos nacidos en Venezuela.

Conocí el problema que sufrieron algunos inmigrantes que viajaron “indocumentados” al extranjero, países donde fueron a buscar un medio de vida mejor, o por las razones que fueran. Al comenzar lo pasaron muy mal. Desde aquí, por ejemplo, fueron explotados miserablemente por los fantasmas de la ilegalidad, que les garantizaban, a un precio estipulado una vida normal, trabajo y todas las garantías a que hubiere lugar. Fueron estafados en su propia tierra, y allá, al otro lado de nuestra orilla, en su nuevo destino, fueron perseguidos por las autoridades competentes del lugar. Y no me corresponde a mí, hacer juicios de nadie, y menos de aquellos encargados de hacer cumplir la ley. Sólo que entiendo, ha de ser muy penoso, verse en un país extraño sin los papeles en regla, sin trabajo ni donde dormir. Y es muy duro, para quienes nos compadecemos de tales situaciones; y nos veamos impotentes, sin saber qué hacer ni qué opinar al respecto, ante el inminente acoso policial, exceso de celo profesional, persecución legal (¿?) y la indefensión frente al problema  burocrático, administrativo y social, que sufren aquellos; y cuando se ven solos y sin  los más elementales e indispensables recursos económicos. ¡Quién sabe, con cuántos problemas ocultos!.. ¡Ni en qué estado de salud están viviendo!, porque siempre hubo y los habrá,  quienes se ven en la necesidad de delinquir, de recurrir a los causes ilegales para poder subsistir.

Entiendo, perfectamente, y también comprendo, la intención de un comentario leído en un  medio de comunicación, donde se hace referencia, en el citado escrito, de la preocupación por la suerte del Centro de Acogida, que tiene la institución benéfica en Tenerife, Caritas, por ejemplo, donde hay momentos, en que viven hacinados, por falta de espacio disponible, ya que los necesitados se multiplican. Dicen que se necesitan más ayudas, ya que, algunas Administraciones, no han colaborado lo suficiente, otras nada, para poder atender a los de aquí y a los inmigrantes.

Al parecer hay más necesitados que los previstos. Y pienso –dice el anunciante-  que serán muchos más, mientras tengamos el corazón y los brazos abiertos. Ahora, parece que vienen menos, habrán elegido otros destinos más fáciles y menos controlados.

Es angustiosa la realidad que viven tantos pueblos del mundo, es lamentable y vergonzosa, cuando contabilizamos los índices de pobreza, en la que se anidan todas las tragedias que pueda sufrir la Humanidad. Hemos entrado en el Siglo XXI, con la dramática realidad social más negativa de todas las historias. Continentes enteros, debilitados por la precaria situación económica, política y social, en que viven; y tantas internas guerras suicidas. Vergonzante realidad y sin recursos para frenar tal desastre.

Veo muy oscuro el horizonte desde mi humilde perspectiva y me siento desdichado, cuando pienso en el éxodo de tantos inmigrantes “sin papeles” que merecen la legalidad, cuando huyen de aquellos gobernantes, extranjeros o nacionales, que les han privado de ser hijos con derechos de sus respectivas patrias, de adopción o de origen, a consecuencia de discrepancias políticas. O las guerras  continuas  y sus devastadoras consecuencias... Hay tantos motivos imputables que la verdad es fácil de entender. Y, del nuevo milenio, nada, todo sigue de mal en peor. Así pues, pensemos en un éxodo mayor de inmigrantes ilegales; Dios quiera que no tengamos, también, que emigrar nosotros, “los intocables”, aún cuando España y Canarias están  mejor - así dicen algunos - según las encuestas esas... Ojala fuera así, que esperar nos ha costado y grandes sacrificio. Asimismo, estamos dispuestos a aguantar un tanto más, no hay otra alternativa. Pero, pensemos seriamente, en los comentarios respecto a: “CÁRITAS PIDE MÁS COLABORACIÓN”. Seamos, pues, comprensivos con su Obra Humanitaria y a la vez solidaria.

En más de una ocasión, he dicho públicamente, que no debemos olvidar aquellas épocas superadas -de momento- cuando salían de nuestras costas y de toda España, a la ventura de Dios, hacia Cuba y Venezuela, después, jugándose la vida, hombres y mujeres, muchos de ellos “indocumentados”, por diferentes razones -políticas o económicas- Y no pocos, quedaron en mitad del camino o encerrados en las cárceles, allende, donde recalaran sus desvencijadas embarcaciones. Muertos de hambre y sed o al borde de la desesperación... Esos eran, muchos de nuestros emigrantes y nos dolía enormemente que no tuvieran piedad de ellos cuando no les acompañaba la suerte de ser “acogidos” como seres humanos y ayudados a salir del drama que vivieran.

Ahora, con los clásicos “tijerazos” ya es más difícil, no existe manera de ayudar a tantas ONG, cuando los recortes económicos, indiscriminadamente están afectándonos tan seriamente y lo sufrimos a todo nivel social, aunque las encuestas esas… digan lo contrario. Y nos preguntamos: ¿Qué es lo que ha pasado         en nuestro país? ¿Sólo ha sido culpa de la célebre crisis?.. Hasta hace muy poco todos vivíamos mejor y nadie sospechaba este desastre demencial… ¿Será que hay locos sueltos por ahí? Habrá que amarrarlos y ponerles tratamientos adecuados. Así no podemos seguir…               


Celestino González Herreros
          celestinogh@teleline.es
                                                                                                       
                                                                           

20/12/12



REGRESIÓN Y AÑORANZA DEL PASADO


En las garras de mi inspiración estoy atrapado, debatiéndome entre la emoción que me embarga y el sentimiento imperecedero de la evocación de tantas vivencias pretéritas, acaecidas en el país hermano, nuestra Octava Isla, lugar entrañable por sus excelencias, lugar preferente y siempre recordado por esos múltiples encantos suyos; y por haber sido escenario habitual de nuestros compatriotas emigrantes en épocas difíciles para nosotros. Los que soñábamos con ser dueños de nuestras ambiciones y de los sueños tantas veces frustrados por las adversas condiciones en que vivíamos. Allá tuvimos ocasión de probar la suerte deseada sin tantas limitaciones. Otros, ni siquiera tuvieron esa suerte, pues sufrieron lo inenarrable, la suerte les fue adversa en todos los sentidos, y en el camino quedaron rotos sus sueños, el sacrificio de haberlo dejado todo aquí no les compensó. Hoy, desde nuestro terruño amado, ruego para ellos la máxima comprensión y el respeto que se merecen, con la más humana evocación.

Oyendo un programa radiofónico, dedicado a Venezuela, a través de su melódica música, su cadencia habitual inspiró este sentimiento mío y afloró la necesidad de "navegar" con el pensamiento en aras del cariño que siento por todo aquello. Y las circunstancias que precedieron al ilusionado hecho de hacer la maleta; y mirar hacia atrás, la mirada melancólica  sobre la mar tendida distanciándonos, sopesando con dolor todo aquello que no sabía si volvería a verlo: mi pueblo y mis gentes, tantos seres queridos que se oponían a mi aventura. Apenas un muchacho, inexperto y obstinado, con la idea firme de seguir los pasos de otros tantos navegantes de entonces. Hasta intenté, por ser menor de edad, irme, en repetidas ocasiones, de "polizonte" ante la negativa de mis queridos padres, que en la Gloria estén. Aquellos barquitos de vela, ¿quién no los recuerda? Y tantas desventuras sufridas por nuestros paisanos...

Ante el temor y por mi insistencia, mis padres accedieron y legalizaron mi situación con aquellos papeles que exigían y el correspondiente pasaporte, para zarpar legalmente desde el muelle de Santa Cruz de Tenerife.

Ahora que tanto se habla de los "balseros", de los inmigrantes indocumentados, recuerdo aquel éxodo de hombres insatisfechos de su suerte (ello también acosaba a mi mente) y el recuerdo loable de nuestra querida Venezuela, que nos abrió sus brazos y nos dio la oportunidad de poder integrarnos a su vida social y económica, sólo a cambio de nuestra indiscutible y excelente conducta de hombres agradecidos, trabajadores y emprendedores... Así, pues, podemos decir, sin lugar a equivocarnos, que Venezuela nos lo ha agradecido. Porque a ella le dimos lo mejor de nuestras vidas, esa sabia natural que alimentó, en todo momento, las necesidades propias de esa joven cultura de sus pueblos, con el intercambio generador en ambos sentidos. Desde tiempos inmemoriales, Venezuela y Canarias, han mantenido bien sujetos esos lazos de confraternidad y apoyo moral mutuo. En la cotidiana lucha de superación y sana convivencia. Venezuela, hablando con el corazón, representa mucho para los canarios. Son tantas las razones, que no podemos callar nuestro hermanamiento  y afecto. Recordemos, a tantos compatriotas nuestros que lo dieron todo por ella. Y no olvidemos a los que quedaron allá para siempre y a tantos hijos de ellos que también se han quedado...

No pensemos que siempre fue la Venezuela de hoy, otra cosa es el destino de los pueblos, esos altibajos políticos y económicos que a todos nos ha tocado vivir. Veamos con esperanza renovadora, el hecho indiscutible de una pronta recuperación nacional, para que todos seamos un tanto más felices y no sintamos el duro azote que sufrimos los que amamos así a Venezuela.

No se puede renunciar el sentimiento que desde hace tanto tiempo nos ha inspirado ese polémico país. Tengamos en cuenta cuantas veces fue tierra de esperanzas, lugar donde se han fraguado tantas páginas de la vida, suerte y negación, para tantos compatriotas nuestros en la difícil lucha contra el propio destino y con la mejor dedicación, cambiar los trazos de la existencia misma en busca de algo mejor para  los suyos, y para ellos mismos, que veían tan negro el porvenir. Hubo que poner coraje y hasta comprometer la propia vida en esa difícil empresa; y muchos lo lograron y dieron a los suyos el mejor disfrute económico  posible. Otros se quedaron en el camino... Y los que no tuvieron tanta suerte en ver realizados sus logros, aprendieron  las lecciones más prácticas que pueda enseñarnos la vida. Lograron saber el valor que tienen dichas experiencias... Diría, sin equivocarme, que esas difíciles aventuras enseñan a caminar por los escabrosos atajos de la vida  sin equivocar ni un sólo paso; y son afortunados sin limitación alguna. Ellos saben y distinguen los caminos e intuyen casi siempre a donde conducen...

Lo lamentable son los cambios sufridos para unos y para los otros, que también tienen derecho a soñar y viven creyendo que las transformaciones políticas  sufridas en estas décadas vividas últimamente, es posible que hayan sido para todos lo mejor, pensando que también a ellos que habrá de llegar la hora…Aunque la mayoría siga creyendo ciegamente que no van por caminos equivocados, alejándose cada día más de los causes verdaderos… Claro que tienen derecho a soñar. Lo verdaderamente deseable sería la unión nacional y la mutua convivencia dentro de un marco democrático, sin rencores partidistas, sin bajas pasiones y si, la tolerancia necesaria para ver nuevamente a nuestra querida Venezuela íntegramente fundida en una sola, sin fragmentaciones retródragas y antisociales.



Celestino González Herreros
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