7/7/13

LIDERAZGO ESTUDIANTIL



La vida del estudiante es dura, pocos valoran sus esfuerzos, sus temores e incertidumbre. En muchos de los casos es la gran preocupación ante la idea del fracaso, los supuestos suspensos… Pero hay que matizar la evidencia de que existen estudiantes responsables y los hay falsos, también, que ni estudian, ni dejan que estudien los demás. Entre ellos hay verdaderos líderes que arrastran a los más incautos hacia  el fracaso en los estudios. Y son varios los líderes antiestudiantíles que en distintos colegios esclavizan inseguras voluntades de esos centros educativos. Los más responsables, los estudiosos y ejemplares alumnos, los que asisten asiduamente a las clases con la ilusión de aprender, de poder algún día ayudar a sus padres que tanto han hecho por ellos y les ven ya viejos, cansados y medio decrépitos. Las escasas jornadas que les quedan de vida, poder dulcificárselas, darles algunas horas de felicidad… Esos muchachos, si tienen “capacidad” intelectual saldrán adelante alguna vez. Son aquellos que se les ve venir, como suele decirse, desde lejos. Que en realidad no necesitan tanta ayuda, como son los verdaderamente descarriados e inspiran más lástima por las dudosas causas de las cuales derivan sus lamentables fracasos. Las familias, muchas de ellas, han sufrido y siguen sufriendo quebrantos estructurales y pasionales. En muchos de los casos, parejas con hijos discuten delante de ellos; marginan también a los hijos que en ese turbio ambiente se van desarrollando y muchos llegan a ser potentes delincuentes… Son hijos sin el tan necesario calor familiar, sin esos ejemplos disciplinarios que hacen al hombre o la mujer dignos miembros de una estable sociedad capaz de orientar a sus ciudadanos.

¿Qué podemos exigirles a esos muchachos que sea bueno y que no hayan aprendido de sus progenitores? ¿Desprecios? Esa drástica situación juvenil debiera ser estudiada detenidamente, no mantenerles en el olvido y que se busquen los elementos necesarios para contentar a los familiares, antes que nada; y que el ambiente familiar sea mejorado u optimizado y ello, ante nada,  debe competirle a los servicios sociales a escala nacional, no como simples parches. Involucrarse decisivamente, por que corregir los defectos actuales es misión difícil y muy urgente. En el plano social la juventud debe ser más considerada. España es un país de viejos y nuestra única salvación siempre será la juventud, no la descuiden.


Celestino González Herreros
        celestinogh31@gmail.com

Y NO PASA NADA MIENTRAS HAYA FÚTBOL



Hoy sólo se habla de fútbol en nuestro planeta Tierra, no existe nada más importante ni problemas que ameriten su rápida solución. Buena ocasión para el Gobierno, poder hacer  algunos recortes más, como, subir impuestos y los Bancos negociar con las casas hipotecadas… Las calles y las plazas están bacías, todos frente al televisor, horas tras horas. A las gentes eso les importa un bledo. ¡España! ¡España! ¡España! ¡Por los Campeonatos del fútbol! Y los problemas familiares como si no existieran. Así es bueno gobernar, mientras hayan deportes el camino se hace llano y muy propicio.

Según me refiero a España, lo mismo digo de los demás países que juegan (nunca mejor dicho) y muchos de ellos pasando hambre. Son muchas las amas de casa que no tienen que poner al fuego para poder comer, mientras se gastan buenas sumas en comprar las localidades para gozar cómodamente los respectivos eventos allá en las soleadas canchas. No podemos decir que es sólo la falta de cultura de esos pueblos, cultos y no cultos se vuelven locos, por ejemplo: el fútbol, tenis, los toros, etc., salvo muy pocas excepciones, que por distintas razones no se apuntan a la fiesta. Si pusieran el mismo interés por los demás asuntos otro, gallo nos cantara. Así, cada cual, va a lo suyo: los distintos gobiernos ajustando como lo hace España, los Bancos hipotecando, los Notarios afinando, los Jueces ajusticiando, etc. Cada cual a lo suyo ¡y no pasa nada! Mientras haya competiciones. Sumas millonarias para ciertos jugadores (en el caso del fútbol), buenos puestos de trabajo para los familiares o allegados a los familiares de nuestros políticos, recortes para Caritas, los Comedores infantiles, el mismo Credo, Asistencia domiciliaria a nuestros ancianos huérfanos de todo lo elemental de la vida, solos. Enfermos con serios problemas físicos y patológicos, etc. ¡Y aquí no pasa nada!, todo el mundo contento. Paradójico, hay personas con la suerte de estar trabajando… ¡Hoy día lo más importante, eso de tener un trabajo fijo! y son muchos los que no lo cuidan, que tratan mal  los usuarios o clientes. Que se creen los dueños de esas empresas donde trabajan como empleados y no temen que mañana lo echen a la calle como indeseable, mal carácter, mala educación, etc. Se necesita estar locos, de verdad. Y casos de esos hay muchos. Y los futbolistas, por ejemplo, viviendo como reyes y algunos, descaradamente, estafando a nuestra Hacienda pública.




Celestino González Herreros
        celestinogh31@gmail.com

COSAS DE LA CALLE



Tremenda discusión protagonizaron un grupito de personas en la calle, en un lugar menos concurrido aunque bastante aireado. Discutían acerca de las próximas Elecciones Presidenciales. Al pasar cerca del lugar pude oír a alguien que decía que no había líderes y de los que actualmente existían no se fiaban. Otro argumentaba que líderes si hay, pero sin experiencia. Otro le contestaba que para qué quieren la experiencia si no saben hacer la o ni con un canuto. Así mismo, un grupito pequeño cantaban: ¡Que se casen, que se casen! A lo que no, faltaron aquellos que coreaban: ¡Que se besen! ¡Ligones! Y así se repartían los piropos… Y que no hay líderes, ¿será eso cierto?

Las gentes, ya se lo está pensando. Muchos dicen que no van a votar, argumentan, razonablemente, que, ¿cómo es posible que uno vote por la izquierda y esos luego se coaliguen con los del signo contrario, o sea, con la derecha? Y así sucesivamente, centro, derecha, izquierda y más hierbas. Eso suena a cachondeo y a lastimar la susceptibilidad del respetable ciudadano. No tiene razón de ser, que tantos deseos maritales existan entre los distintos partidos políticos. Resumiendo, más parece un juego de locos. Así nos va desde que se perdió la vergüenza.

Que se casen y vayan juntos a la cama, un señor socialista con una dama del PP, lo entiendo. El amor verdadero no tiene que hacer trasiegos como con la política, que el amor convencional y estudiado, no conduce a nada bueno… Siempre se ha dicho que con el amor no se debe jugar a mejores o a peores, ni ganadores ni perdedores, que es justamente lo que está ocurriendo en este país nuestro. En fin, ¿por quienes vamos a votar, por ella o por él? Cada cual tiene un concepto distinto del uso que se le debe dar a la política honesta y democrática; cada cual piensa distinto y no se ponen, definitivamente, de acuerdo y las consecuencias son el fracaso de los unos y el de los otros.

Déjenme salir de este lugar, no sea que me entrevisten y lleguen a comprometerme, como por ejemplo, que escriba de este simpático incidente… Tendría que analizar más profundamente las posibles repercusiones y aquello del marital politiqueo…


Celestino González Herreros
celestinogh31@gmail.com

4/7/13

AQUEL ERA UN LUGAR ENCANTADOR


Barroso es un barrio de la parte alta de La Orotava. Intento hacer una semblanza, de cómo fue en la época de su máximo esplendor, hace cinco o seis décadas y no sé si llegué a idealizar ese añorado entorno ambiental, lo cierto es que me entusiasma la idea de señalar aquellas admirables excelencias, desde cuando fui un muchacho. Y puede ser que en esa tierna edad, fuera capaz de sensibilizarme excesivamente y me condicionara para ver las cosas desde distinta óptica y las interpretara más hermosas, entonces. Nada hay de particular en ello, ahora sólo pretendo revivirlas tal y como eran, con quienes le conocieron y con dicha evocación disfrutar de esos momentos entrañables que muchos de nosotros vivimos y no podemos olvidar.

Antes era de una belleza incomparable, jamás se repetirán tantos encantos juntos, por su conservación estética y eminentemente agrícola. Era lugar de transito obligado para aquellos que iban hacia Las Cañadas del Teide y su poético entorno ambiental era admirable. Nunca vi tantos frutales a la vez, los castaños y nogales bordeaban la carretera, desde La Orotava hasta muy avanzada la vía de acceso al monte. La abundancia de frutales enriquecían los terrenos cultivados y sus lindes. Abundaban los cereales, principalmente el millo; papas, viñedos, etc. La lista es delirante, por su variedad y exuberancia.

Por doquiera aparecían los típicos pajares o chozas con techumbre de paja y paredes anchas, confeccionadas con piedra y barro, donde encerraban y conservaban la cosecha recogida y las hojas frescas del grano y otras, por el ambiente húmedo que proporcionaban; y almacenaban todo cuanto recolectaban, millo, castañas, nueces, almendras, etc. Aquellas peras y manzanas de distintas especies, limpias y olorosas, despertaban el apetito de morderlas. Y el cultivo de la vid, con el característico peso de sus abultados racimos de uva, realmente impresionantes. Hubo ganado de calidad en cantidad y agua en abundancia.

Desde arriba se veía El Valle, que llega desde la cumbre hasta las espumosas aguas, donde dejan su blancura en la rizada mar las olas que golpean nuestras costas norteñas. Era cual falda verde que le cubriera y se veían, apenas algunas casas escondidas entre la frondosa platanera, donde también abundaban frutales y hortalizas; animada con la presencia de los circulares estanques de regadío, que refulgían desde la distancia, bajo los rayos del sol.

En las frescas tardes, eran obligados los paseos por la angosta carretera, un tanto melancólicos, cuando la bruma bajaba y nos envolvía. Esas tardes en Barroso, las recordaré siempre, cuando íbamos a veranear todos los años... Siempre había alguien que supiera rascar las cuerdas de la guitarra, y bajo la luz de la luna, peregrinábamos canturreando viejas melodías de amor o los aires musicales de nuestra tierra canaria. Entonces, en ese aislamiento, nos perdíamos en la espesura de la niebla, entre un mar de nubes y la cumbre, que parecía se dilatara en sus cromáticas formas, bajo el cielo obnibulado, más allá tachonado de estrellas que parpadean mimosas en la lejanía; acariciados siempre, por ese airecillo frío del campo, que tanto embriaga y enamora. Y en la soledad estimula los más recónditos sentimientos. Los animales, llevados por el risueño campesino, a pesar de llevar, calladamente, la pesada carga de sus desilusiones y quebrantos, iban y venían en ambos sentidos, llevando la espléndida cosecha a su destino. Las ventitas consolaban a los más sedientos con deliciosos vinos y jugosos quesos del país... Los famosos rosquetes no podían faltar, ni los chochos...

Son vivencias enternecedoras que evocándolas ayudan a vivir y arrancan sentimientos ocultos en lo más profundo del corazón.

Barroso ya no es el mismo, ha perdido su antiguo encanto; ni las gentes son aquellos que conservo en la memoria y que me han dejado, con el recuerdo de sus vidas, la sensación de haber muerto también. Viéndole nuevamente hace sentirme como un extraño, en un barrio distinto. Los años lo han cambiado todo, aquel era un lugar encantador, donde solía soñar entre brumas y el perfume de sus frutales, viendo abajo, cuan verde era mi valle, ahora maltrecho y herido, dejándonos decepcionados al recordar las expresiones de admiración que antaño inspiraran a tantos sabios exploradores y científicos que venían a contemplarlo por sus bellezas naturales, universalmente reconocidas.

Barroso y tantos barrios de nuestro Valle de La Orotava, hoy, sólo son una quimera sentimental del pasado; al final de todo, aunque ya nada podamos hacer, brindémosle un último tributo de amor.

El progreso y las exigencias de la vida lo han trastocado todo y no es que estuviera aquel entorno de más, sólo si, me hubiera gustado que los muchachos de hoy hubieran disfrutado de ese lugar, tanto como disfruté yo y los de mi época. Esos días en contacto con la Naturaleza y viviendo la vida del campo, al menos para mí, fue como una escuela donde aprendí para siempre a entender la tierra, su generosidad inmensa y cuanto atesora, cuando se la sabe atender y se le da nuestro sudor y cariño. Compartir el tiempo con los campesinos nos enriquecía cada vez más. Practicar las labores del campo era trabajo duro, pero ilusionaba, así como lidiar a los animales. Aquellas tardes, acompañados de una vela encendida y el silencio del ambiente de recogida era emocionante. Y antes que saliera el Sol, ya estaban las veredas de las lomadas concurridas e íbamos a la faena, a aprender más cada día por si alguna vez lo necesitábamos a donde tuviéramos que ir a ganarnos la vida. Uno nunca sabía… Los muchachos de hoy debieran aprovechar las vacaciones escolares en estos menesteres, nunca se sabe, máxime si la situación económica empeora. Nunca se sabe… Y el campo hoy está abandonado y la agricultura. Hoy, sin poder evitarlo, exclamo: ¡Cuánto tiempo se ha perdido, sin pensar en los reveces de la vida!..


Celestino González Herreros
celestinogh31@gmail.com



1/7/13

ES MÁS FACIL CAMBIAR EL DESTINO AJENO QUE EL DE UNO MISMO


Nunca debiéramos confundir el significado de la expresión: contradicción. Máxime cuando hoy decimos una cosa y al siguiente día lo contrario., o al poco rato de manifestarnos, hostilmente sobre el mismo tema. A  veces las circunstancias nos obligan a corregir los conceptos que hayamos aprobado.




Cuando no comprendemos algunas de las alternativas que surgieran e hicieran cambiar las distintas opiniones que antes hubiéramos aprobado. Lo valioso es palpar la evidencia misma, saber elegir la frase o idea por muy enrevesada que fuera. Hoy podemos pensar de una forma y al poco tiempo aprender a expresarnos de otra manera. Así pues, no digamos nunca de un mortal que se contradice con frecuencia, como me puede ocurrir a mí antes que a nadie o a cualquiera otro y en distintas circunstancias. El buen crítico es aquel que alcanza a comprender las distintas situaciones que nos dominan o aconsejan respecto a los demás. Hay quienes maldicen a los que nos gobiernan, políticamente hablando, y está en sus manos nuestro destino, entiéndase, por la forma anacrónica como desarrollan su programa electoral, dado que, de la noche a la mañana siguiente cambian los papeles y las comprometidas condiciones. Ven surgir nuevas luces que optimizan la situación actual despertando el entusiasmo perdido.


Así me ocurrió hace un rato oyendo una entrevista que le hicieran al señor Antonio Alarcón, bandera ondulante del PP y que, por cierto, me entusiasmó oírle e igual que al entrevistador. Y, aunque nunca le he atacado políticamente, ya que ese no es mi estilo, revolucionó aquellos conceptos personales que tenía de él distintos a la verdad.


Ojala un día todos los políticos que dicen amar a su país, lleguen a ponerse de acuerdo, aunque sólo sea para resolver los problemas más serios que nos atañen: trabajos, educación, asuntos sociales despreciados, sanidad, respeto humano, justicia, sin necesidad de castigar las ilusiones ajenas, cuando se piensa con el corazón para darle al pueblo lo mejor posible y con ello cubrir sus primeras necesidades y defender sus derechos constitucionales. Con ello nos conformamos, que nos saquen de esta lamentable crisis y volvamos a vivir felices, que son cuatro días…


Me gustó su forma de expresarse, aunque no es del todo santo de mi devoción, hasta que siga convenciéndome… ¡Hemos aguantado tanto! Ahora bien, tampoco es exclusivo en su partido político, pero si un puntal firme. Parece ser una buena persona, si no me equivoco, transparente y humano, digno de credibilidad. No digo apoyo moral por que se que lo tiene.

¿Ven como las circunstancias cambian a las gentes? Ahora bien, saber entenderlo es propio de sapiencia, nunca motivo de desprecio y mucho menos de crítica barata.



Celestino González Herreros
celestinogh31@gmail.com






29/6/13

NO TENGAMOS REPARO EN DENUNCIAR LAS INJUSTICIAS DEL HOMBRE




Siento verdadera lástima de mí mismo al verme obligado a denunciar las injusticias que a veces se cometen en ciertos lugares públicos y privados, por algunos impresentables que mejor debieran estar trabajando en lugares de menos categoría, ni aún con animales que también merecen cierta consideración y respeto. Me duele tener que hacer esta denuncia de un caso concreto y estrictamente inhumano. Concretamente, el sábado día 22 de junio del presente año, fue trasladada una enferma de Parkinson desde la Residencia Da Vida, con una considerable hemorragia interna, a las seis de la tarde a la Clínica Hospiten Bellevue de Puerto de la Cruz (Tenerife) por los medios propios de Da Vida. Siguiendo el protocolo fue ingresada para su inmediato estudio dado que se suponía se tratara de una Urgencia y a las nueve de la misma noche fue dada de alta, pero sin salir del establecimiento sanitario por falta de medios. Antes, como es natural, al ser avisados por la Clínica Residencial Da Vida los familiares más directos fueron a Bellevue  a interesarse por la enferma; y de mala manera y sin el más mínimo asomo de respeto, les impidieron ver o saber algo al respecto, cuando un empleado, desde detrás de una ventanilla les increpó de mala forma y les dijo que no sabrían nada ni en cinco minutos, dos, tres, cuatro, diez, o toda la noche… Hasta entonces nada podían decir. Que se sentaran como los demás y que esperaran el tiempo que fuera necesario.
Sólo querían saber cómo estaba la enferma y que le dijeran que no estaba sola, que su familia estaba afuera esperando. Con cara de mala uva, el empleado estaba tan poseído y envalentonado, que más parecía el dueño del hospital.
Resumiendo, ¿saben a que hora la trasladaron a su lugar de origen? A las tres de la mañana, una persona afectada de Parkinson y con ochenta y dos años de edad. El lugar no estaba tan concurrido como otras veces y lo que sí se notaba, más que nada, aparte de la mala educación del empleados en cierne, la completa ausencia de ambulancias. ¿Qué pasa con las ambulancias “contratadas” en Puerto de la Cruz, una ciudad turística tan importante?.. Estarán reservadas para el caso de ser solicitadas discretamente?.. Sólo digo, presuntuosamente.


No me canso de recordar con cierta nostalgia y tristeza, aquellos Servicios que hacía la Cruz Roja, que apenas las llamábamos estaban en el lugar sin tanto postín y protocolos. Y no cobraban como debieron, nada a los socios.

Los actuales medios de locomoción son contratados, propiedad de una Empresa de sabrosos beneficios, en la que los sábados y domingos recortan los servicios y para que atiendan la demanda asistencial hemos de valernos de las acostumbradas argucias.

¿Porqué ya no funcionan, como antes, las ambulancias de la Cruz Roja? ¿Qué pasó con esa Institución de utilidad pública? Por lo menos los sábados, domingos y fiestas de guardar, aquellos Servicios Humanitarios mucho se echan de menos, más los pobres que los pudientes.
Son tres o cuatro puntos a discutir. Primero el trato improcedente del empleado ante la solicitud de ayuda informativa del preocupado familiar que no se le puede negar a nadie. Segundo, la falta de consideración hacia una enferma mayor de edad en crítica condición de salud, tanto tiempo en una camilla. ¿No había médicos de guardia? Luego la triste ausencia de las ambulancias contratadas, por lo que tuvieron que esperar a las tres de la madrugada. Debo añadir que a eso de las nueve de la noche cambiaron los turnos del personal y entonces volvieron los señalados familiares a interesarse por la enferma y esta vez fueron atendidos exquisitamente por el nuevo empleado, con la mejor de la buena educación; y tranquilizan a los familiares, como tenía que ser desde el principio. Ahora bien, me pregunto, ¿cómo es posible que, con las cifras tan alarmantes que hay de parados, hayan actualmente, todavía, candidatos que se juegan el puesto de trabajo como en el caso que nos ocupan?

Los hospitales y centros asistenciales debieran tener más vigilancia y control de sus empleados y de las distintas funciones de cada uno de ellos. Hay días muy preocupantes, son los de los cambalaches, cambios de guardias, etc., sin crédito algunos ni especialidades.

Repito, para mí es muy doloroso denunciar casos concretos, pero no puedo negar que me duele la indefensión de algunos enfermos cuando se ven solos y sin nadie que acuda en su favor en casos extremos como el que acabo de narrar.




Celestino González Herreros
        celestinogh31@gmail.com






23/6/13

REBELIÓN ABORDO Y TIBURONES AL ACECHO





 Hubo una época gloriosa, exceptuando aquellas limitaciones, que si las menciono tal vez enlutarían la esencia de los espontáneos argumentos que emiten mis palabras para recordarlas con nostalgia. Esa inolvidable época, aún la veo con la inocencia de entonces, nuestra  escasa madurez...
Hechos derivados y propios de la edad, ya que las pupilas de mis fantasías, sólo atisbaban  proyectada ante mí, la bella imagen de lo joven, de lo tierno...
Todo era de un atractivo conmensurable. El alma se llenaba de esas cosas que encantan e invitan a soñar. El Puerto de la Cruz, para los de aquella edad era el lugar obligado donde irían a encontrarse gentes de todos los lugares de la isla de Tenerife. Siempre hubo una razón para visitarnos.  Nadie ha olvidado aquellos célebres Carnavales del Puerto de la Cruz, donde se daban sita, sin distinción de clases sociales, todo quisque, y se derrochaba tanta alegría y entusiasmos, y tanta sencillez, que serán irrepetibles, aquellos encuentros. La sencillez de la careta y la sábana blanca fueron el preludio de los famosos carnavales actuales.

Así como, aquellas fiestas en honor del Gran Poder de Dios y Nuestra Señora La Virgen del Carmen, con todo lujo de devoción popular y fervor cristiano, conmovían. Esas eran las Fiestas de Julio y aún, cada año en el mes de julio lo siguen siendo, dada esa gran tradición nuestra. Siempre dieron la talla, sus distintos actos religiosos, también: competiciones deportivas, exposiciones y concursos, festivales nacionales de cine, festivales de la canción, moda, teatro, zarzuela, etc., hallaban en nuestro pueblo marinero, el lugar ideal para sus celebraciones. Su idiosincrasia acompañaba en esos eventos religiosos, lúdicos y culturales. Pero remontándonos aún más, cuando no hubo tantos "refinamientos" ni esquemas tan exigentes, en el lugar señalado, la vida transcurría más sumisa dentro del terreno político y social del momento, hoy harto superado. La sociedad estaba dividida entre ricos y pobres, entre necios y listos... Hubo entonces parcelas acotadas y prohibitivas, donde sólo estaba permitido la permanencia en las mismas a gentes determinadas. Hablo de la década de los cuarenta, viviendo en la pos guerra civil española, episodio lamentable de nuestra historia y hasta vergonzante. Contienda triste donde murió tanto inocente, para los que estaban bien vivieran mejor y los pobres siguieran siéndolo y aún más pobres.
En ese ambiente, cada cual iba por su lado, la clase media y los más pobres, habituados al "relativo" conformismo, con soberano orgullo, deliberadamente y sin querer hacerse notar, llegaron a fusionarse en el ámbito cotidiano, a excepción de algunos reminiscentes nostálgicos y rencorosos... Con todo ello y nuestra natural forma de ver la vida y aceptarla como era, nació en nuestra sociedad un nuevo sentimiento cívico que nos ha permitido, aún hasta hoy, andar juntos (¿?) y  luchar por lo nuestro con las únicas armas de que disponemos: la razón y el entendimiento, más el concepto de la Justicia.

Sin embargo, la ambición de algunos, divididos en bandos diferentes, ha deteriorado el panorama cívico, en vez de fortalecerlo, con sus intransigencias obstruccionistas. Ya hoy no se tienen en cuenta aquellas anécdotas… Cada cual vive su vida como mejor puede y sin anidar rencores. Aquello pasó…Ahora que es otra lucha diferente, a ver como lo resolvemos, porque evidentemente, es responsabilidad de todos. A ver como hacemos a ver cómo nos quitamos de encima la putrefacta lacra que está convirtiéndonos en un pis más pobre de lo que ya somos, rodeados de ladrones, timadores y sinvergüenzas que no nos dejan levantar cabeza y aparte, para más inri el castigo constante y progresivo de quienes debieran defendernos y, supuestamente, ser también cómplices de nuestras desgracias. Con todo ello, en la conciencia de nuestros pueblos está forjándose un sentimiento patriótico de solidaridad absoluta con miras a acabar con tantos abusos. No será sólo un hipotético deseo, será lo que será. Y ni solamente una rebelión a bordo de esta valiente nave mientras siga los tiburones al acecho.




Celestino González Herreros
          celestinogh@teleline.es