30/12/11

DESPUES DE LAS TORMENTAS AMOROSAS LA CALMA SIEMPRE LLEGA

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Aunque no esté del todo confirmado, parece que fuera una locura amar, sólo amar, a menos que se ame con locura… Los delirios del amor son, a veces, trastornos de la razón y el espíritu de cada cual en la pareja, son las fuerzas unidas de ambos participantes rompiendo un muro contencioso que trata de impedir evolucionar, según sus instintos personales, y cuando, entre unos y otros exista un mismo propósito, difícilmente ceden… Lo difícil es que ambos piensen exactamente igual respecto de todo cuanto les rodea y si estuvieran de acuerdo, poco iba a durar esa relación amorosa, por lo que podemos deducir de esas diferencias conceptuales, que nace el sentimiento que ayuda a que la tolerancia influya a fortalecer la misma relación. Como las tormentas, cuando más inhóspitas y salvajes son, la calma que ha de venir se hace tan placentera que se olvidan pronto aquellos incómodos temores; y la paz que nos depara, a continuación, la consabida calma, bien vale la pena vivirla. Todo es avenencia indescriptible, placer y gozo. Esa bonanza es, como cuando, después de discutir la pareja, por la razón que fuera, se tranquilizan, se dan las manos y mirándose a los ojos con ternura sonríen placidamente.

La igualdad de opiniones y pareceres, les hubieran abocados al tedio, al aburrimiento y todo lo demás… Así pues, como ya he dicho, a veces, amar pareciera que es una locura, máxime cuando ambos hubieran sido cortados por las mismas tijeras y hablaran ciegamente el mismo lenguaje del amor y discutieran periódicamente, para luego probar la abundante miel del verdadero amor.


Con la política pasa algo parecido, cuando pactan, se juntan y… si no discuten en los Plenos, por ejemplo, las movidas resultan desaboridas, hasta que se tranquilizan, claro está, como si razonaran; y luego los proyectos parece que afloraran. Las conveniencias surgen inevitablemente. En fin, como en primavera, resplandece el ambiente, florecen los caminos y todos tan contentos. Como en la mar, el pez grande se como al pequeño y aquí no pasa nada. Habrá tiempos mejores y todo ese pacífico criterio y supuesto concepto de nuestra democracia política, cívica y social, dejará de ser un espejismo virtual… Y, a vivir, que son dos días…

Celestino González Herreros

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28/12/11

CASCADA DE SUEÑOS REALIZABLES

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Es increíble, pero cierto, ya no nos sorprende llegar y sabernos bien recibido y a la vez, gentilmente correspondidos por tantos navegadores de acá y de allende los mares; y todos de forma afectiva, sin compromiso alguno, pero sí, abiertamente, solidariamente. Desde algunas partes del mundo he recibido gratos contactos que me hacen suponer que a ellos les ocurre lo que a mí. Esa necesidad de que al asomarnos nos vean como somos y nos acepten como amigos. Lo que me ocurría cuando estaba activo en la radio afición (EA8LA) que mantenía cada día contactos distintos con gentes de todas las latitudes y ello le daba a mi vida sensaciones distintas, muchas veces en circunstancias humanitarias ayudando en emergencias catastróficas o de salud pública. Luego surgió esta nueva modalidad y aquella fue aparcada, provisionalmente, sintiéndome actualmente muy a gusto. Antes oíamos sus voces, como si estuviéramos más cerca… Hoy la sensaciones son distintas, aunque muy parecidas, sólo que nos entendemos a través de las palabras escritas y los mensajes que llevan, aunque menos espontáneos, quedan como testimonios, que si no se borran nos acompañan en todo momento y, a veces, solemos recurrir a ellas, necesariamente, para revivir estos afectivos instantes.

Sin llegar a sentir vanidad, egocentrismo, más de las veces, llegamos a sentir esa necesidad de ser considerados para hallarnos más animados y con ello continuar navegando en este inmenso mar de posibilidades con nuestras comunicaciones, dando más que recibir, aunque modestamente. Somos como el invidente, cuyos instintos acarician su presente y sueñan el futuro de su entorno, tan bello como la misma vida.

En la mañana de hoy, cuando prendí esta máquina, me sorprendió un mail llegado desde Colombia, hacía referencia a un artículo que publiqué ayer en la noche, en mi blog (hppt://www.celestinogh.blogspot.com) cuyos argumentos le interesaron… Me prometió seguir, en lo sucesivo, leyéndome. Gracias amigo Rafael H. Lazarazo. Es una veraz demostración de lo interesante de nuestro atractivo hobby, se gana siempre amigos por doquiera.

Celestino González Herreros

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27/12/11

DE LA ABUNDANCIA AL RECESO ECONÓMICO

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No todas las miradas expresan la misma satisfacción, no todas pueden decir lo mismo, a que hayan quedado hartos con lo poco o escaso que hayan cenado en la noche navideña. Algunos hasta habrán llorado con insistente nostalgia al recordar tiempos mejores, más abundancia y menos recortes, ya que se trata de eso, los tijerazos sufridos a los que no estaban acostumbrados y que se sienten muy fuertes.

Esta crisis que estamos comenzando a sufrir, irá creciendo con el paso del tiempo, no lo pongamos en duda y por supuesto, no busquemos culpables, aunque si, hubo negligencia humana. La crisis la hemos provocado todos nosotros, cada cual, por que no fuimos previsores, vivimos hasta hace muy poco, algunos siendo pobres, como si en realidad hubiéramos sido ricos. Alguna vez lo intuimos, pero no quisimos darle demasiada importancia al fenómeno económico y financiero. Veíamos de lejos acercarse la tormenta y preferimos mirar hacia otro lado. Hasta ver, como suele decirse, hasta que la palpemos, sorbiendo la amarga hiel de las precariedades y las drásticas intervenciones para poder atajar las molestias subsiguientes, lo que son los recortes, la moderación, el sentido común solidario y tantos sacrificios como sean necesarios. Es tarea de todos, sin excepción alguna. Así pues, aguas pasadas dejémoslas correr y pongamos a tan importante misión, buenas dosis de optimismo, que peores crisis hemos vencido y aquí estamos… Seamos más austeros, vivamos acordes a la realidad que nos está tocando vivir, no hay otra solución, la única válida es echar para adelante con entereza, solidariamente, ayudando al que menos tenga, facilitándoles la solución de sus problemas, si es posible, que otros lo harán con nosotros. Entre todos sufriéndolas, compartiéndolas, las penas serán más llevaderas. Que ya vendrán tiempos mejores y seguro que entonces seremos más cautos guardando lo que tengamos y no botándolo a mansalva como ya nos habíamos acostumbrado, que la vida, a veces no es tan corta, se alarga con el tiempo y hay que guardar… Como hacen las hormigas, que siendo tan pequeñas, son más previsoras que nosotros.


Celestino González Herreros

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22/12/11

EN UN NOCTURNAL AZUL

Con afecto a nuestro amigo Agustín Armas Hernández
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Leyendo tu poesía marinera,
intuí la huérfana barca varada
sobre un tranquilo banco de arena
fría, atisbando a la mar serena;
callada, esperando su llamada...

Claros de Luna le delataban,
lloraba al pie del acantilado
y su estática sombra en la arena
proyectaba hacia la mar su pena,
fiel a su corazón destrozado.

¡La Barca se sentía desolada!
Mientras pisaba la arena, advertí,
en la borda, un pañuelo azulado
que yacía junto a un remo, amarrado
en su extremo; y hacia ella me fui...

Viste de luto su blanca proa,
entre encajes rizados de espumas...
¿Oíste, cuando iban las caracolas
sedando la furia de las olas
y su eco se perdía entre las brumas?

Yo oí el canto de la sirena
que tú imaginaste desde el mar
llegando, envuelto en la tibia brisa,
como mezcla de llanto y risa;
y la Luna rielando en la pleamar.

Pensé, mientras tu barca esperaba
librarse de la playa, prisionera…
que el recuerdo fue del que la amaba,
y era el azul que reflejaba
del cielo, cual luz mensajera.

La luz del plenilunio me atrapó,
cuando en la trampa de tu fantasía,
levando anclas, yo vi el lazo azul
volar, cual mágica malla de tul
celeste, que en el agua refulgida huía...

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Celestino González Herreros
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21/12/11

EL ESPÍRITU NAVIDEÑO

Recuerdo póstumo hermano mío y amigo de todos los que te trataron en vida
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¡Lo pasé tan bien!.. Todo lo que ocurría a mi alrededor era tan sublime y subjetivo, que me hacía sentir pletórico de felicidad. Mientras se sucedían los minutos el nerviosismo se acrecentaba dentro de mí; desde el colegio esperaba la llegada de las vacaciones con gran ansiedad. Al llegar el día deseado, sólo quedaba paladearlo, con el recuerdo de años precedentes y con el deseo de los venideros. Los días veinte y tres y veinte y cuatro, era un constante desfilar de personas agradecidas que venían a premiar al hombre que les había favorecido en los momentos difíciles, poniendo a sus servicios sus conocimientos y su comprensión a lo largo del año, cuando aun no existía seguridad social y los medios escaseaban. ¡Ese era mi padre! Hoy, a lo largo de los años, han desaparecido la mayoría y los que éramos niños nos hacemos viejos. Todo era como la fragancia de las flores, un bello amanecer, una puesta de sol, una linda melodía, una risa franca y abierta, unas ganas de vivir enormes. Todo era expectación, minuto a minuto, el nerviosismo crecía a lo largo de los días igual que el disfrute, y a pesar de ello, quería que el tiempo volara, por que habían cuatro grandes metas: Noche Vieja, Navidad, Año Nuevo y Los Santos Reyes. No tenía más que cerrar los ojos y soñar... Esperar y desesperar al unísono. Por esas fechas señaladas, los regalos llovían y ávido estaba pendiente, para no hacer esperar a los portadores de los presentes, que solía ser, desde una docena de huevos, una lata de pasteles, gallinas y pollos, cestas con todo primorosamente ordenado, relojes, etc.,.etc., hasta una carta, una tarjeta de felicitación, que venían de Alemania, Francia, América, las cuales, algunas más que otras, hacían que brotaran lágrimas abundantes, llanto callado y solitario, en el rincón más apartado de la casa, como fueron las que llegaban de Venezuela.

Una de las cosas que me hacía ilusión era el papel del regalo, siempre me ha sucedido lo mismo, y a duras penas me aguantaba para no deshacerlo delante de la portadora del regalo.

Mientras se sucedían los minutos, el Teide se vestía de blanco, feliz anunciador de la Navidad, y el mundo estallaba de alegría. En los hombres se operaba el testimonio de la fe, esperanza y caridad... El odio y la discordia daban paso al amor y la armonía entre los pueblos, en busca de la estrella que está por encima de las miserias humanas, apuntando hacia el Nacimiento...

En el corazón de mi pueblo, hoy ciudad, estaba la casa de mis padres, en ella se producía un acto de gratitud; las personas que a lo largo de todo el año habían recibido las atenciones y asistencia profesional de un hombre bueno y responsable, se volcaban trayendo los regalos de los más variados, desde una simple flor hasta un hermoso ramo, según sus posibilidades. Recuerdo cuanto me satisfacía ese gesto reciproco de atenciones. Las horas se sucedían placenteras. Por las noches, los villancicos nos alegraban el corazón. Hoy, echo de menos, más que otras veces, todo lo vivido. Puedo asegurar, que tiempos pasados fueron mejores y sin miedo a errar. Podría definir que en el pasado está todo, en el presente algo de ese todo y en el futuro nada y algo, que es el espíritu que se escapa y que tiene que reunirse con ese primer todo...

Hoy mi espíritu navideño está llorando ese encuentro y cual pastoreo de sueños va tras la perdida estrella buscando afanosamente la alegría que no me llega por estar tan distante de ese añorado pasado.


Luís Francisco González Herreros
Diciembre 1.995 Puerto de la Cruz

Considerando:

No fue por pura casualidad, yo sabía que mi querido hermano guardaba algo escrito, algo que él dedicara a la Navidad o nacimiento del Niño Jesús; refiriéndose a nuestras costumbres y el golgorio de esos entrañables días. Rebuscando hallé lo que buscaba, después de su triste partida.
Luís era un hombre de paz, reflexivo y amante de las familias a quienes quería siempre verlos viviendo en armonía. No podía entender, porqué se distancian a veces y llegan a perder para siempre los vínculos que debieran unirlos definitivamente. En sus continuas reflexiones concebía el amor entre los semejantes, como principal pilar de las familias y una de las más importantes bases de una sociedad equilibrada.
Era muy callado, pero no dejaba de pensar en la felicidad de los demás. No era sumiso, era inteligente para consigo mismo, quería vivir en paz con todos y que los demás le imitaran.
Sus hobbys eran la lectura y cuidar sus palomas mensajeras. No era egoísta, era un buen amigo del que lo eligiera como tal; y sobretodo compartía con los demás todo lo que tuviera. Muchos pichones regaló a todos aquellos que estaban comenzando con la gran afición deportista de las palomas, a los que aconsejaba y ayudaba desinteresadamente, para verles algún día triunfar sin inconveniente alguno.
Mi hermano Luís era una buena persona. ¡Que nadie me diga lo contrario! Es sabido que fue uno de esos seres de conducta intachable y corazón abierto. ¡Que Dios lo tenga en la Gloria!, le pedimos en nuestras oraciones y “que coseche muchos premios” colombófilos allá con sus nuevos amigos, los Ángeles del Cielo.
Siempre te recordaremos, Luís.


Celestino González Herreros
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20/12/11

SEÑORES, POR FAVOR, MÁS CORDURA

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No me gusta la tirantez que existe entre las partes políticas, es evidente que, de seguir activando las brasas encendidas del rencor, entre unos y otros, no vamos a salir airosos de esta, como lo estamos deseando las gentes de la calle.

Es vergonzoso cuando presenciamos los Plenos de los respectivos Ayuntamientos, cómo se tiran los unos y los otros, cómo se ofenden y se echan en cara sus miserias y demás defectos e improperios… Se llaman mentirosos, embusteros, falsos, etc., etc. Realmente no se respetan mutuamente y dichas escenas son tediosas y mal vistas. Aburridas, mal intencionadas, groseras… No lo digo yo solamente, la observación la hace también la TV, la Prensa, y demás medios de comunicación, no se cansan de transmitírnoslo. Y, ¿acaso no es cierto? Es una vergüenza verles actuar. Ni que fueran gallos de peleas. No saben perder, los de la Oposición, ni los del Gobierno en funciones cuando estaban en la oposición. Como si no conocieran el sentido común, los derechos del hombre y sus deberes…

Cuando nos toca esperar debemos guardar las formas, se puede hablar, dilucidar, escuchar, pero sin incordiar, ni subir el tono de voz; ello facilita el diálogo y se aproxima al entendimiento. Claro, si pensaran en el pueblo y sus gentes al mismo tiempo, solidariamente, para tratar de resolver, al menos aquellos problemas más urgentes y no castigaran las buenas intenciones del oponente, habríamos dado un gran paso a favor del bienestar general. Olvidando de momento las distintas doctrinas políticas en tanto existan asuntos pendientes de verdadera urgencia. Si no, ¿qué pintan los demás? ¿Para qué celebrar los Plenos, para insultarse? Amigos, apaguemos y vamos a otro lugar, con la música a otra parte.

¿Qué hay de nuevo? Díganme, ¿en qué quedaron, seguimos igual? ¿Qué hemos avanzado? ¿Nada?

El pueblo necesita ver reflejado en los Plenos, la capacidad intelectual y la correspondiente urbanidad, la educación ciudadana reflejada en cada uno de los miembros que les representan, tanto de los de un bando como los del otro, en cada momento y en las circunstancias que concurran… Que uno salga de las respectivas Salas o Salones Nobles, con la sensación de haber aprendido algo sano y convincente.

Celestino González Herreros
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19/12/11

LATIERRA HÚMEDA Y FRÍA SI ME LLAMARA…

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Hilos musicales penden de un cielo imaginario, hilos también de sutiles colores que titilan como gotas del anterior rocío, como si mi jardín fuera monte que se ensanchara con esta música que estoy escuchando; y las flores se abrieran como si de súbito surgiera una nueva primavera que quisiera alegrar mi viejo corazón; y hasta la brisa consuela y las mariposas y los perfumes, los cálidos aromas… La tierra húmeda transmite su característico olor que no alcanzo a describir, pero que es grato y persuasivo.

Hilos musicales también es el trino de los pájaros, alegremente saltando de rama en rama, como queriendo llamar mi atención. Sus cantos son el más bello lenguaje sonoro que jamás haya oído…

Los resplandores multicolores pareciera que quisieran organizar, armoniosamente, una danza mística y con sus ritmos y su luz bordaran cada rincón de mi alma e inundaran, sus resplandores luminosos, los caminos que ando entre flores y cantos, entre cascadas luminiscentes en mi diminuto jardín que tantas veces he soñado y que se acrecienta en mis sueños…

A veces siento correr el agua, como si arrastrara también, esa endiosada música, algo que fuera mío y siento nostalgias al recordar, siento apego por todo cuanto he perdido y cuantos viejos retales de mi vida esas aguas turbulentas se han llevado para siempre por la inclinada vertiente precipitadamente.

Cuando por las mañanas me asomo buscando mis flores sólo veo hierbales y maleza reseca, los cortos senderos desolados, sin pétalos sueltos. Como si el tiempo hubiera pasado por allí bruscamente y lo dañara todo, dejándome en el más triste de los estados anímicos. Las flores que ella sembró tampoco estaban, el vendaval lo había derruido todo y mi alma, como si sollozara, se fue al rincón más próximo de donde me hallaba, tras la vetusta ventana, callando y sufriendo la adversidad que la vida me reservaba, cuando creía que lo tenía todo teniéndola a ella y hoy me veo con las manos vacías y el corazón desierto; y el alma sin alas para poder volar…



Celestino González Herreros
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15/12/11

REQUIEM Y HOMENAJE POSTUMO

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La brevedad del tiempo transcurrido, desde el día que le dimos la triste despedida, evidencia y queda confirmado, o al menos así sentimos, que aún está aquí, en el recuerdo; y ese sentimiento y apego en nosotros, los que le conocimos y tuvimos la suerte de haberlo tratado, unos más que otros, de él sólo podemos decir que era una buena persona. Tanto es así, que sus amigos más directos han organizado un sentido homenaje para el sábado, día 17 de este mes, para testimoniar sus sanas virtudes y excelentes cualidades humanas, a las seis de la tarde en la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, en el Tejar (Puerto de la Cruz) donde se oficiará una Misa en su nombre y a continuación una reunión coloquial, en los bajos de la Iglesia, para conmemorar ese encuentro religioso y a la vez cívico.

Luís Martín, en su niñez y primera juventud, vivió en San Nicolás y desde muy corta edad sintió pasión por la música, bajaba a los ensayos y subía andando a las diez de la noche. A esa edad fue miembro de la Banda de música municipal de Puerto de la Cruz, aún siendo un muchacho, hasta que, por razones que no vienen al caso mencionar, el Puerto se quedó sin su estupenda Banda de música, siendo Director de la misma el amigo Sebastián Miranda Padrón, incondicional hombre, a quien en el recuerdo le dedico, también, mi gran afecto; es que hay personas que se dejan querer y ellos muy bien les representaron en vida. Aquí, allá y donde estén. Ambos siguen en nuestros recuerdos.

Al ser disuelta la susodicha Banda, siguió deleitándonos la “Fanfarria” portuense, donde también intervino el homenajeado Luís Martín González, agrupación compuesta por miembros inseparables de la antigua Banda de música municipal y que aún perdura activa, deleitándonos en señaladas ocasiones e importantes Actos, como el que celebraremos próximamente.

En todo momento esos Actos religiosos y lúdicos serán amenizados por la “Fanfarria” de esta ciudad en la Plaza pública del mismo lugar.

Amigo, acepta el reconocimiento que te dedican tus compañeros de siempre; con tu música preferida te enviamos los mejores presentes, nuestras sentidas oraciones… ¡Que descanse en paz tu alma, amigo nuestro!

Celestino González Herreros
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13/12/11

EL VUELO RASO DEL COLORADO GABILÁN



No podemos callar nuestros humanos sentimientos, el recuerdo de tantas vivencias allá en nuestra querida Venezuela, junto a los demás, buscando hallar la puerta abierta que nos permitiera, al menos, soñar con un futuro más alentador. Buscando el apoyo necesario para poder cambiar los difíciles esquemas de nuestro dudoso porvenir, sin obviar aquella triste condición de sabernos tan lejos de nuestros seres queridos

Permítanme que me sitúe en el Estado Lara, su capital Barquisimeto, bello enclave urbanístico, llamado a su vez, la “ciudad de los crepúsculos”, un idílico sueño. Ciudad del cuatro y del corrido larense, la del puro sentimiento, la de las hermosas tardes crepusculares. Sus cielos jamás olvido, cuando, a veces, deseo tener alas para volar al encuentro de sus mágicas alturas, para danzar junto a sus brisas tropicales y sentir el vértigo de sus pronunciados niveles… Acariciar el fuego de sus crepúsculos y la espesura de sus celajes que parecieran quisieran abrigarnos con sus fundas algodonosas. ¿Cómo voy a olvidar aquel deleitable ambiente, si hasta el silencio de sus cálidas noches acariciaban y me transportaban gratamente hacia aquellas dimensiones oníricas y todo resultaba distinto, cambiaba todo a mí alrededor, se tornaba más poético y sensual? Cuando llegaba hasta mí aquel lamento del arpa trasnochada, era como si oyera el lamento de un llanto amoroso que irrumpiera en el sedoso espacio de la paz del descanso nocturnal y el grito amoroso quebrara angustiosamente los idílicos mensajes de un gran amor que agonizara y llorando se lamentara por su destino fatal.

Noches cálidas y tentadoras… Las flores de la llanura larense a orillas del palmeral. El vuelo del gavilán agitando sus suaves alas… El potro retrechero que no se deja dominar, trotando camino abajo y sin detener sus ímpetus salvajes… Las mozas de tez morena ocultando sus encantos, mirando de soslayo en su callado entorno con marcada avidez y desconsuelo evidente… Y la quebrada llevando el agua fresca y cristalina para calmar la sed de los señalados bordes de sus surcos…

No es posible olvidar tantas insinuaciones y la tentación posesiva de esas bellezas naturales que nos ofrece Venezuela y el calor humano de sus gentes.

Ahora que se acercan las fechas navideñas, vuelvo a sentir la insondable nostalgia de aquellos años vividos allá. Cuando más duro me trataba la vida, más arraigado me sentía y me iba identificando con lo real, con los designios del destino y aceptaba los golpes como si fueran lecciones que debía aprender, evidentemente, había que probarlo todo. Aún pienso que fue, más que una mágica escuela, una fuente inspiradora de experiencias, donde aprendí las instrucciones más prácticas que el ser humano ha de saber. Siempre lo he dicho, primero saber el verdadero valor de aquello que hemos dejado atrás, el viejo hogar y la familia, los amigos y conocidos, aquellos rincones amados y las empinadas calles y callejones de nuestros pueblos. Nuestro cielo y el mar que nos baña, sus bajíos y la blanca espuma al quebrarse las olas, acariciando nuestra arena negra. Las lanchas entrando en la bahía de nuestro muelle pesquero, con su abundante captura. Los aires sentimentales de nuestras folías y el lastimero acento de las malagueñas… Todo eso y mucho más aprendí, ante todo, en esa mística y a la vez innegable academia de la vida, allá en Venezuela. Luego todo lo demás, por añadidura, que evidentemente jamás olvidaré.

Los bien nacidos, (entiéndase el juego de palabras) no podemos callar nuestra gratitud, aquellos que entregamos nuestra juventud, los mejores años de nuestra vida, siguiendo las imborrables huellas que otros antes que nosotros imprimieron en la fecunda tierra venezolana, con esmero, dedicación y no pocos sacrificios, siguiendo la ruta de los nuevos ideales, la única esperanza. La realidad de nuestros sueños, en esa tierra de promisión y de trabajo. Donde tantos de los nuestros, también lucharon y aún siguen bregando; viven y mueren… Donde se aprende lo desconocido y se ama hasta lo inalcanzable, lo imaginario en el candor de nuestros sueños, a veces realizables.

Celestino González Herreros

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12/12/11

EXTRAÑAS SENSACIONES QUE LLEGAN A CAUTIVARNOS

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Cuando activamos las letras y demás signos de la máquina de escribir, si el silencio que nos rodea es cierto, pareciera que con cada impulso que damos a las distintas teclas, en el subconsciente oyéramos jadeos, voces entrecortadas, frases inacabadas y hasta intuyéramos dimensiones destintas. Nos aventuramos a sufrir nuestras respectivas imparcialidades, nuestras dudas e inquietudes… El diálogo se va reconstruyendo acorde a esas extrañas sensaciones que nos obligan a resarcirnos de ellas, o a caer a posta en la trampa de nuestra pasión. Somos, acaso, como las piezas del puzle de nuestras vidas. Y seguimos.

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Con relativa frecuencia sentimos deseos de liberar ciertas sensaciones que a la postre, algunas de ellas, hasta llegan a ahogarnos y sentimos la imperiosa necesidad de evadirnos por su profunda influencia. Otras son menos influyentes, pero no por ello más permisibles. Cuando súbitamente liberamos un profundo suspiro, análoga sensación de alivio sentimos al descargar esa manifiesta tensión de ahogo. Las ideas, los pensamientos y muchas difíciles situaciones, también lesionan.

Dado que la mente no descansa, tampoco el espíritu, uno va rotando junto con las circunstancias en torno a ese círculo imaginado… Y nos vamos nutriendo con los acontecimientos que van surgiendo. Con ello nos vamos ilusionando, por no decir, adaptando.

Cualquier motivo, por insignificante que pareciera, nos condiciona y nos nutre de todos aquellos elementos que se revelan. Nos nutrimos, indudablemente, no sólo de aquellos mensajes, cuando se han liberado las ideas y conceptos, sino también los significados que emanan del contenido en sí. He ahí cuando nos sentimos motivados… La inspiración renace y crece a medida que nos identificamos con los supuestos hechos, con la trama en sí, o simplemente, con toda aquella sintonía que nos ayuda a componer el texto uniforme de algo imaginario en algunos supuestos, a veces; y con todo somos cómplices, también, de lo irreal, de lo virtual e imaginario, que de cualquier manera invita a soñar despierto y alcanzar una realidad conmovedora capaz de despertar en nosotros, más poderosamente, aquellos extrañas sensaciones que llegan a cautivarnos algunas veces.

Todo a mí alrededor, como si el tiempo se hubiera detenido, está estático, nada respira, ni se mueve nada, sólo las ideas se balancean, se columpian y parpadean como las estrellas en el firmamento. Como las flores abatidas por las brisas… Todo está diciéndonos a gritos que las mismas oportunidades nunca se repiten… Que digamos algo, que no callemos nuestros sentimientos, que nos manifestemos y confesemos una vez más, ¿cuáles, cómo son esas extrañas sensaciones que sentimos, a veces? Que no ocultemos nuestros verdaderos sentimientos y nos identifiquemos, no como víctimas y si, como afortunados protagonistas de ese misterio de las profundas sensaciones que nos propicia la vida cuando creemos en todo aquello que nos induce a escribir sobre lo visible y de aquello que es invisible…

Celestino González Herreros

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10/12/11

LA VIDA ES COMO UNA AMPLIA SALA DE ARTE



Como si se hubiera levantado ante mis ojos una tapia enorme que no me permitiera antes, alcanzar el blanco papel que tengo sobre la mesa donde me apoyo. Mi ceguera es tal, que no atisbo cuanto tengo enfrente y como si mi mente se hubiera bloqueado de repente, quedando un profundo vacío latente; y las ideas hayan sido asediadas todas ellas de repente, quedando el sombrío abismo, vacuo y las ideas se hubieran anulado. Mis pensamientos naufragaron todos en medio de ese mar abúlico, ya no sabría si estoy arruinado y triste o si estoy ausente. Cada vez me siento más distante y ya ni acierto a saber si existo o estoy eclipsado, perdido en ese desierto del mítico silencio, de tortuosas distancias y crueles percepciones en las onduladas arenas del espacio que adivino compartir con mi acentuada soledad.

Se que existo porque oigo ecos de voces lejanas cuya sintonía confundo con el suave gemido de las brisas al pasar y algún aleteo más que creo percibir desde donde me quedé petrificado, como un objeto más, en el lugar donde me hallo.

A veces me ocurre que no puedo desembarazarme, en idénticas situaciones, de tal estado anímico, que no consigo arrancar y ver libres las palabras que se agolpan en mi mente; y las ideas no surgen y el silencio lo domina todo, como si una extraña fuerza me apresara y me privara de toda libertad y la inspiración se ahuyentara.

Ayer no era mi día, hoy lo veo todo distinto. Aquel fue un despertar ambiguo, hoy es diferente, hasta perece que a mí alrededor me sonrieran renovadas fuerzas después de un reparador sueño y pudiera pensar y sentir libremente. Me apresto a escribir y acaricio este blanco papel que hallé sobre la mesa, con expresión suplicante, para que le acariciara como tantas veces lo hiciera acompañado de mis musas y los aires musicales de lejanas melodías que se oyeran muy quedamente… Como si los fantasmas de ayer ya no volvieran a turbar mis deseos e impidieran toda fuente de inspiración.

No se si serán los días que se nos aproximan y la ilusión de las gentes, lo que alegra el ambiente.

El Puerto de la Cruz se prepara para, como cada año, sorprendernos con sus aprobadas manifestaciones de civismo y alegría acrecentada con la poderosa inspiración y fantasía que siempre nos sorprende viendo adornadas de multicolor luces e ideas cromáticas en sus calles y adornos típicos en sus edificios municipales. La ciudad ha despertado ya hace tiempo de su letargo y pasividad justificada, desde cuando llego a la cumbre de sus ambiciones y logró ser el lugar ideal del inteligente turismo que asiduamente nos visitaba, luego la dichosa, mal llamada así, influencia política inauguró el Aeropuerto del Sur y se volcó el capital hacia allá, se construyeron varios hoteles y la mano de obra hotelera que aquí sobraba se mudó a dicha zona porque les pagaban más…Y, sinceramente, nos quedamos con los mejores, pero estos se han ido jubilando, aunque son realmente quienes han contribuido con sus sabios aportes al mantenimiento de nuestras industrias hoteleras y así estamos, temporadas buenas, otras regulares y muy pocas malas, malas. Puerto de la Cruz será siempre como una gran Universidad Turística, pésele a quien le pese. Nuestra dignidad profesional jamás va a decaer. Puerto de la Cruz va a conquistar su antigua imagen y va a ser con la contribución de todos los estamentos oficiales, nuestros Municipios y sus representantes políticos y nuestras gentes como lo supimos hacer en un principio, con corazón y coraje.

Cada cual tiene su propia historia, sus secretos también, sus ilusiones y apetencia, tiene su música o cadencia musical interior, dentro de sí, que se activa cuando somos sorprendidos por una emoción distinta o cuando por casualidad hallamos la fuente inspiradora inherente de un motivo inesperado que nos cautiva... Cuando somos impresionados por algo que por pequeño que sea, nos atrae de forma inescrutable, tal vez por la razón del deseo, del amor, del Arte, de la armonía sentimental misma.

En una Sala de Arte, escudriñando los cuadros expuestos, siempre hay uno que nos extasía más que los demás, por muy bellos y bien trabajados que sean todos ellos. Así como entre dos el amor nace, sólo de una vez distinta; y queda aquella atracción materializada o idealizada.

La música que llevamos dentro se encarga de lo demás, nos condiciona, nos da motivaciones distintas a todas aquellas antes experimentadas, nos eleva y nos ayuda a volar alto, por los confines de la ilusión: nos transforma en seres distintos, más apasionados, más humanos... La música se dispara y su dulce melodía nos cautiva, nos hace grandes como ese cuadro que tenemos delante, ante nuestros ojos y que nos dice tanto, que nos habla con ternura de todo lo hermoso que encierra la vida...

Celestino González Herreros

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CUANDO UN SUEÑO SE HACE REALIDAD



Viendo pasar las horas tan aprisa, cuando se va consumiendo el tiempo de vuestra estancia en Tenerife, me imagino cuanto desconsuelo estarán viviendo, ya que, este sueño hecho realidad y gracias a tantas gentes buenas que lo han materializado, se va a romper en un determinado momento en este real reencuentro con Tenerife y su singular gente.

Como emigrantes que fueron, hace tantos años, bien merecido tienen este agasajo que le hacemos los que entendemos, y que lo fuimos, el sentir de quienes se ven obligados, por la razón que fuera, a dejar su tierra amada, familiares y amigos, buscando, muchas veces el bienestar de los que aquí quedaron en difíciles condiciones económicas, la mayoría de ellos; buscando en nuestra Venezuela querida, el amparo necesario para seguir la ruta de tantos otros hombres hacia un objetivo definido: el trabajo y el respeto que nos merecemos recíprocamente. Obedeciendo las leyes del país que nos acoge.


Entonces no sabían a dónde mirar buscando un horizonte alentador. Y en muchas ocasiones en condiciones infrahumanas, cruzaron “el charco” porque no había otra alternativa, debido a la pobreza en que estaban sumidos. Unos vieron hecha realidad sus anhelos, pues mandaron muchos bolívares para cubrir necesidades perentorias: fabricar ya no sólo la casita sino edificios enteros y educar a los muchachos que valían para ir a la Universidad... De eso ya ni se acuerdan, la mayoría de ellos; y si algo dicen es despotricando, porque hoy la moneda ha perdido valor adquisitivo. Se olvidan del hambre que se pasó en Europa. Pero, concretémonos a Canarias, desde aquellos años cuarenta, cuya única esperanza era América, particularmente Venezuela. Claro, no les interesa recordarlo y mucho menos reconocer su poder económico, con su abierto panorama laboral donde había trabajo para todos los que quisieran iniciarse allí. Los otros, a pesar de haber contribuido en el progreso de ese acogedor país, con su trabajo y sacrificios, llegaron a viejos con menos fortuna material, pero están vivos para confirmar lo que digo. Hay una riqueza espiritual que sólo Dios entiende y nuestra Virgen de Candelaria. En la Gloria existe un lugar reservado para ellos porque han sabido mantener la fe cristiana y por practicar la cualidad humana de ser agradecidos con la tierra que les acogió “como si fuera una madre” en los momentos más tristes que en Canarias se estaba viviendo. Agradecidos del recuerdo, cuando siendo jóvenes y estaban llenos de ilusiones, se fueron a la tierra de todos, a cumplir una misión moral de hombre para con los suyos y sus pueblos, que bien supieron beneficiarse de tantos sacrificios y el esfuerzo que esas gentes hicieron... Sin menoscabo de los que se quedaron aquí, sufriendo y luchando, cuidando lo poco que tuvieran entonces. También atendiendo a sus familiares y sus necesidades.


Si hoy Canaria es tan bella y su modernidad llega ahí en donde está, ha sido con el fruto del trabajo de los hombres que lucharon en Venezuela, ¡y eso hay que reconocerlo! Digo con tristeza, que no todos lo entienden. Y lo que es más triste, no quieren entenderlo, a pesar de haber vivido los reales acontecimientos. Así, pues, todo lo que hagamos por Uds. es muy poco, ya que se merecen mucho más, así como Dios lo habrá reconocido y lo confirmará cuando llegue la hora...


En Tenerife y demás isla de Canarias existe la voluntad de darle a nuestra Octava Isla, a sus gentes y tantos compatriotas nuestros, que viven, trabajan y mueren allí, el valor inalterable de la identidad que cada cual tiene y los méritos alcanzados por cada uno, para ilustrar con ello la historia venezolana y en particular dignificarla, con el amor y el arduo trabajo de aquellos compatriotas emigrantes nuestros.


Sean, pues, bienvenidos en vuestro terruño amado y que nuestra patrona la Virgen de Candelaria les colme a todos con sus bendiciones.

Celestino González Herreros

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celestinogh@teleline.es

6/12/11

SEMBLANZA SENTIMENTAL DE LA OTRA VENEZUELA

Entre las grandes reservas culturales que tiene Venezuela, podemos destacar la belleza de toda su colección musical: sus valses, joropos y demás repertorio nacional, interpretados, por ejemplo, algunos, por Aldemaro Romero, entre otros: Conticinio; Adiós a Ocumare; Luna de Maracaibo; Fúlgida Luna, etc., etc.

¿Quién se resiste, oyendo esas melodiosas interpretaciones? Acaso sea porque sus aires musicales me recuerdan gran parte de mi juventud, cuando esos embriagadores sones me acompañaban en cualquiera circunstancia, en la aventura de mis tiernos años. Fueron sus notas como fieles confidentes en la difícil tarea de abrirme camino allá, en aquel hermoso país. Cualquier tramo de rastro que anduve, para mí representaba un atractivo diferente. El mágico acontecer estaba hasta en los más insólitos lugares, en aquellos pequeños detalles al margen de los caminos o trepados en las frondosas paredes del vegetal entorno. Estaban las pequeñas flores y las más hermosas, abiertas y lozanas derrochando sus naturales encantos como si saludaran al caminante. El agua cantarina de las quebradas o los barrancos circundantes, llevando el eco sonoro de sus fuentes nostálgicas, era cual letanía de amor discurriendo en sus limpios causes por todo el largo y escabroso trayecto... El Llano, solemnemente, abría sus amplias puertas y a través del pensamiento cabalgábamos oyendo su sentimental música, que nos soltaba las alas de la evocación y trotábamos llamados por el llanto melancólico del arpa que nos transportaba deliciosamente y avanzábamos pisando la dorada hierba del paisaje llanero, cual inmenso mar vegetal bajo el sol ardiente y pertinaz de la llanura. Mas, el alma, cual flor lozana también cabalga, impulsada por tanta luz y la brisa que acaricia y nos devuelve el aliento imantado de tan dulces melodías.

Recuerdo aquella Caracas de antaño, cuando yo también era joven. A diestra y siniestra, a lo largo de los distintos caminos, más pareciera estar soñando o estar viviendo en otra dimensión. El verde abundaba por doquiera, era relajante; el halo perfumado de los ricos manglares entusiasmaba de forma extraña. La flora era abundante y el aire limpio. Sentía, entonces, tal embriaguez, que me dejaba llevar sin dar paso alguno y sentía que caminaba buscando nuevas sensaciones. Las aves se columpiaban despreocupadamente, aún viéndome seguían sus rituales amorosos sin asustarles mi presencia. Vi las flores más exóticas, de impresionante belleza. Las orquídeas de diferentes especies, abundaban como estrellas en el firmamento en una noche clara... No exagero, sólo apartarse un poco de la gran urbe capitalina, aquello era otro mundo cuya naturaleza invitaba a no abandonarla jamás. La tierra y el cielo, parecía un mágico espejismo de ternura y paz ecológica: sin ruidos ni malsana contaminación...

Oyendo los poemas musicales de Aldemaro Romero, sinceramente, sin poder evitarlo, retrocedí en el tiempo yendo a dar con mis años mozos en algunos de aquellos románticos momentos, cuando yo decía que al otro lado de la Cuna del Libertador, se escondía el valioso tesoro de su espléndida Naturaleza, lugar idóneo para reflexionar... Y así, integrarse uno mejor en ese noble país donde aprendí tanto y tantas buenas lecciones recibí y que jamás olvidaré. También aprendí a valorar lo que había dejado atrás.

Celestino González Herreros

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5/12/11

¡FELIZ NAVIDAD!

Son fechas de tristes miradas

para aquellos desconsolados

que por hallarse abandonados

buscan vivencias añoradas.

Ahora infelices, recordando

cuando estaban acompañados

de todos sus seres amados

y a la Navidad esperando.

Buscando en los viejos baúles

los adornos del Belén rural

para el precioso y bello mural

con sus resplandores azules.

Sin olvidar el rigor del frío

de antes, bajo techos seguros

y sin tapiar con altos muros...

¡Lo que fuera aquel dulce hogar mío!

Hoy ya no tengo quien me bese,

sólo soy un viejo solitario,

ya apenas veo el calendario

ni percibo cuando amanece.

Son fechas de tristes miradas

reparando en aquel pasado

ahora tristemente añorado.

Vivencias jamás olvidadas.

Hoy ya no tengo quien me ayude

con el Belén, como otros años.

Ya me cuesta subir peldaños,

mi cansado cuerpo no puede...

Feliz Navidad, os deseamos

los solitarios del camino...

Vamos respetando lo divino

que en nuestro descenso hallemos.

Feliz Navidad os deseamos

desde esta humilde tribuna

los que sin esperanza alguna

silentes de largo pasamos...

*****

Celestino González Herreros

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celestinogh@teleline.es

4/12/11

CUANDO LAS VOCES SE ENCUENTRAN…

Esa voz que, a veces, escuchamos en el subconsciente, no es otra que la voz de nuestra conciencia; y, que tire la primera piedra aquel que alguna vez no haya sido un inconciente. De nada valen los buenos propósitos si no los practicamos y en ello se nos va el tiempo y las mejores oportunidades que nos dieran la paz que supone haber vencido la abulia de nuestras indecisiones ante la evidencia… No mirar de frente los problemas comunes, que son también nuestros problemas, no querer escuchar… Sólo ver de soslayo aquellos problemas de nuestra comunidad, de la Sociedad que compartimos y luego buscar salirse por la tangente, huir por la puerta trasera para evadirse… No querer saber qué está ocurriendo en realidad a nuestro alrededor. Y la voz de nuestra conciencia, ¿acaso no es más impertinente recordándonos siempre, reprochándonos nuestra decidía e irresponsabilidad, inherente, respecto a las verdaderas obligaciones ante los compromisos adquiridos que seguramente no hemos llegado a cumplir… A eso se le llama cargos de conciencia, máxime, cuando estamos viviendo los efectos generados en nuestros semejantes: su indefensión.

Que nadie se sienta, directa o indirectamente, aludido por mis espontáneas palabras, mis alusiones son expresadas sin dobles sentidos para cada uno de nosotros. Yo también me incluyo, ¿acaso no soy mortal? Si fuéramos más solidarios algo haríamos en favor de los más necesitados, aquellos que no tienen… y que tal vez, llegaran a conformarse, necesariamente, hasta con lo que nos sobra. Pongo por ejemplo, que si cayéramos en desgracia, si, cualquiera de nosotros, ¿verdad que nos gustaría que nuestras primeras necesidades, alguna ONG, piadosamente dispusieran ayudarnos, con los recursos que fueran, y paliaran en parte aquellas deficiencias nuestras, las que no podríamos atender por las posibles razones que hubieran?

Estamos poniéndonos a la altura de los más necesitados, y esa es la verdadera razón de mis sensibles argumentos.

Ayudemos, pues, concientemente, a quienes nos necesitan, busquemos la manera, hagámoslo de la forma que sea lo más racional posible y con la premura que las circunstancias exigen; y que haya posibilidades de poder ayudarles…

Acudamos, piadosamente, a donde nos están necesitando… Sabemos como hacerlo, porque siempre hemos sido solidarios con los que nos han necesitado y jamás hemos pedido nada a cambio, sólo DIOS lo sabe, sólo EL, si, nos compensará con ese alivio que sentimos, esa paz espiritual en nuestra conciencia, que, hasta, a veces, hemos llegado alegrarnos y a sentirnos mejor nuevamente.

Celestino González Herreros

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celestinogh@teleline.es

2/12/11

ESTOS SON TIEMPOS DIFERENTES



Las tradiciones se van perdiendo, aunque quisiéramos negarlo, en cambio hay municipios, como son, Icod de los Vinos y La Guancha, que actualizan esas antiguas tradiciones canarias. La zona Norte de Tenerife siempre fue proclive a continuar esas costumbres, por ejemplo, la víspera de San Andrés, pero fue decayendo el entusiasmo popular, no por aburrido, es que el progreso y las exigencias del mismo obligaron a cambiar las formas y sus contenidos., Aquí, en Puerto de la Cruz, ciudad turística comprometida con la afortunada demanda de turistas actual, ha tenido que frenar aquellos ímpetus festeros. Como número curioso en el ambiente social, no caben dudas, que en otros tiempos fue interesante ver a los ciudadanos haciendo ruidos sin consideración alguna con los cacharros, como si fuera un homenaje a los espíritus y quisiéramos dejar un testimonio histórico que jamás olvidemos; y que nuestros menores lo continúan ejerciendo, pero con cacharros más diminutos, latas de sardinas, de refrescos, de cerveza, de embutidos, etc., desechando aquellos enormes trastos, como eran neveras viejas, camas metálicas antiguas, baños, palanganas y más enseres desechables, que sólo acababan dañando el pavimento de las calles asfaltadas, plazas y demás vías públicas. Conducta improcedente en la época actual, pero si respetamos aquella tradición. Entonces fue cuando aún había calles de tierra y piedra, igual que las plazas y demás medios urbanos, cuando, cuando casi no deteriorábamos el perfil de nuestro viejo Puerto de la Cruz, en cambio alegrábamos el ambiente portuense. Es cierto, son otros tiempos.

También se perdió, localmente, la afición a las peleas de gallos, las sortijas a caballo o en bicicleta, la cría de gusanos de seda, flores artificiales, sin olvidar, por supuesto, los juegos infantiles, cambiados por las maquinitas electrónicas, los teléfonos móviles, los videos juegos y demás artilugios, extendidos hoy en el mundo entero. Ya los niños y niñas no juegan como aquellas inocentes criaturas cuyos entretenimientos eran esas cosas de niños y de niñas, respectivamente, hoy también, costumbres desaparecidas. La vida ha evolucionado considerablemente, a veces, demasiado aprisa y el que pierda el paso lo pasará peor.

Loables tradiciones las nuestras, las pocas que nos quedan ya. Así a las personas mayores nos dicen que estamos desfasados, que nos quedamos muy atrás… Sólo nos queda la experiencia adquirida a lo largo de nuestra vida, que también nos la cuestionan. Pero del dicho a hecho, como otros lo dicen, hay un largo trecho. Siempre acaban pidiéndonos algún consejo y nuestro parecer les resuelve sus pequeños y grandes problemas.

¿Se dan cuenta, dilectos lectores, la cantidad de “parados” cobijados al abrigo de sus mayores, viviendo de su nómina de jubilados? Y serán muchos más si sigue subiendo el mercurio del termómetro laboral. Con la paga de los “desfasados” comen familias sin trabajo de dos desesperadas generaciones. ¡Tanto tiempo en paro! Benditas Pensiones, que no se les ocurra trocearlas con las tijeras de la vergüenza.

Recuerdo años atrás, por estas fechas navideñas, los comercios estaban en un continuo movimiento. Para que nos atendieran había que esperar un buen rato, hoy apenas hayas entrado en los locales comerciales, empleados y los dueños se nos botan encima, solícitos y amables, sonrientes, aunque ocultando la desilusión, el sano cabreo y el natural cansancio de estar todo el día al acecho y sin vender ni una escoba. ¡No es para menos!

¡Y, ojo, mucho ojo abierto! El Gobierno está buscando por doquiera donde sacar tajada. A todos nos tienen controlados y no se resignan a dejar tranquilos, hasta a los que nada tienen; y les quitan hasta los zapatos que tiene puestos. Todos, sin excepción alguna andan acechándonos. Nos van a desnudar hasta en la calle.

¿Habrá remedio para librarnos de esta situación?..

¿Acaso dudan de que volvamos a usar la célebre Cartilla del Racionamiento?

Se de algunos que aún conservan ejemplares de aquella triste Cartilla, presagiando, claro está, que aquellos tiempos volverán.

Y volveremos a ver a los chiquillos rodando por las calles y aceras los famosos arcos; y las latitas de sardinas… Los coches y camiones hechos con alambres, lo que entonces era un lujo.

Pensándolo bien, volver a la pobreza aquella, la lastimosa hambruna y las cholas de esparto, sería muy lamentable, más para aquellos que no sufrieron la pos guerra y sus años siguientes. Los que estamos “desfasados” lo soportaríamos mejor, si no fuera ver sufriendo a los más jóvenes y a los muchachitos… Y hasta pienso, que aún así, no saldríamos de la fastidiosa crisis que estamos en que estamos inmersos. Y los pobres cada vez más infelices y los ricos más ricos. ¡Como siempre ocurre!

Celestino González Herreros

http://www.celestinogh.blogspot.com

celestinogh@teleline.es

28/11/11

CAMPANAS DE NAVIDAD ... repique del amanecer / no quisiera llorar / porque quiero cantar / a la musa de ayer.


Estas líneas que transcribo, son un extracto afectivo de una carta que en breve saldrá hacia Venezuela, enviada a unos primos en Barquisimeto que emigraron hace más de cuarenta años y son muy felices allá y están muy bien, en todos los sentidos; y no olvidan a Canarias.

Dado que se acercan fechas de un profundo significado, tanto religioso como social, me adelanto para desearles lo mejor y que las disfruten, con amor ante todo y luego con salud, que es también importante. Todos los que estamos, bregando aún, por la vida, por los ausentes rogaremos; con la resignación a que estamos acostumbrados, ya que otra cosa no podemos hacer. Estarán en nuestra memoria y con el recuerdo alimentaremos el amor que les debemos, mientras haya vida en nosotros.

Ahora veamos a nuestro alrededor lo que realmente tenemos y demos gracias a Dios por todo.

Seamos, pues, conscientes de nuestra “fragilidad” y brindemos por el sublime hecho de estar juntos, a pesar de todo y las distancias.

Pienso recordar, como siempre, con veneración, a mi querida Venezuela. Nada se me va a olvidar, aunque estemos tan lejos, en el pensamiento estaremos juntos. O les traemos a todos para acá.

Sinceramente, hay veces que me gustan más las Navidades de Venezuela. Será, quizás, por mi forma de ser o por lo ideal que para mí es ese bello País y sus gentes. Será también, que su música me llama y sus hermosos paisajes. O serán los recuerdos de mi juventud que me reclaman... Recuerdo, desde cuando era un muchacho, en Caracas, lo feliz que fui con mi familia - rama paterna - y puede ser que ello sea razones más que evidentes, recuerdos propios de aquella edad. Del dolor de estar solo, de estar tan lejos de los míos; y del cariño que recibí en todo momento, de todos. Que sea lo que me obliga a magnificar esas fechas, tan tristes, a veces, cuando no, para tantas gentes, los días más felices para chicos y grandes, para todos.

En Venezuela, por ejemplo, sin menospreciar cualquier otro lugar del mundo, la Navidad tiene un encanto extraordinario. Desde el mes de Octubre se despierta la inquietud fiestera del pueblo, el ambiente se va transformando con la magnificencia del buen deseo para con los demás. ¡Buen comienzo! Los ánimos se van sedando y la reflexión obliga a reconocer nuestros errores y el rencor que hemos anidado en nuestro corazón durante el resto de los meses del año. Parece como si se minimizaran los problemas cotidianos y al llegar los “días calientes“ de la gran reconciliación, el país entero respondiera con amor. Que el Niño Jesús haya conseguido, nuevamente, unirnos en el fraternal abrazo de la solidaridad; y que todos juntos seamos más fuertes, estando unidos. Entonces da igual ser pobre o ser rico, cada cual acepta su destino.

A todos nos sobra amor para repartir. A veces, hasta el maleante y el peor de los indeseables, parece que se sensibiliza un tanto y deja de ser el enemigo del bien. Todos buscamos ser y hallar lo que siempre hemos deseado, y estar cerca de los seres queridos... Los cerrojos de las puertas están quitados para que podamos entrar... Y la noche del cañonazo es, como un río de alegría que se desborda e invadiera con la presencia de un amor especial, el ámbito nacional. El cordial y respetuoso abrazo dignifica al hombre y a la mujer. Todo queda en el respeto mutuo y las puertas siguen abiertas para que el vecino entre y pueda honrar el hogar que se le ofrece... Y el compadre con sus amigos... La música y la alegría lo invade todo. ¿Cómo es posible tanta ternura? ¡Y que eso sea una tradición de tantos años!.. Pues si, yo lo viví ampliamente y por ello insisto, al decir: Quién no haya gozado unas Navidades en Venezuela, no sabe lo que se pierde.

Aquí, en mi tierra, me falta ese “sabor criollísimo”. Sin embargo pienso: Será por los siglos de civilización y todo lo que me quieran decir respecto a Latinoamérica -sin olvidar de que Canarias antes era así- y que eso ha desconectado los verdaderos sentimientos en nuestros pueblos, de sus verdaderas raíces, y hoy, sólo seamos un producto más del progreso convencional de intereses foráneos... Las luces en las calles, el despilfarro y la falsa algarabía, nada dicen respecto al amor entre los hombres. Es pues, una cobertura política y social de frías connotaciones para captar los verdaderos sentimientos de quienes esperamos que todos los pueblos sean iguales, con las mismas oportunidades. Que se acaben las guerras y el hambre... Y desaparezcan los intereses partidistas...

Yo aprendí una lección, hace más de cuarenta años, allá, en Venezuela. Una lección que jamás he podido olvidar. Entonces éramos conscientes de la necesidad de luchar “todos juntos” para darle al País el impulso necesario para verle salir a flote, después de tantos desmanes políticos sufridos. Aún era Venezuela un país próspero y prometía poder ayudar a todo aquel que quisiera trabajar... Pero los políticos seguían haciendo de las suyas, enriqueciéndose a costa de la indefensión popular. Y la lección que aprendí, fue, que nunca hay que desfallecer, tarde o temprano, preveíamos, todo se iba arreglar...

Esperemos que sea así y que se cumplan mis predicciones. De momento no sé cómo están las cosas por allá. No quisiera generalizar, pero como anda la Humanidad, presumo que también habrá llegado allá la degeneración política, la delincuencia, la hambruna y las contiendas políticas queriendo justificar sus nobles hazañas sin méritos algunos, y sí, todo lo contrario. Las gentes están desencantadas, todo va en picado hacia abajo, hacia el penoso fracaso, pese a los esfuerzos que hagan por evitarlos tantos defensores de nuestros pueblos como ciertamente siempre han existido. ¡Hay que cambiar tantas cosas por otras más alentadoras! ¡Ah!, pero como ya llega la Navidad, a compartir la felicidad. ¡Olvidemos los malos momentos, que ya vendrán tiempos mejores!..

Celestino González Herreros

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celestinogh@teleline.es

27/11/11

LAS FECHAS NAVIDEÑAS QUE SE APROXIMAN

No van a ser tan gratas para aquellos que no tengan trabajo y para colmo de males, estén pagando una hipoteca…


Debe ser muy triste no poder llevar a la mesa, como en años anteriores, todo aquello que se suele degustar y alegra al paladar y al estómago, más que nada, dulcifica el ambiente familiar, hoy enturbiado por la nefasta crisis que estamos sufriendo.

La acidez de las uvas será evidente. Al estallarlas en sus amargos paladares sentirán el sabor agriado de las mismas. ¿Por cuál futuro van a brindar, si la incertidumbre les ahoga? Habría que vivirlo para poder comprenderlo, sin embargo, reflexionando en ello, podrían hallar consuelo, pensando en aquellos que tienen menos y se sienten resignados ante esa evidencia, con lo poco que posean y lo limitado que puedan llevar a la boca.

En la calle se ve cada caso que impresiona; y uno reflexiona: ¡OH, DIOS!, no tenemos cómo implorarte para dar las gracias por no estar sufriendo por lo que están viviendo, tan resignadamente, aquellos que llevan en sillita de ruedas a un hijo enfermo de parálisis, por ejemplo, y aún tienen fuerzas para sonreírnos, acatando su destino y religiosamente alabando el nombre de Cristo, para que les siga dando esa fortaleza tan necesaria para sobre llevar tal cruz hasta el final… Esos padres saben mejor que nadie, cómo celebrar estas fechas navideñas, rodeados de amor, un trozo de pan y las bendiciones del Cielo para todos ellos. ¡Que DIOS bendiga sus hogares! Y que no les falte nunca esa alegría espiritual tan envidiable y que contagia. Que no les falte, al hallarse sin trabajo esas humildes familias, la solidaridad de sus vecinos y conciudadanos que les ayuden…

Las fechas navideñas que se aproximan, son también motivo de espiritualidad. Darle abrigo al tullido, alimentos al hambriento y techo al desamparado. Que los respectivos Gobiernos y sus más directos colaboradores no lo olviden nunca. Que piensen en los menos favorecidos y se hagan cargo de sus lamentables situaciones.

¡DIOS bendiga nuestra mesa y los frutos y alimentos que en ella ofrecemos! ¡Que nunca nos prive de nuestra cristiana solidaridad y comprendamos mejor y siempre, el dolor ajeno!

No es que quiera ser más papista que el Santísimo Papa, sólo expresar lo que siento y pienso de tan difíciles situaciones por las que los mortales podemos vivir y demás avatares de la vida. Ni quiera explotar las desgracias de los demás. Lo que si intento, es consolar a quienes no les vaya bien en la vida y manifestar que si no existe resignación cristiana difícilmente íbamos a soportar las dificultades, las tragedias y los sinsabores. Así, pues, yo que soy creyente y practicante, pienso en ello como una señal divina. Aquello que aquí nos falte, nos sobrará alguna vez, cuando se hayan cumplido nuestros días. Es más. Que si algo nos sobra no olvidemos a aquellos que tanto lo necesitan y lo desean.

Compartiendo con los demás nuestras cargas aliviamos el peso de las mismas y caminaríamos más ligeros y satisfechos por donde la providencia nos lleve…

Celestino González Herreros

http://www.celestinogh.blogspot.com

celestinogh@teleline.es